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Estados Unidos e Irán negocian para volver a reunirse tras una semana de alto el fuego

Las delegaciones de los dos países podrían retomar el diálogo en Pakistán al final de esta semana, según Trump. Varios buques sortean el bloqueo estadounidense en el estrecho de Ormuz

Un clérigo iraní junto a un edificio dañado en Teherán por un ataque, este martes.ABEDIN TAHERKENAREH (EFE)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una más de sus habituales entrevistas telefónicas cortas con un medio de comunicación, ha informado este martes al periódico estadounidense New York Post de que se están llevando a cabo nuevas conversaciones para una segunda ronda de contactos entre su país e Irán y avanzar así en el proceso de paz tras siete semanas de conflicto en Oriente Próximo. “Esto podría ocurrir en los próximos dos días”, ha señalado el mandatario republicano, que se inclina, según sus palabras, por mantener Islamabad, la capital de Pakistán, como lugar donde se reúnan las partes. Las palabras de Trump llegan a unas horas de que se cumpla la primera semana del alto el fuego alcanzado entre Washington y Teherán, y un día después de que la Fuerza Naval estadounidense iniciase el bloqueo de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz. Al menos tres buques cisterna ligados a intereses chinos e iraníes —dos de ellos sancionados por Washington— lograron cruzar en las últimas horas el paso marítimo del Golfo.

Las elucubraciones sobre una posible segunda reunión entre Washington y Teherán se han multiplicado este martes. Los medios estadounidenses informaron sobre la predisposición de la Casa Blanca a volver a sentarse en la mesa, mientras la televisión estatal iraní negó esa posibilidad, en lo que cupo interpretar como un gesto de propaganda interna. Según Bloomberg, que citó a una fuente anónima, la República Islámica está considerando una pausa a corto plazo en los envíos a través del estrecho de Ormuz para evitar poner a prueba el bloqueo estadounidense y frustrar una nueva ronda de conversaciones.

Esa fuente añadió que de lo que se trata es de evitar una escalada inmediata en una coyuntura diplomática delicada, mientras se cierran los detalles para un nuevo cara a cara.

De retomarse los contactos, uno de los puntos de desacuerdo más complejos seguirá siendo el de los términos de la autorización de Teherán a continuar con su programa nuclear. En las conversaciones del pasado fin de semana, Estados Unidos insistió en una moratoria de 20 años, frente a los cinco a los que están dispuestas las autoridades iraníes.

El lunes, el Mando Central de Estados Unidos —que dirige las operaciones militares en Oriente Próximo— envió un mensaje a los buques en la zona advirtiendo que cualquiera que entrara o saliera “de la zona del bloqueo naval sin autorización” se exponía a ser “interceptado, desviado o capturado”, si bien permitía el paso de barcos destinados a puertos no iraníes. Estados Unidos amenazó además con destruir cualquier tipo de embarcación rápida iraní que se acercase a sus buques militares, a lo que Irán respondió que, de ocurrir algo así, tomaría represalias contra embarcaciones y países vecinos.

Al día siguiente, este martes, han llegado las cifras desde Washington: “Más de 10.000 marineros, infantes de marina y aviadores estadounidenses —junto con más de una docena de buques de guerra y decenas de aeronaves— están llevando a cabo la misión. Durante las primeras 24 horas, ningún buque logró superar el bloqueo estadounidense, y seis buques mercantes acataron las órdenes de las fuerzas de Estados Unidos de dar media vuelta para regresar a un puerto iraní en el golfo de Omán”, según un comunicado en X del Mando Central.

Tampoco cesó la escalada retórica. Después de que el Gobierno iraní tachase el nuevo bloqueo estadounidense de “piratería”, el vicepresidente J. D. Vance, que llevó sin éxito las negociaciones con Irán, celebradas el pasado fin de semana en Islamabad (Pakistán) para afianzar una frágil tregua de 15 días, acusó en Fox News a Teherán de “terrorismo económico” por su bloqueo de Ormuz, y dijo que la “pelota está en su tejado”.

Entre el cruce de amenazas y bloqueos marítimos, al menos dos buques cisterna, el Ostria y el Rich Starry, detuvieron el paso previsto por el estrecho de Ormuz el lunes, según informó Reuters. Un día después, el Rich Starry reanudó la marcha y atravesó Ormuz en dirección este con 250.000 barriles de metanol cargados en el puerto emiratí de Hamriyah, aunque se detuvo en aguas del golfo de Omán tras doblar la península de Musandam, de acuerdo con datos de la empresa de seguimiento Marinetraffic. Se trata de un buque manejado por una naviera china que usa una bandera falsa de Malawi, según la base de datos Equasis, y está sancionado por Estados Unidos debido a su comercio con Irán.

Tras esta embarcación, el Murlikishan penetró en el golfo Pérsico con destino a Irak para cargar fuel. Este petrolero también utiliza un pabellón falso, de Madagascar; se considera parte de la “flota fantasma”, y ha sido incluido en las sanciones estadounidenses por su transporte de crudo ruso e iraní. El tercer buque en burlar el bloqueo ha sido el Peace Gulf, de bandera panameña y propiedad de una empresa china, que entró en el Golfo para cargar petróleo en Hamriyah (Emiratos Árabes Unidos).

El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, criticó el bloqueo naval establecido por Estados Unidos como una acción “peligrosa e irresponsable”, puesto que “exacerba la tensión y mina el ya de por sí frágil alto el fuego” pactado la pasada semana. China importa la mitad de su petróleo de Oriente Próximo, especialmente de Irán, y de ahí el enfado de Pekín.

Aunque lejos del centenar de buques que atravesaban el estrecho antes del conflicto desatado por Estados Unidos e Israel, en las últimas dos semanas se había incrementado el número de barcos a los que Irán permitía el paso, sobre todo petroleros con destino a China e India, lo que, unido al incremento del precio del crudo y a los peajes que han pagado algunas navieras por sacar a sus barcos del Golfo, había supuesto una importante entrada de divisas para el régimen iraní.

De ahí la decisión de Washington de imponer su propio bloqueo en paralelo a las negociaciones con Teherán: asegurarse de que el daño por la paralización de una de las principales rutas comerciales del mundo afecta también a sus rivales.

Reunión en París

Por su parte, el Reino Unido y Francia están valorando medidas para desbloquear la situación en Ormuz. El viernes, los mandatarios francés, Emmanuel Macron, y británico, Keir Starmer, copresidirán una videoconferencia de “países no beligerantes dispuestos a contribuir” a “una misión multilateral y puramente defensiva”. Los detalles no están claros, pero su objetivo debería ser “restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz cuando las condiciones de seguridad lo permitan”, según un comunicado de la Presidencia francesa.

El presidente Macron conversó este martes con Trump y con su homólogo iraní, Masud Pezeshkián, a los que pidió “reanudar las negociaciones”, “evitar nuevas escaladas (bélicas)” y “reabrir Ormuz sin condiciones, restricciones o peajes lo más pronto posible”.

El presidente iraní, por su parte, aseguró al francés que su país apuesta por la “diplomacia”, pero acusó a Estados Unidos de “falta de voluntad” y de adoptar “posturas maximalistas”, lo que, en su opinión, rompió la posibilidad de lograr un acuerdo el pasado fin de semana en la reunión mantenida por las delegaciones de ambos países en Islamabad (Pakistán), que fue el encuentro de máximo nivel mantenido por ambos países desde 1979.

Pakistán ha enviado una propuesta formal a Estados Unidos e Irán para reanudar las conversaciones y tratar los puntos pendientes del conflicto. “Las cosas se están moviendo positivamente y existe la posibilidad de que las delegaciones mantengan una segunda ronda de conversaciones a finales de la semana o principios de la siguiente”, ha confirmado a la agencia Efe una fuente diplomática anónima.

Según esta fuente, la mayor parte de los asuntos fueron acordados en el encuentro del pasado fin de semana, por lo que una segunda cita “podría conducir a un avance si ambos aceptan resolver sus diferencias”. Fuentes diplomáticas citadas por la agencia iraní IRNA han confirmado que ha habido un intercambio de mensajes entre los Gobiernos de Irán y Pakistán en preparación de una nueva ronda de negociaciones esta misma semana, si bien indican que Teherán todavía no ha tomado una decisión sobre si participar.

Según The Wall Street Journal, el Gobierno de Arabia Saudí está tratando de presionar a la Administración Trump para que vuelva a la mesa de negociaciones y levante su bloqueo en Ormuz, ya que teme que una reanudación de las hostilidades lleve a Irán a tratar de bloquear el estrecho de Bab el Mandeb —utilizando a sus milicias yemeníes aliadas—, lo que bloquearía la salida del petróleo saudí hacia los mercados asiáticos.

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