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Steve Witkoff, el amigo de Trump que le pagaba los bocatas y negocia la paz de Ucrania

El enviado de la Casa Blanca, sin ninguna noción de diplomacia, prevé reunirse con Putin la próxima semana tras filtrarse unos audios en los que aconsejaba al Kremlin cómo ganarse al presidente estadounidense

Steve Witkoff
Jesús Sérvulo González

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha encargado a uno de sus mejores amigos que viaje la próxima semana a Rusia para entrevistarse con Vladímir Putin. Quiere desbloquear las negociaciones sobre un acuerdo de paz para Ucrania, que parecía cerca hace unos días, pero volvió a encallar por la displicencia de Moscú. Y para eso necesita a alguien de confianza. Steve Witkoff, un neoyorquino nacido en una familia judía del Bronx hace 68 años y que no tiene ni idea de diplomacia —y que, aun así, lleva ya varios meses ejerciendo esa crítica labor—, es su emisario.

Witkoff, hijo de un fabricante de abrigos para señoras, ha contado en alguna ocasión cómo se forjó esa amistad. En 1986 trabajaba como joven abogado para un despacho legal que asesoraba en una operación inmobiliaria que afectaba a la familia Trump. En aquella época el actual presidente aún no había fundado su propia empresa. Las negociaciones se prolongaron durante toda la noche. En un receso, casi de madrugada, Witkoff bajó a una tienda de productos delicatessen para llenar el estómago. Allí se encontró con Trump, que había pedido un bocadillo de jamón y queso suizo, pero no tenía dinero para comprarlo porque se había olvidado la cartera. Witkoff se ofreció a pagarle el sándwich.

Durante ocho años no volvieron a coincidir. Pero en 1994, cuando Trump ya era una figura pública, se encontraron y recordaron la anécdota del bocadillo. Desde aquel momento se hicieron amigos inseparables. Ambos son neoyorquinos, ambos son millonarios, ambos amasaron su fortuna como tiburones inmobiliarios, ambos se trasladaron a vivir a Florida con sus familias y a ambos les apasiona jugar al golf. De hecho, Witkoff acompañaba a Trump en el campo de West Palm Beach, en Florida, cuando en septiembre de 2024 se produjo allí el supuesto segundo intento de atentado contra el entonces candidato republicano.

Witkoff viajará esta semana a Moscú mientras aún colea la polémica por la filtración de una conversación telefónica suya con un asesor de Putin, y en la que el enviado de Trump daba consejos a los rusos para negociar con el presidente estadounidense. La filtración de la llamada, difundida por la agencia Bloomberg, ha generado malestar y recelos entre los negociadores ucranios, los socios europeos e incluso algunos republicanos en el Congreso de Estados Unidos, que consideran que el plan de paz propuesto por Estados Unidos para Ucrania está diseñado siguiendo las instrucciones de Moscú.

La llamada telefónica se produjo el pasado 14 de octubre. En la transcripción se lee cómo Witkoff conversa con Yuri Ushakov, el principal asesor de política exterior de Putin, y alude al borrador de plan de paz para Ucrania, en el que se apunta a la necesidad de que Kiev asuma la pérdida de territorio a favor de Rusia. “Entre tú y yo, ya sé lo que va a hacer falta para cerrar un acuerdo de paz: [ceder territorio en Donetsk] y quizá algún intercambio de territorios en alguna parte”, le comentaba el emisario estadounidense a su interlocutor ruso. “Pero, en vez de decirlo así, presentémoslo de manera más esperanzadora, porque creo que ahí vamos a lograr un acuerdo. Y creo, Yuri, que el presidente me dará mucho espacio y libertad para cerrarlo”, añadía.

Además, Witkoff aconseja a Ushakov que el presidente ruso cubra de halagos al estadounidense y destaque su carácter pacificador, como forma de ganarse su atención. E incluso le insta a cerrar una conversación entre Putin y Trump antes de que el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, llegue a la Casa Blanca en una visita oficial en la que este iba a pedir a Washington misiles de largo alcance que podrían decantar la guerra a favor de Ucrania. La llamada entre Putin y Trump, efectivamente, se produjo la víspera de esa visita de Zelenski, y el presidente estadounidense acabó negando los misiles a Kiev y presionó al líder ucranio para que cediera a las exigencias rusas.

La ofensiva diplomática de Ucrania junto a sus aliados europeos ha logrado suavizar el plan de paz de 28 puntos de Estados Unidos, matizando su inicial tinte prorruso. Pero el movimiento no ha gustado al Kremlin, que ha congelado las negociaciones. “No había un plan de paz, había una lista de cuestiones que se han propuesto para ser discutidas”, zanjó Putin el jueves. “Cada palabra del plan de paz para Ucrania debe ser debatida seriamente”, agregó.

Así que Witkoff, generoso donante de la campaña electoral de Trump, tendrá una importante misión esta próxima semana si consigue reunirse con Putin. No será su primer encuentro juntos. El magnate inmobiliario tiene una fortuna estimada de 2.000 millones de dólares, con una cartera de edificios, hoteles y otros inmuebles en Nueva York, Los Ángeles y Florida y con negocios en países árabes. En febrero, tras una gestión del príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, viajó a Moscú para negociar directamente con Putin durante un encuentro de tres horas y media la liberación de un profesor estadounidense, Marc Fogel, que llevaba tres años en una prisión rusa acusado de contrabando de marihuana. A cambio, Estados Unidos dejó en libertad a un capo ruso de las criptomonedas. A principios de agosto volvió a verse con el presidente ruso para preparar un encuentro con Trump en Alaska.

Aunque ahora está negociando la paz en Ucrania, el cargo oficial de Witkoff es el de enviado especial para Oriente Próximo. El senador republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham desveló en una entrevista en NBC News que Witkoff, que es judío, se ofreció a Trump para negociar una paz entre Israel y Palestina. “Trump me miró y dijo: ‘Bueno, un millón de personas lo han intentado. Elijamos a un buen tipo que sea inteligente’”, relató Graham.

Meses después, Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump, fueron los artífices del plan de paz y las negociaciones posteriores que terminaron con el acuerdo entre Israel y Hamás en Gaza, tras dos años de guerra que dejaron más de 67.000 palestinos muertos, muchos de ellos niños.

Witkoff, que desconoce los entresijos de la diplomacia, pero se sabe al dedillo los trucos de las negociaciones empresariales, sacó adelante aquel acuerdo después de 10 días frenéticos con llamadas y encuentros a varias bandas entre responsables israelíes y mandatarios de países árabes. Logró que los palestinos entregaran a los rehenes israelíes y que Tel Aviv dejará en libertad a unos 2.000 presos palestinos.

Antes de eso, Trump ya había recurrido a su amigo nada más ganar las elecciones. En noviembre de 2024, envió a Witkoff a Oriente Próximo para negociar un alto el fuego. Como aún no se había producido el cambio de Ejecutivo, el neoyorquino tuvo que colaborar con el equipo de Joe Biden. Algunos de los miembros de ese equipo guardan un buen recuerdo del papel de Witkoff.

Justo antes de las elecciones, el presidente estadounidense había pedido también a su amigo que engrasara la relación con sus rivales republicanos. Las primarias del partido habían sido a cara de perro y Trump había dejado alguna herida por el camino. Witkoff prestó su avión privado para facilitar un encuentro entre el mandatario y Ron DeSantis, gobernador de Florida. También facilitó la reconciliación con el gobernador de Georgia, Brian Kemp, y la exembajadora ante la ONU, Nikki Haley.

Lo cierto es que ambos magnates inmobiliarios han vivido muchas historias juntos. Después de todo, Witkoff sigue siendo el hombre que le paga los bocadillos y le resuelve los problemas a Trump.

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Sobre la firma

Jesús Sérvulo González
Corresponsal en Washington. Ha sido redactor jefe de Economía y Negocios. Antes, contó las consecuencias de la crisis financiera y de los años de los ajustes presupuestarios. Aprendió el oficio durante su paso por la información local de Madrid.
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