Los demócratas denuncian la “desaparición” de decenas de papeles de Epstein relacionados con Trump
Los archivos faltantes están relacionados con la denuncia sin verificar de una mujer que acusó al presidente de Estados Unidos de agredirla sexualmente en los años ochenta


El documento que en un primer momento más llamó la atención de la última desclasificación de archivos del millonario pederasta fue uno de agosto pasado, y contenía una lista de acusaciones al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por agresión sexual a menores, recibidas por el FBI y no verificadas. La fiscal general, Pam Bondi, las despachó como “infundadas y falsas”.
Esa desclasificación de papeles —la más extensa hasta la fecha, con más de tres millones de registros— también incluía un índice de archivos relacionados con una denuncia contra Trump que han “desaparecido”, según los demócratas de la comisión de la Cámara de Representantes dedicada al esclarecimiento del caso Epstein y a fiscalizar el modo en el que está llevando a cabo la liberación de documentos a la que está obligado el Departamento de Justicia por ley. La norma fue aprobada en el Congreso casi por unanimidad.
Los papeles que faltan suman unas 50 hojas e incluyen informes del FBI que resumen las entrevistas realizadas por la agencia para esclarecer una denuncia realizada en 2019 por una mujer tras el arresto de Epstein, que murió ese año en la celda en la que esperaba juicio en lo que el forense dictaminó como un suicidio. La denunciante declaró que había sido agredida sexualmente décadas antes tanto por Trump como por el financiero pederasta.
No está claro por qué faltan esos papeles. El Departamento de Justicia respondió el lunes a The New York Times que “los únicos materiales que se han ocultado eran reservados o duplicados”. En un nuevo comunicado, el departamento apuntó el martes a otra posibilidad: que esos archivos pertenezcan a “una investigación federal en curso”.
Amigos durante 15 años

Trump fue amigo de Epstein durante 15 años. Ambos rompieron, según el relato del presidente estadounidense, en 2004, dos años antes de que la policía de Palm Beach (Florida), donde ambos tenían sus respectivas mansiones, empezara a investigar las primeras denuncias de agresiones a menores del millonario pederasta. Dos años después, el financiero fue condenado por dos delitos leves, e incluido en una lista de delincuentes sexuales convictos.
El presidente de Estados Unidos ha negado repetidamente que participara de los delitos del que fue su amigo o que supiera nada de ellos. Tampoco hay pruebas de ello; una portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, fue esta semana más lejos, al afirmar que Trump ha sido “totalmente exonerado de cualquier cargo relacionado con Epstein”.
Aparecer en los papeles del millonario pederasta no significa necesariamente ser culpable. Y las acusaciones de la mujer que ahora centran la atención mediática no han sido corroboradas. Esta se sumó a una demanda colectiva contra Epstein de la que luego se apeó. Su abogado tampoco quiso hacer declaraciones a The New York Times.
La primera noticia de los papeles faltantes la dieron un periodista independiente, Roger Sollenberg, en Substack. y la radio pública NPR. Tras esas publicaciones, el miembro de mayor rango del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes encargado de los papeles de Epstein, el representante Robert García, demócrata por California, emitió un comunicado.
“Ayer revisé los registros no censurados del Departamento de Justicia. Y los demócratas encargados de la supervisión pueden confirmar que el Departamento de Justicia parece haber ocultado ilegalmente las entrevistas del FBI con esta superviviente que acusó al presidente Trump de crímenes atroces”, señaló. García y los suyos han anunciado que abrirán una investigación paralela sobre la decisión del Departamento de Justicia de no publicar esos documentos.
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