Una conferencia en Jerusalén pone de relieve la alianza de Netanyahu con la ultraderecha
Tras la polémica de la primera edición, la conferencia contra el antisemitismo mantiene su esencia en la segunda, a la que fue invitado como orador Santiago Abascal


La primera edición, el año pasado, ya fue polémica, con cancelaciones de importantes invitados por la nutrida presencia de grupos ultraderechistas. La segunda Conferencia Internacional sobre el Combate contra el Antisemitismo, iniciada este lunes en Jerusalén, pone de relieve la solidez de la apuesta del Gobierno de Benjamín Netanyahu por acercarse a formaciones del nacionalismo más extremo en Europa y América, pese a arrastrar en ocasiones un pasado antisemita o filofascista. Ya en febrero, el partido que lidera el primer ministro israelí, Likud, se sumó como observador a Patriotas por Europa, uno de los tres grupos de extrema derecha del Parlamento Europeo, que preside Santiago Abascal. El líder de Vox, de hecho, aparecía en el programa inicial como orador, pero al final no acudirá y se proyectará un mensaje suyo por vídeo.
En esta ocasión, entre los invitados estrella están Flávio Bolsonaro, el senador brasileño e hijo del anterior dirigente, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022; Edi Rama, primer ministro de Albania; o Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia y Derechos Humanos de Javier Milei en Argentina.
La conferencia, bautizada Generación Verdad y criticada por comunidades judías en el extranjero, ha comenzado esta mañana con una sesión plenaria en la Kneset, el Parlamento nacional, a la que asistieron representantes de partidos de la extrema derecha europea, como Jimmie Akesson; líder del Demócratas de Suecia o Fabrice Leggeri, el exjefe de Frontex cuestionado por las devoluciones en caliente de migrantes, que milita en el partido ultranacionalista francés Reagrupamiento Nacional. Bolsonaro ha asegurado que hoy el antisemitismo “se esconde detrás de ONG, jerga académica o palabras como ‘antisionismo”.
El plato fuerte es la recepción y gala en el centro de convenciones de Jerusalén, a la que acudirán —como el año pasado— Netanyahu y Amijai Chikli, su polémico ministro de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo que enarbola el acercamiento con la ultraderecha europea y que participó en un acto de Vox en Madrid.
Los organizadores no han proporcionado un programa detallado de los oradores de esta tarde. Sí han aclarado a este periódico que no acudirá otro de los inicialmente previstos, la ex primera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko. Un tribunal le acaba de prohibir abandonar la región de Kiev y le ha pedido que entregue el pasaporte, por un caso de corrupción.
Durante el evento se entregarán dos galardones, ambos a estadounidenses. El primero honra la lucha contra el antisemitismo, y lo recibirá Leo Terrell, el hombre designado por Trump para dicho cometido. Ha liderado la campaña contra las universidades que albergaron manifestaciones en rechazo de la masacre israelí en Gaza y a las que acusa de haber consentido actos antisemitas en sus campus.
Otro es honorífico, en recuerdo de Charlie Kirk, el activista ultraconservador y estrecho aliado de Trump asesinado en septiembre en un acto público en una universidad en EE UU. Lo recibirá su pastor personal, Rob McCoy, “en reconocimiento de su postura valiente y de principios en favor de la verdad, de Israel y de la lucha contra el antisemitismo”, según reza el programa.
También tiene previsto hablar Yoram Hazoni, el ultraconservador filósofo estadounidense-israelí convertido en inspiración de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y de otras nuevas derechas.
El año pasado, la conferencia se convirtió en una atalaya contra el islam, la migración y la izquierda, con Israel —y Occidente en general— como representantes del bien en una lucha contra el mal. El invitado estrella fue Jordan Bardella, el líder de Reagrupamiento Nacional. La primera edición vino marcada por la ausencia de invitados como el comisionado alemán de lucha contra el antisemitismo, Felix Klein; el rabino jefe de la Commonwealth, Ephraim Mirvis; o el conocido filósofo francés Bernard-Henri Lévy. Discrepaban del gran peso en el programa de ultraderechistas.
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