¡¡Qué pena de Europa!!
Solo un grupo reducido de países de la UE se ha atrevido a recordarle a Trump que no puede atacar ni quedarse con Groenlandia

Europa se encuentra en coma político y moral. Ante la peor de las acometidas contra el orden mundial establecido tras el fin de la II Guerra Mundial, está respondiendo a Trump a base de eufemismos, anuncios huecos y frases edulcoradas. Solo un grupo reducido de países de los 27 de la UE, además del Reino Unido, se han atrevido a recordarle que no puede atacar ni quedarse con Groenlandia por la cara. Entre los países comunitarios, otros han preferido quedarse al margen. En la reunión que Macron convocó el martes en el Elíseo con los dirigentes de la UE y la OTAN se supone que se habló del futuro de Ucrania, pero no del futuro de Europa si Trump lanza su próxima zarpa sobre nosotros. Se diría que estamos mirando hacia otro lado, intentando que pase el temporal o que nos toque lo menos posible. Nadie se atreve a decirle a la cara a Trump que es un impresentable, el malo malísimo de la clase, pero que no vamos a permitirle una sola gamberrada más. Que su universo de autócrata narcisista no puede ignorar la legislación internacional y que nosotros estamos aquí para defenderla porque, si no, perderemos toda credibilidad.

La guerra de la Casa Blanca contra Europa empezó hace mucho, pero quedó declarada abiertamente hace un año. No quisimos enterarnos. Primero, Trump dijo que la Unión Europea había sido creada para estafar a Estados Unidos. Después, su vicepresidente Vance proclamó en la Conferencia de Seguridad de Múnich que los dirigentes europeos eran unos flojos antidemocráticos que intentaban poner límites a la extrema derecha de Le Pen, Orbán, Abascal o Weidel. La retórica de Washington no dejaba lugar a muchas dudas. Luego llegaron los aranceles. El secretario general de la OTAN comenzó un idilio con Trump que nadie entendió, y Ursula von der Leyen perdió su ya cuestionado liderazgo al no responder con firmeza a la guerra comercial abierta por Estados Unidos.
Trump nos ha perdido por completo el respeto. Sabe que estamos divididos y confusos, y que no tiene enfrente una figura a su nivel. Y ese es el problema fundamental. Ya hemos comprobado que hay que enterrar el soft power —el poder blando— del que tanto nos vanagloriamos. Ya sabemos que tenemos que aprender a defendernos solos, y muy rápidamente. Ahora nos falta por encontrar en el continente un macho o hembra alfa que pueda inspirar respeto, e incluso temor, a Donald Trump. Alguien como Putin o Xi, pero en democrático. Alguien que tenga el valor de encuadrar a los propietarios norteamericanos de esas redes sociales que están envenenando nuestros discursos públicos. Alguien que diga abiertamente a los europeos que Estados Unidos nos desprecia, nos ha declarado la guerra y que hay que responder.
¿Quién será el valiente que dé el paso? ¿Quién plantará cara a este nuevo Hitler? Desde luego, nadie de Bruselas, visto lo visto. Tampoco cabe esperar gran cosa del eje franco-alemán, sumido en la enésima crisis por la debilidad política de Merz y Macron. Pedro Sánchez está siendo en esta ocasión, el más valiente de todos. Lástima que está muy solo en Europa.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.






























































