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EE UU pierde el estatus de democracia liberal

La deriva autoritaria de Trump en su segundo mandato sitúa al país al nivel de Hungría o Turquía, según la clasificación de un instituto sueco

El presidente de EE UU, Donald Trump, este martes en la Casa Blanca.JIM LO SCALZO (EFE)

La involución democrática avanza en el mundo desarrollado. El informe anual del Instituto V-Dem de Suecia no deja lugar a dudas: casi una cuarta parte de del mundo vivió un retroceso democrático, o de autocratización, en 2025, y seis de los diez nuevos países regresivos identificados en la investigación se encuentran en Europa y América del Norte, entre ellos potencias del G-7 como Italia, el Reino Unido y Estados Unidos.

Pero la conclusión más inquietante del instituto sueco es que Estados Unidos, otrora orgulloso faro del mundo más o menos libre, ya no es una democracia liberal y se sitúa al nivel de las de Hungría o Turquía, por obra y gracia del presidente Donald Trump. La autocracia también se está extendiendo por toda Europa, pero va mucho más allá del Viejo Continente: el 41% de la población mundial (3.400 millones de personas) vive hoy en países donde la democracia está adelgazando.

El instituto, que pertenece a la Universidad de Gotemburgo y utiliza 48 métricas en la evaluación, es una de las fuentes más solventes a la hora de calificar el estado de los gobiernos del mundo, y la conclusión de su estudio de 2026 confirma los peores temores sobre la deriva autoritaria de EE UU bajo la égida de Trump.

Según V-Dem, EE UU se precipita hacia la autocracia a un ritmo más rápido que la Hungría de Viktor Orbán o la Turquía de Recep Tayyip Erdogan (en los tres casos citados y en el de otro declarado autócrata, el ruso Vladímir Putin, se trata de una deriva personalista, de líderes fuertes, o alfa, que se imponen sobre el sistema y lo colonizan, empezando por el propio Trump). Otro caso similar, en la llamada mayor democracia del mundo —al menos nominalmente, porque en la definición de V-Dem es una “autocracia electoral”, es decir, que solo celebra elecciones—, sería el de la India de Narendra Modi.

“Nuestros datos sobre Estados Unidos se remontan a 1789. Lo que estamos viendo ahora es el retroceso democrático de mayor magnitud jamás visto en el país”, dice Staffan Lindberg, fundador del instituto. Así pues, según la clasificación de 2026, la democracia en EE UU ha vuelto a caer al mismo nivel que en 1965, si bien la situación actual es completamente diferente a la de entonces, la era de los derechos civiles, cuando las leyes introdujeron por primera vez el sufragio universal de facto. Desde entonces, dice el informe, todos los avances han sido borrados.

Si el primero fue para algunos una anécdota susceptible de ser obliterada por la historia —un error de apreciación del que algunos aún se lamentan—, el segundo mandato de Trump se puede definir ya como una rápida y agresiva concentración de poderes en la presidencia (pese a los titánicos esfuerzos de algunos jueces por mantener la separación de los mismos). La velocidad con que la democracia estadounidense se está desmantelando no tiene precedentes en la modernidad, asegura el informe del V-Dem, que publica sus valoraciones desde 2012.

Por primera vez en más de medio siglo, subrayan los investigadores, EE UU ha perdido su estatus de democracia liberal a largo plazo. El país atraviesa un rápido proceso de lo que los autores del informe llaman “autocratización”, la deriva autoritaria ya confirmada en Hungría, Serbia, Turquía o la India, entre otros países. La diferencia estriba mayormente en la velocidad uniformemente acelerada que la destrucción del sistema democrático ha adquirido en EE UU. “A Orbán en Hungría le costó alrededor de cuatro años, a Vucic en Serbia ocho años, y a Erdoğan en Turquía y Modi en la India les llevó alrededor de una decena de años suprimir las instituciones democráticas, algo que Trump logró en solo un año”, subraya Lindberg.

En todo el mundo, la democracia ha retrocedido a sus niveles más bajos desde mediados de los años setenta, algo que el director de la investigación califica del mayor proceso global y simultáneo de autocratización.

Centro Residencial Familiar del Sur de Texas ICE

¿Cuáles son los criterios utilizados para afirmar que el EE UU de Trump está cada vez más lejos del de los padres fundadores, los redactores de la Constitución? El indicio más claro de borrado democrático es una “concentración rápida y agresiva de poderes en la presidencia”. El Congreso ha sido marginado, poniendo en peligro los “frenos y equilibrios” (el sistema de checks and balances, limitaciones judiciales y legislativas al ejecutivo) consustanciales a la democracia estadounidense.

En el primer año del presente mandato, Trump firmó 225 órdenes ejecutivas, mientras que el Congreso, aun controlado por los republicanos, aprobó solo 49 leyes nuevas. Al mismo tiempo, los derechos civiles han ido disminuyendo rápidamente y la libertad de expresión se encuentra en su nivel más bajo desde la década de 1940. Pero no solo adelgaza, sino que, por ejercer su obligación de informar, los periodistas se exponen a ser insultados directamente por el presidente.

Lindberg señala que ya no hay división significativa entre los poderes legislativo y ejecutivo. “El poder legislativo prácticamente ha abdicado de sus poderes en favor del presidente. Ya no funciona como control del poder ejecutivo”, y eso, teniendo en cuenta el calado de la mayor parte de las órdenes ejecutivas de Trump (para cerrar departamentos enteros del Gobierno, despedir a miles de funcionarios o declarar la guerra a los migrantes), es muy grave. Más de 600 procedimientos judiciales en curso pretenden frenar en los tribunales la acumulación de poder del republicano, y devolver a la democracia alguna de sus funciones.

“Trump apunta a una dictadura”

Otro aspecto del rápido deterioro de la democracia en Estados Unidos, según el informe, es la eliminación de las barreras internas que protegen al Gobierno federal del abuso de poder. “Trump ha despedido a inspectores generales y funcionarios de niveles superiores en todos los departamentos, y los ha reemplazado con personas leales. Esto es exactamente lo que hicieron Orbán y Erdogan. Eliminan las limitaciones al poder. A estas alturas debería ser obvio que Trump apunta a una dictadura”.

Además de las inquietantes conclusiones, el informe del Instituto V-Dem cartografía la distribución del poder en el mundo, que a finales de 2025 tenía 92 autocracias y 87 democracias. Casi tres cuartas partes de la población mundial (74%, o 6.000 millones) viven en las primeras. Ahora hay más personas que viven en autocracias cerradas o completas (28%, o 2.300 millones) que en las denominadas autocracias electorales, o democracias meramente nominales como Turquía o la India (26%, o 2.200 millones). Solo 600 millones de personas (el 7% de la población mundial) vive en democracias plenas.

En el mundo, el aspecto más atacado de la democracia es según el informe la libertad de expresión, que empeoró en 44 países el año pasado. El ciudadano global promedio se halla hoy, democráticamente hablando, como si viviera en 1978, pues casi todos los logros democráticos de la llamada “tercera ola de democratización”, que comienza con la Revolución de los Claveles portugueses de 1974, han sido borrados.

Otras manifestaciones de la democracia gravemente afectadas son la libertad de asociación, que pasa de mejorar en 54 países en 2000 a disminuir en 24 en 2025; la limpieza y transparencia de los procesos electorales, que se deterioró en 22 países el año pasado, y los intentos de censura de los medios por parte de los gobiernos, la táctica más frecuentemente utilizada por los regímenes autocráticos para yugular la libertad: la censura gubernamental empeoró en 44 países en la última década. Por último, la tortura, una herramienta cada vez más utilizada para reprimir cualquier oposición y disidencia, era utilizada en 33 países en 2025.

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