China anuncia la entrega a sus autoridades de Chen Zhi, capo de un “imperio del ciberfraude” en Asia
El sospechoso, también perseguido por Estados Unidos, fue extraditado desde Camboya, donde presuntamente operaba una red dedicada al fraude electrónico y el lavado de dinero


China ha anunciado este jueves la extradición desde Camboya de Chen Zhi, presunto capo de una de las mayores redes criminales de Asia. El magnate, de nacionalidad china, había sido también acusado en octubre por Estados Unidos de fraude electrónico y lavado de dinero. Chen, de 38 años, es fundador y presidente de Prince Group, un conglomerado empresarial multinacional con sede en Camboya, que supuestamente actuaba como pantalla para cometer estafas de inversión en criptomonedas mediante las cuales robó miles de millones de euros a víctimas de todo el mundo.
Su imperio fue levantado, según las investigaciones, gracias a un cruel sistema de centros de trabajo forzados repartidos por Camboya. En ellos, personas retenidas contra su voluntad, en condiciones de esclavitud, eran obligadas a contactar con usuarios de redes sociales de todo el planeta con el fin de convencerles de que realizaran inversiones inexistentes en bitcoins y productos similares.
Estas redes de fraude, con enorme presencia en Camboya y en Myanmar, han estado en el punto de mira de las autoridades chinas en los últimos meses. Para Pekín no solo eran preocupantes las millonarias cuantías estafadas, sino los miles de ciudadanos atraídos con engaños hasta los centros de trabajos forzados, donde eran secuestrados y obligados a meterse en los engranajes del timo electrónico para comprar su libertad.
En estos centros, donde sufren palizas y extorsiones, son obligados a abrir decenas de perfiles falsos en redes sociales que usan para contactar con usuarios desprevenidos de todo el mundo, establecer una relación de confianza y tratar de timarlos. La oficina de Derechos Humanos de la ONU calculaba en 2023 que solo en Myanmar podría haber hasta 120.000 personas retenidas, y otras 100.000 en Camboya. Son esas personas que hay detrás de los típicos mensajes que a veces llegan por WhatsApp o Instagram: “Hola”; “Hi”; “Hello”.
La repatriación de Chen se llevó a cabo con éxito el miércoles desde Phnom Penh —la capital camboyana—, después del envío de un equipo de trabajo del Ministerio de Seguridad Pública chino. Las investigaciones preliminares indican que el grupo criminal está implicado en la apertura de casinos ilegales, fraude, operaciones comerciales ilícitas, encubrimiento y ocultación de ganancias procedentes de actividades delictivas, entre otros delitos, según detalla el canal estatal chino CCTV.
Las autoridades de Pekín han asegurado que, en los próximos días, harán pública la primera lista de búsqueda y captura de otros miembros clave de la banda, y se han comprometido a llevar ante la justicia a todos los fugitivos. También ha lanzado un mensaje para quienes estén involucrados en actividades delictivas: que “reconozcan la situación, rectifiquen a tiempo y se entreguen de inmediato, a fin de obtener un trato más benévolo conforme a la ley”, añade CCTV. Por su parte, las autoridades camboyanas han anunciado este jueves la liquidación de la entidad bancaria Prince Bank, propiedad del magnate, recoge EFE.
Chen Zhi nació en el distrito de Lianjiang, en la provincia china de Fujian, de acuerdo con un reportaje de la revista China News Weekly, propiedad del Servicio de Noticias de China. En el sitio web de DW Capital Group, una empresa de gestión de fondos registrada en Singapur en la que realizó inversiones personales, Chen es descrito como “un joven prodigio empresarial”. Su primera iniciativa emprendedora fue la inversión en un pequeño cibercafé en Fujian. En 2011, inició su incursión en el mercado inmobiliario de Camboya, adentrándose en lo que él mismo calificó como “aguas desconocidas”.
En 2014, obtuvo la ciudadanía camboyana y fundó el Grupo Prince al año siguiente. Desde entonces, ha operado decenas de entidades comerciales en más de 30 países. Aparentemente centrado en el desarrollo inmobiliario, los servicios financieros y al consumidor, mediante operaciones secretas, Chen y sus ejecutivos transformaron el conglomerado empresarial en una de las organizaciones criminales transnacionales más grandes de Asia, integrando el fraude en las telecomunicaciones, las apuestas en línea y el blanqueo de capitales.
En octubre del año pasado, las fuerzas del orden de Estados Unidos destaparon un caso de fraude a gran escala con origen en Camboya y confiscaron 127.271 bitcoins. Estaban almacenados en carteras de criptomonedas no custodiadas (aquellas donde el usuario tiene control total sobre sus claves privadas y activos, no a través de entidades intermediarias) y Chen tenía en su poder todas las contraseñas. Con un valor total estimado en unos 15.000 millones de dólares (unos 12.843 millones de euros), fue anunciada como la mayor incautación de criptoactivos en la historia de Estados Unidos.
El ahora detenido era “el cerebro detrás de un extenso imperio del ciberfraude que operaba bajo el paraguas del Grupo Prince, una organización criminal basada en el sufrimiento humano”, según declaró el fiscal general adjunto de Seguridad Nacional, John A. Eisenberg. “Trabajadores víctimas de trata eran confinados en recintos similares a prisiones y obligados a realizar estafas en línea a escala industrial, aprovechándose de miles de personas en todo el mundo, incluyendo muchas aquí en Estados Unidos”.
Chen operaba presuntamente “una vasta red criminal en múltiples continentes, involucrando trabajo forzoso, lavado de dinero, esquemas de inversión y robo de activos, atacando a millones de víctimas inocentes en el proceso”, añadió el director del FBI Kash Patel.
En respuesta a las acusaciones de Estados Unidos, el equipo de Chen rompió el silencio por primera vez en noviembre. Su equipo legal presentó una moción ante el tribunal estadounidense para extender el plazo de la demanda y argumentó que las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos eran “gravemente erróneas” y que el Gobierno estadounidense no había aportado pruebas de que los bitcoins incautados estuvieran “directamente vinculados” a las actividades fraudulentas, según el citado reportaje de China News Weekly.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha clasificado al grupo como organización criminal transnacional y ha impuesto sanciones a más de un centenar de personas y entidades vinculadas. De acuerdo con estas fuentes, Chen posee las nacionalidades británica y camboyana. Él y sus cómplices han blanqueado, supuestamente, grandes sumas de dinero para financiar un estilo de vida extremadamente lujoso, que incluía relojes de alta gama y aviones privados. El Gobierno británico también congeló sus activos, entre ellos 19 propiedades situadas en Londres.
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