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PUNTO DE OBSERVACIÓN
Columna
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No más dudas: el PP buscará gobiernos de coalición con Vox

La alianza de las derechas debería ayudar a recapacitar a los grupos a la izquierda del PSOE y a superar los enfrentamientos para mejorar sus posibilidades electorales

PP gobiernos de coalición con Vox

Por fin, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha dejado claro que llegará a los acuerdos que sean necesarios con el partido de extrema derecha Vox para poder formar gobierno y que esa oferta incluye gobiernos de coalición con Santiago Abascal. Se acabaron las dudas sobre la decisión fundamental. La que sigue en pie es hasta qué punto los acuerdos con Vox incluirán el núcleo duro del pensamiento extremista del partido de Abascal. Hasta qué punto la corriente que encabeza Isabel Díaz Ayuso ocupará parte del espacio político. No son buenas noticias que la señora Díaz Ayuso se suba a un escenario con el grupo racista Meconio (“soy machista, vete a la cocina y haz la comida”, cantan), ni mucho menos que Núñez Feijóo avale sin pestañear la actuación del alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, que desalojó a más de 400 personas, inmigrantes, de un edificio ocupado, sin ofrecerles alternativa donde guarecerse, justo coincidiendo con unos de los temporales más fuertes del invierno.

Por el momento, está claro que Vox sigue alimentándose de un programa extremista, diseñado por instituciones trumpistas, cuyo principal objetivo es una batalla cultural en la que queden claro unos pocos principios fundamentales: fuerte oposición a la agenda progresista, defensa de valores tradicionales como el nacionalismo y oposición rotunda a la inmigración y al feminismo, entre otros. El programa de Vox, que empieza a ser oído en las voces de algunos políticos del PP, se basa en la polarización y sobre todo en la reivindicación de la identidad, como si no ser español de nacimiento implicara la pérdida de derechos sociales y políticos, por muchos requisitos legales que se cumplan y por mucho que la Constitución diga lo contrario.

Saber hasta qué punto el Partido Popular absorberá en parte o en todo este programa extremista para alcanzar, llegado el momento, La Moncloa, es difícil, pero se podrán ir despejando las dudas según se celebren las elecciones autonómicas previstas en este año 2026 y se planteen posibles acuerdos. La primera ocasión será la formación del Gobierno en Extremadura, donde se supone que la candidata popular ha expresado sus reticencias. Vox permanece por ahora en silencio, a la espera de la auténtica negociación, pero es seguro que presentará un grupo de reivindicaciones claramente identitarias.

Núñez Feijóo acusó en su balance de fin de año al presidente del Gobierno de todo tipo de errores y de corrupción, pero precisamente ahora se ha conocido la auditoría externa de las cuentas del PSOE y muestra que no ha existido financiación ilegal del partido. En realidad, sigue siendo el Partido Popular el que está sometido a una importante investigación judicial por relevantes casos de corrupción cometidos en etapas anteriores y sobre los que la actual dirección mantiene silencio. El PP acusa también una crisis de credibilidad importante debido a lo ocurrido en la Comunidad Valenciana y el increíble comportamiento del entonces presidente Carlos Mazón. El claro apoyo mostrado por Núñez Feijóo a Mazón, pese al silencio que este sigue manteniendo sobre dónde estaba en aquellas terribles horas, constituye un precedente grave y difícil de olvidar.

El discurso del presidente del PP como balance del año ha sido importante porque por primera vez empezó a sumar sus votos con los de Vox, como si los dos formaran una única oferta electoral. Núñez Feijóo atacó fundamentalmente al presidente del Gobierno, más que al Partido Socialista, quizás creyendo que puede atraer voto de socialistas partidarios de que Sánchez ceda la plaza como candidato presidencial en los próximos comicios generales, pero es una posibilidad muy remota. Sobre todo, mientras esté claro que el PP y Vox están formando una única oferta, con fuerte influencia del programa de Abascal. La alianza PP/Vox debería incluso ayudar a recapacitar a los grupos a la izquierda del PSOE, porque cuanto más enfrentados y separados estén entre sí, menos posibilidades electorales tendrán y más vías abiertas dejarán a esa eventual coalición extremista. Una seria responsabilidad cara al votante de esa izquierda, que puede optar por desmovilizarse.

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