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Venezuela
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Los venezolanos se merecen una verdadera primavera

Si quienes han gobernado con Maduro siguen teniendo poder y la verdadera transición no comienza, todo será igual o peor

Venezuela

El momento por el que transita Venezuela cabe en la mirada del dirigente opositor y periodista Biagio Pilieri al recuperar su libertad el jueves por la noche después de un año y cinco meses recluido en el temido Helicoide de Caracas. Los ojos de Pilieri mostraban los efectos del aislamiento al que se ha visto sometido durante su cautiverio, el deterioro de su salud, la incredulidad y el miedo ante lo que estaba sucediendo y su alivio desgarrador. El político venezolano, cercano colaborador de María Corina Machado, fue detenido en agosto de 2024 tras una manifestación en contra de la reelección de Nicolás Maduro, considerada fraudulenta por la oposición y parte de la comunidad internacional. Se le acusó de conspiración, terrorismo y traición a la patria, entre otros cargos. Su historia es la de decenas de presos políticos de Venezuela. Unos 800, según la organización Foro Penal, que ha documentado sin descanso y con gran valentía desde hace años estas privaciones de libertad. Aunque el número real podría ser mayor ya que hay familias que, aterrorizadas, nunca comunicaron la detención de sus seres queridos y solo ahora, cuando comienzan a cuentagotas las liberaciones de prisioneros, se atreven a decir públicamente que también faltan su padre, su marido o su hermana. No hay mejor definición de su miedo.

¿Cuántos días parecen haber pasado en Venezuela desde la madrugada del 3 de enero? ¿Cuántas hipótesis barajadas y enterradas, giros de guion inesperados, rumores, esperanzas, rabia o miedos ahogados han invadido desde entonces a los venezolanos, dentro y fuera del país? Aún hay que pellizcarse para caer en la cuenta de que todo esto está pasando, de que Nicolás Maduro está en este preciso instante en una cárcel estadounidense y que, finalmente, la noticia no ha provocado riadas humanas en las calles de Caracas. Ni para repudiarlo, ni para celebrarlo. “La ciudad está como en los días de la pandemia”, resumía una compañera periodista venezolana. Mientras, la normalidad que quieren aparentar y transmitir quienes siguen ostentando el poder cuando se pliegan con mayor o menor disimulo a los dictados estadounidenses provoca la perplejidad general. Sobre todo, porque quienes aparecen ante las cámaras y hablan de una necesaria unidad nacional forman parte de una vieja guardia que desde los tiempos de Hugo Chávez llenan a los ciudadanos de miedo y avisan de los peligros de tener un “Gobierno títere”, es decir, guiado por los intereses estadounidenses.

Imperialistas, pitiyanquis, vendepatrias. Ha habido muchos adjetivos en Venezuela para definir a quienes estaban dispuestos a aceptar algo así antes del 3 de enero de 2026. Hoy, ese peso real de Estados Unidos en las decisiones que anuncian las autoridades en Caracas es vista como una humillación por gran parte de los venezolanos, independiente de sus ideas políticas, y como una muestra evidente del fracaso de 26 años de chavismo.

Pero lo que está pasando no debe distraer de lo que no está ocurriendo y tendría que estar en el corazón de las prioridades. En 2019, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estableció la Misión internacional independiente para evaluar las presuntas violaciones de derechos humanos cometidas en Venezuela desde 2014. En sus informes, los expertos han documentado graves violaciones sistemáticas de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad contra la población venezolana. Tras la aprehensión de Maduro y su esposa, Cilia Flores, la presidenta de esta comisión, Marta Valiñas, pidió que el foco se mantuviera en esos abusos y se insistiera en la rendición de cuentas de sus responsables, entre los que hay otros nombres de la cúpula chavista y responsables de las fuerzas de seguridad. La Misión se refiere a detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas y violencia sexual y de género, que pueden seguir produciéndose en este escenario volátil y pantanoso en el que se mueve Venezuela hoy. Todo eso está en la investigación por presuntos crímenes de lesa humanidad que sigue su curso en el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya, la primera que este tribunal lleva a cabo en un país de América Latina. En un mundo ideal, tal vez fuera ahí donde Maduro y otras autoridades chavistas deberían rendir cuentas.

Venezuela se merece una verdadera primavera. El título de esta columna nace de una conversación con una periodista caraqueña que no ha podido celebrar la salida de Nicolás Maduro porque, si no pasa nada más que el fin de su era, es decir, si quienes han gobernado con él siguen teniendo poder y la verdadera transición no comienza, si no se aborda la corrupción estructural que ha devastado al país, si no liberan a todos los presos políticos y si el país solo camina al ritmo que marca la retórica desacomplejada de Donald Trump, todo será igual o todo será peor.

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Sobre la firma

Beatriz Lecumberri
Periodista especializada en información internacional. Ha sido corresponsal en Jerusalén, Caracas, Río de Janeiro y París y ha trabajado en la agencia France-Presse (AFP). Es autora del libro 'La revolución sentimental', sobre Venezuela, y codirectora del documental 'Condenadas en Gaza'. Actualmente, trabaja en la sección Planeta Futuro de EL PAÍS.
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