Trump ataca al Papa y dice que “debería dejar de complacer a la izquierda radical”
El presidente de EE UU califica a León XIV de “débil ante la delincuencia” y “nefasto en política exterior”


El presidente Donald Trump ha arremetido este domingo en las redes sociales contra el papa León XIV, afirmando que el primer papa estadounidense de la historia debería “dejar de complacer a la izquierda radical”. La embestida del republicano es un extraordinario ataque frontal contra el otro estadounidense con más dimensión en el mundo, el sumo responsable de la Iglesia católica. Y el único capaz de hacerle sombra.
La rabia de Trump surge de los repetidos llamamientos de León XIV a conseguir la paz en Irán, algunos de ellos inequívocamente dirigidos a Trump, aunque sin nombrarlo en ningún momento, lo que ha acrecentado las tensiones entre el Vaticano y la Casa Blanca. “El papa León es DÉBIL ante la delincuencia y nefasto en materia de política exterior”, ha escrito esta tarde el presidente en las redes sociales.
En otra publicación, el presidente afirmó: “No quiero un papa que critique al presidente de los Estados Unidos, porque estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido —POR UNA APLASTANTE MAYORÍA—“.
“No quiero un Papa que considere aceptable que Irán posea un arma nuclear”, escribió también en Truth Social, en respuesta a las recriminaciones del pontífice hacia sus políticas y su explosiva retórica contra Irán. El martes, el Papa condenó la amenaza del presidente de aniquilar a una “civilización entera” si Irán no abría el estrecho de Ormuz antes de la fecha límite que él había impuesto; también se ha opuesto a la forma religiosa en que los funcionarios de la Administración de Trump han categorizado la guerra, como si fuera una misión cristiana.
Poco después, Trump habló con los periodistas en la Base Conjunta Andrews, donde había aterrizado procedente de Florida a bordo del Air Force One. “No creo que esté haciendo un muy buen trabajo”, declaró el republicano; “no soy admirador del papa León”.
La publicación del inquilino de la Casa Blanca se produjo después de que León XIV denunciara durante el fin de semana el “delirio de omnipotencia” que está alimentando la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, y exigiera a los líderes políticos que se detuvieran y negociaran la paz.
El pontífice presidió el sábado en la Basílica de San Pedro la celebración vespertina de la Vigilia de Oración por la Paz, a la misma hora que Estados Unidos e Irán se encontraban reunidos cara a cara en Pakistán, con el objetivo de preservar un frágil alto el fuego. El Papa, nacido en Estados Unidos pero que ha pasado media vida en Perú, no mencionó por su nombre a Estados Unidos ni a Trump en su prédica. Sin embargo, el tono y el mensaje parecían dirigidos al mandatario y a los funcionarios estadounidenses, quienes han alardeado de la superioridad militar de su país y han justificado la guerra en términos religiosos.
Así, por ejemplo, el pasado viernes, el Papa publicó en sus redes sociales el siguiente mensaje: “Dios no bendice ningún conflicto. Cualquiera que sea discípulo de Cristo, el Príncipe de la Paz, nunca está del lado de quienes una vez empuñaron la espada y hoy lanzan bombas. La acción militar no creará espacio para la libertad ni para tiempos de Paz, que solo llega de la paciente promoción de la convivencia y el diálogo entre los pueblos”. Más inequívoco aún fue otro mensaje, dos días antes: “Las guerras que manchan el presente con sangre son fruto de la idolatría del poder y del dinero. ¡No nos acostumbremos al clamor de las armas y a las imágenes de guerra! La paz no es solo un equilibrio de poder. Es la obra de corazones purificados, de quienes ven a los demás como hermanos y hermanas a proteger, no como enemigos a vencer”.
A nadie se le escapa que la elección de León XIV como sustituto del popular Francisco tuvo bastante de geopolítica: un estadounidense como teórico contrapeso a los excesos de Trump en EE UU y en el mundo, algo de lo que el republicano es plenamente consciente. “León debería estar agradecido, pues, como todos saben, su elección fue una sorpresa mayúscula”, declaró Trump. “No figuraba en ninguna lista de candidatos a papa; la Iglesia lo designó únicamente por ser estadounidense, bajo la creencia de que esa sería la mejor manera de lidiar con el presidente Donald J. Trump”, dijo, hablando de sí en una mayestática tercera persona.
La abierta confrontación que se deriva de las palabras de Trump caerá probablemente en saco roto en el Vaticano, una institución que, a diferencia de la actual Administración estadounidense, sí entiende el valor de la verdadera diplomacia hasta el punto de forjar una categoría propia, la diplomacia vaticana.
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