Comienza en la región de Bruselas una negociación maratoniana para intentar formar Gobierno 600 días después de las elecciones
Representantes de siete partidos se encierran en un cónclave para buscar una solución, con la promesa de no salir hasta lograr un acuerdo


Bélgica está acostumbrada, desde hace años, a romper récords mundiales en materia de tardanza para formar Gobierno tras unas elecciones. Pero la situación que se vive en este momento en la región de Bruselas, que lleva ya más de 600 días de bloqueo político, ha traspasado todos los límites. En un intento desesperado de hallar una solución tras múltiples negociaciones fallidas, siete partidos se han encerrado a negociar este martes, con el compromiso de no salir hasta que haya fumata blanca entre los potenciales socios de un futuro gabinete para la capital belga. Una región en la que, además, tienen su sede las principales instituciones de la UE y la OTAN.
A la llamada del líder del partido francoparlante de centroderecha Movimiento Reformista (MR), Georges-Louis Bouchez, han acudido representantes de las formaciones flamencas Anders (liberales), CD&V (cristianodemócratas), Vooruit (socialistas) y Groen (verdes), así como los francoparlantes valones PS (socialistas) y los centristas de Les Engagés.
“No saldremos hasta que logremos un resultado. Y cuento con lograrlo”, ha declarado Bouchez a su llegada a lo que ha llamado el “cónclave final”, que se celebra a puerta cerrada en las instancias de la Fundación Universitaria de Bruselas. “Más que nunca, es necesario unir fuerzas y actuar con decisión para dar a Bruselas una forma de gobernanza fuerte, ambiciosa y eficaz”, había afirmado al convocar la cita, a comienzos de semana.
Con todo, y como apuntaba el diario Brussels Times, ni siquiera si se logra el ansiado acuerdo está asegurado que la capital belga pueda contar rápido con un Gobierno: solo significará que hay un pacto entre los siete partidos que juntos suman mayoría suficiente para gobernar, para elaborar un acuerdo de coalición en el futuro próximo que permita, por fin, nombrar un Gabinete.
Aun así, tras más de año y medio de negociaciones fracasadas —las elecciones se celebraron en junio de 2024, en paralelo a las europeas y a las generales belgas—, este martes había, por fin, cierto optimismo en torno a la posibilidad de que esta enésima iniciativa sea la vencida. Por un lado, porque las formaciones reunidas son mayoritarias tanto en el lado flamenco como en el valón. Y, sobre todo, porque todos parecen dispuestos a no abandonar hasta lograr el ansiado acuerdo, ya que han aceptado la invitación a este cónclave, que implica que no finaliza hasta que haya una solución.
La institución donde se han encerrado, recuerda la prensa belga, tiene 14 habitaciones. Se prevé que las negociaciones se prolonguen varios días.
El encuentro in extremis se conoce cuando el Gobierno federal belga, dirigido por el nacionalista flamenco Bart de Wever, acaba de cumplir un año. También costó llegar a un acuerdo para formar ese Gabinete, más de siete meses, que finalmente fraguó mediante una complicada coalición de cinco partidos.
Fueron 236 días de negociaciones, una cifra que pondría nerviosa a más de una capital europea y hasta fuera de las fronteras de la UE, pero no a los belgas, que están muy acostumbrados a tener gobiernos en funciones por falta de acuerdo. El récord mundial lo batió el país en 2011, cuando tardó 541 días en formar Gobierno. Muy cerca se volvió a quedar el predecesor de De Wever, Alexander De Croo, al que le costó 493 días cerrar un equipo.
Con más de 600 días, la región de Bruselas ha marcado ahora un nuevo hito del que nadie se siente orgulloso: el pasado 30 de enero, día en el que se batía esa marca, varias asociaciones civiles convocaron una protesta por la situación insostenible en la región. Esta, recordaban, está sumida en problemas económicos —el déficit público supera los mil millones de euros— y de seguridad, con constantes incidentes armados por enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes.
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