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Washington presiona para abrir un nuevo frente en Irán espoleando la insurgencia kurda

Las milicias kurdoiraníes reconocen contactos para iniciar una ofensiva pero exigen garantías. Sin embargo, las autoridades del Kurdistán iraquí se resisten a utilizar su territorio como lanzadera

Miembros del Partido Democrático del Kurdistán Iraní en un puesto de control que conduce a su base en el distrito de Koya, en Irbil (Irak), el 27 de febrero de 2026.Associated Press/LaPresse (APN)

El Gobierno de Estados Unidos está presionando a diversas facciones kurdas en Oriente Próximo para que abran un nuevo frente bélico en Irán mediante incursiones terrestres e insurgencia interna, según ha publicado la prensa estadounidense y han confirmado varias fuentes. Sin embargo, los grupos kurdoiraníes exigen más apoyo del que han recibido hasta ahora y cobertura aérea, un punto al que el presidente de EE UU, Donald Trump, se habría comprometido, según The Washington Post.

“Hay altas probabilidades de que ocurra”, opina Ali Vaez, analista del International Crisis Group, en declaraciones a EL PAÍS: “A nivel táctico, el objetivo es arrastrar a las fuerzas de la Guarda Revolucionaria iraní a operaciones de contrainsurgencia frente a grupos separatistas, incrementando su exposición a los ataques aéreos de EE UU e Israel. A nivel estratégico, un Irán consumido por un conflicto interno perderá su capacidad de proyectar poder en el extranjero, eliminando la última barrera a la hegemonía regional de Israel”.

En los últimos días, se han intensificado los bombardeos aéreos de Estados Unidos e Israel sobre las provincias del oeste de Irán de mayoría kurda y fronterizas con Irak. Al mismo tiempo, Irán y milicias iraquíes proiraníes han incrementado sus ataques con misiles y drones sobre los campos de entrenamiento, sedes y oficinas de los partidos kurdoiraníes exiliados en la región autónoma del Kurdistán iraquí, un indicador de que la zona fronteriza se está calentando en previsión de futuros movimientos.

“Está habiendo una intensa campaña aérea [de bombardeos] como nunca se ha visto. Así que en los próximos días veremos cómo cambia la situación y cómo procedemos”, explica Salah Bayaziddi, representante en EE UU del partido kurdoiraní Komala. Este partido se ha unido a la llamada Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán Iraní, anunciada menos de una semana antes de que se iniciasen los bombardeos sobre Irán y que ha proclamado que su objetivo es derrocar a la República Islámica y garantizar el derecho a la autodeterminación del Kurdistán. Esta coalición incluye a media docena de partidos, entre ellos el PDKI, la organización más antigua del nacionalismo kurdo en Irán, y al PJAK, que forma parte del entramado de la guerrilla kurdoturca PKK y al que, según ha denunciado Ankara en el pasado, ha armado y financiado Israel.

Armamento de la CIA

En los últimos días, Trump ha conversado telefónicamente con Mustafa Hijri, líder del PDKI y exiliado en el Kurdistán iraquí, para tratar el tipo de apoyo estadounidense que necesitan estos grupos. Según han publicado medios como CNN y The New York Times, las facciones kurdoiraníes han recibido armamento de la CIA en los últimos meses, si bien según otras fuentes se tratan de armas ligeras y de alcance medio.

Por ello, Bayaziddi explica que es necesario pactar “una cobertura” y mayor apoyo por parte de EE UU. Este político afirma que los grupos de la Coalición tienen una fuerza de combate de “miles de hombres”, pero su mayor efectividad radica en el apoyo que pueden lograr en el interior. De hecho, hace unos días, el PJAK hizo un llamamiento a los kurdos de Irán a crear células y comités para organizarse y “responder al desarrollo político de los acontecimientos en la región”.

“Los kurdos están preparados para un cambio de régimen”, afirma Bayaziddi: “No ha habido cambios en Irán durante 47 años y, especialmente en las últimas protestas, los kurdos han sido la parte más grande de las víctimas de la represión del régimen. El Kurdistán iraní es la zona más militarizada desde 1979. Por eso pedimos una intervención humanitaria, como la ocurrida en 1991 en el Kurdistán iraquí, o luego en Kosovo”.

Los kurdos suponen un 10% de los 93 millones de habitantes de Irán y no está claro cuál es el apoyo real que estos grupos pueden recabar dentro del Kurdistán iraní, ya que parte de la población local apoya al régimen de los ayatolás. Aunque los partidos kurdoiraníes en el exilio aseguran mantener estructuras en el interior de Irán, lo cierto es que la mayor parte de sus cuadros llevan más de tres décadas exiliados en el Kurdistán iraquí, donde se han mantenido en constante contacto con EE UU. El representante de Komala asegura que también están coordinándose con partidos y grupos que representan a otras minorías de Irán (árabes, baluches, azeríes..) y con miembros de la oposición iraní en el exilio.

El principal problema es, con todo, de dónde partiría una ofensiva militar terrestre. Un alto cargo del partido gobernante en la región autónoma del Kurdistán iraquí ha asegurado a EL PAÍS que su territorio no ha sido utilizado ni se permitirá su uso para atacar Irán. “Nuestra posición como región del Kurdistán y como Partido Democrático del Kurdistán (KDP) es muy clara: nunca hemos sido ninguna amenaza para nuestros vecinos y no seremos parte de esta guerra. No usaremos ni permitiremos que nuestro territorio sea utilizado por ninguna fuerza para entrar en Irán y desestabilizar aún más la situación interna de Irán”, subrayó. Ya hace un par de años, el Gobierno central de Irak —dominado por fuerzas más o menos favorables a Teherán—, el Gobierno Regional del Kurdistán e Irán pactaron que el territorio kurdoiraquí no fuera utilizado para atacar la República Islámica. El Gobierno Regional del Kurdistán iraquí, de hecho, ha mantenido conversaciones con Washington y Teherán en los últimos días para evitar ser arrastrado al conflicto.

Sin embargo, Trump está presionando duramente a los líderes del Kurdistán iraquí. Según una fuente citada por The Washington Post, el presidente estadounidense ha telefoneado a los líderes del KDP y de la PUK —la segunda mayor formación del Kurdistán iraquí— y les dijo “claramente” que “los kurdos tienen que tomar partido en esta guerra: o con EE UU o con Irán”. Pero desde Teherán también han llegado advertencias: la Guardia Revolucionaria ha amenazado con que, si “grupos separatistas kurdos” entran en Irán desde allí, será el inicio de “una guerra” contra el Kurdistán iraquí.

De momento, el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí ha enviado refuerzos militares a la zona fronteriza, si bien se trata de una región muy montañosa y difícil de controlar, en la que grupos como el PJAK tienen sus bases y que también es usada por contrabandistas para introducir productos prohibidos en la República Islámica.

Si finalmente se produce, no será la primera vez que EE UU se apoya en grupos kurdos para librar sus guerras en Oriente Próximo: desde la década de 1990 lo ha hecho con diferentes grupos y milicias en Irak y Siria, para posteriormente abandonarlos a su suerte. Bayaziddi es consciente de ello: “En política, cada partido y cada país tiene sus intereses. Pero a veces coinciden”. Y mientras dure esa coincidencia, los grupos kurdoiraníes están dispuestos a utilizarla.

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