La victoria agridulce de Frederiksen aboca a Dinamarca a unas complejas negociaciones para formar Gobierno
La líder socialdemócrata necesitará el apoyo de la izquierda y el centro para mantenerse en el poder


El Partido Socialdemócrata de Dinamarca logró en las elecciones parlamentarias celebradas este martes una clara victoria con un cierto sabor a derrota. La formación liderada por la primera ministra, Mette Frederiksen, cosechó el 21,9% de los votos y fue la fuerza más respaldada por una amplia diferencia, pero su resultado fue el peor desde 1903 y perdió 12 de sus 50 escaños. Los comicios dejan un escenario político incierto, con un Parlamento profundamente fragmentado y unas negociaciones para formar Gobierno que se prevén largas y complejas. No obstante, la líder socialdemócrata se perfila como la candidata con más opciones de encabezar el próximo Ejecutivo del país escandinavo.
Frederiksen, en el poder desde 2019, es una de las jefas de Gobierno en la Unión Europea que más tiempo lleva en el cargo. La mandataria, de 48 años, se ha convertido en la figura más influyente de la política danesa de las últimas décadas. Y, en caso de lograr los apoyos necesarios para un tercer mandato, será la dirigente que haya gobernado durante más tiempo en el país nórdico desde la II Guerra Mundial. “Dinamarca necesita un Gobierno estable y competente, y estoy preparada para encabezarlo”, declaró la socialdemócrata la madrugada del miércoles, poco después de conocerse los resultados electorales. Aun así, Frederiksen admitió que confiaba en lograr una victoria más rotunda y que llegar a un acuerdo para formar un Ejecutivo de coalición será más difícil que en las dos ocasiones anteriores.
El bloque rojo, formado por los cinco partidos de izquierda, sumó 84 escaños en los comicios del martes, frente a los 77 que cosecharon las formaciones que componen el bloque azul. Los Moderados, un partido centrista fundado en 2021, obtuvieron 14 diputados, lo que los convierte en una fuerza decisiva para la formación de Gobierno. El líder centrista, el ex primer ministro y actual titular de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, ha reclamado durante las últimas semanas un papel central en las negociaciones. “No hay ninguna mayoría, ni a nuestra izquierda ni a nuestra derecha”, subrayó eufórico durante la fiesta electoral de su partido.
Frederiksen, que durante su primer mandato gobernó en minoría con sus socios tradicionales de la izquierda, ha liderado durante los últimos cuatro años un Ejecutivo de coalición con el Partido Liberal y los centristas como aliados minoritarios, una fórmula inédita en la política danesa, que durante más de cuatro décadas se rigió por un sistema que establecía una frontera impenetrable entre el bloque rojo y el azul.
Este miércoles por la mañana, durante un debate celebrado entre los líderes de los 12 partidos que han obtenido representación en el Folketing (Parlamento danés), la líder socialdemócrata aseguró que la opción “más realista” era buscar una mayoría con los cinco partidos del bloque rojo y Los Moderados. El centrista Rasmussen, sin embargo, mostró su rechazo a llegar a cualquier tipo de acuerdo con la Alianza Roji-Verde, la formación más escorada a la izquierda en el hemiciclo.

Unas horas después, la líder socialdemócrata salió del palacio de Amalienborg con el encargo del rey Federico X de tratar de formar Gobierno con otras dos fuerzas del bloque rojo, la Izquierda Verde, que quedó en segunda posición con el 11,6% de los votos, y el Partido Social Liberal. Frederiksen obtuvo el apoyo de la mayoría de los líderes de los partidos que tendrán representación parlamentaria, que comparecieron de forma individual ante el monarca para comunicarle quién consideraban que debía ejercer como “explorador real”, la persona encargada de dirigir las negociaciones para sellar un Ejecutivo de coalición.
Los socialdemócratas, junto con la Izquierda Verde y el Partido Social Liberal, suman 68 escaños, muy lejos de la cifra mágica de 90. Las otras dos formaciones del bloque de izquierdas, la Alianza Roji-Verde y La Alternativa, un partido ecologista y europeísta, expresaron a Federico X su disposición a formar parte de un Gobierno encabezado por Frederiksen si esta acepta algunas de sus exigencias, pero el líder de Los Moderados insistió en que no respaldará un Ejecutivo compuesto únicamente por partidos del bloque rojo y reiteró la necesidad de formar una coalición de centro con fuerzas de ambos lados del espectro político.
Pese a la delicada situación de Frederiksen, sus opciones de seguir al frente del Gobierno son mayores que a finales del año pasado, cuando parecía que su carrera política encaraba la recta final. En noviembre, su partido sufrió un varapalo histórico en las elecciones municipales, en las que perdió el control del Ayuntamiento de Copenhague por primera vez en más de un siglo, y los sondeos apenas le concedían el 17% de los apoyos, con la Izquierda Verde a muy poca distancia.
Elecciones anticipadas
Pero poco después llegó la crisis de Groenlandia y cambió el panorama. A principios de enero, Donald Trump redobló la presión para anexionar a Estados Unidos este territorio autónomo integrado en el Reino de Dinamarca. La firme respuesta de la primera ministra danesa rápidamente se reflejó en un repunte de los socialdemócratas en los sondeos. Frederiksen no quiso dejar pasar la oportunidad y anunció un adelanto de las elecciones, previstas inicialmente para el otoño.
Si la líder socialdemócrata no logra en las próximas semanas llegar a un acuerdo con Rasmussen para que este respalde o se sume a un Ejecutivo de izquierdas, el rey tendrá que encargar a otro candidato la tarea de intentar formar Gobierno. Sin embargo, ninguno de los líderes del bloque azul parece tener opciones de sumar los apoyos necesarios. El Partido Liberal, encabezado por el actual ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, se mantiene como la primera fuerza de la derecha, pero el martes solo obtuvo el 10,1% de los votos, el peor resultado en sus 150 años de historia.
En el caso de que los seis partidos del bloque azul —entre los que hay tres fuerzas de extrema derecha que suman 30 escaños— llegasen a un acuerdo y este fuera respaldado por Los Moderados, el liberal Poulsen podría convertirse en primer ministro, pero el centrista Rasmussen ha rechazado frontalmente la posibilidad de apoyar un Ejecutivo que incluya a los ultras.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































