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Meryl Streep en lugar de Madonna y Jacob Elordi en lugar de Andrew Garfield: grandes papeles que cambiaron de rostro a última hora

En Hollywood es habitual que un gran papel cambie a última hora, incluso con la película ya empezada. Repasamos ejemplos más o menos conocidos y con resultados desiguales

Andrew Garfield y Jacob Elordi.Getty Images / Blanca López (Collage)

Hay temporadas de series se distancian tanto temporalmente entre sí que desde el final de una y el comienzo de la siguiente, actores que eran prácticamente desconocidos pueden convertirse en estrellas. Es lo que ha sucedido con Euphoria, cuya tercera temporada acaba de llegar a HBO. Ni Sydney Sweeney ni Jacob Elordi tienen mucho que ver con los que se despidieron de sus personajes en 2022. Elordi es quizás el que más ha visto aumentar su fama, ya que, al contrario de lo que sucede con Sweeney, protagonista de un buen número de asuntos extracinematográficos, ha sido noticia por sus trabajos. El actor ha vuelto a su personaje de Nate Jacobs con una nominación al Oscar por Frankenstein, un trabajo que le llegó de carambola, ya que nunca estuvo en la mente de Guillermo del Toro para encarnar al monstruo creado por Mary Shelley. El director mexicano había apostado por Andrew Garfield. Buscaba desmarcarse de la representación habitual de la criatura y presentarla de una manera más humana y vulnerable. Una figura trágica en la que encajaba el actor de Spider-Man y Hasta el último hombre. El problema llegó cuando a Garfield se le solaparon proyectos a causa de la huelga de guionistas de 2023 y tuvo que abandonar el proyecto dos meses antes de comenzar a grabar.

Con todo preparado, había que sustituirlo por un actor de características similares y el reto era complejo. Finalmente, el elegido fue Jacob Elordi, en quien Del Toro vio ciertas similitudes. Elordi no dudó en embarcarse en el mayor reto de su incipiente carrera. Era un papel complejísimo en el que pasa de comportarse como un bebé a ser un dios iracundo que decide sobre la vida ajena y, además, requería un aprendizaje express. Para preparar el personaje, Elordi estudió butoh, una danza japonesa inspirada en el horror nuclear sufrido durante la Segunda Guerra Mundial, y también los movimientos de su perra Layla, una golden retriever, en los que buscó la manera de expresar inocencia. Además, debió someterse cada día a extenuantes sesiones de maquillaje de hasta diez horas —su cercanía con el departamento de maquillaje y peluquería quedó patente viendo su entusiasmo cuando recibieron el Oscar— y actuar con dentadura postiza y lentillas. Tuvo apenas dos meses para preparar el papel y el resultado deja claro que fueron suficientes.

El suyo no es el primer caso en el que un actor tiene que salir al rescate de una producción tras un despido, una deserción o “diferencias creativas”.

Jodie Foster por Nicole Kidman en La habitación del pánico (2002)

La primera opción: La habitación del pánico era un pequeño acontecimiento desde que se empezó a hablar de ella. Suponía la unión de David Fincher tras el éxito de Seven y El club de la lucha, y Nicole Kidman, una estrella en ascenso tras Eyes Wide Shut y Moulin Rouge. La australiana empezaba a brillar más allá de su matrimonio con Tom Cruise y tanto los proyectos como la atención mediática sobre ella se multiplicaban. El rodaje de la cinta de Fincher había sufrido un retraso después de que, durante la grabación de Moulin Rouge!, Kidman se lesionase una rodilla. Pero el director ni se planteó sustituirla: consideraba que era perfecta para interpretar a una mujer que se esconde en una habitación blindada con su hija cuando un grupo de ladrones entra en su casa. Pero finalmente tuvo que afrontarla sin ella después de que la actriz se diese cuenta de que estaba emocionalmente exhausta y no podía sacar adelante su trabajo.

¿Quién lo interpretó finalmente? El proyecto necesitaba una estrella y la encontró: Jodie Foster. Foster estaba libre en aquel momento porque su trabajo como directora en Flora Plum se había paralizado (nunca se reanudó) después de que su protagonista, Russell Crowe, se lesionase. Foster no se correspondía con la imagen de la rubia fría hitchcockiana que Kidman iba a encarnar en el thriller de Fincher, pero quizás eso hace más intrigante su presencia y engrandece el filme. La actriz apenas tuvo nueve semanas para preparar un papel muy físico en el que tuvo dificultades añadidas: todo estaba preparado para una actriz veinte centímetros más alta, incluso su hija, una casi debutante Kristin Stewart, que desde entonces guarda una gran amistad con la actriz y que había sido elegida por su parecido con Kidman. Para seguir sumando dificultades, estaba embarazada, algo que hubo que disimular con el vestuario. “Jodie entró y estuvo brillante”, declaró a Variety. Kidman no abandonó del todo la producción; interpreta a una voz que se escucha a través del teléfono.

Viggo Mortensen por Stuart Townsend en El señor de los anillos (2001)

La primera opción: Llevar a la gran pantalla la obra de J. R. Tolkien no fue una tarea sencilla por lo mastodóntico del proyecto y por la posibilidad de defraudar a la amplísima base de fans de la obra. Algo que afectaba especialmente al reparto, ya que cada lector de la obra original tenía un rostro en la cabeza. Incluso Peter Jackson, que soñaba con fichar a Sean Connery para interpretar a Gandalf, pero el escocés afirmó que no entendía el guión y se desentendió del proyecto. También pensó en un Aragorn muy distinto al que conocimos finalmente: el actor irlandés Stuart Townsend, por entonces una estrella emergente que ocupaba portadas por su romance con Charlize Theron. Sin embargo, justo antes de empezar el rodaje, Jackson le despidió sin que aún sepamos exactamente por qué. Se mencionó lo problemático que era para el actor que años después también fue despedido de Thor y también que Jackson había recapacitado sobre la edad adecuada que debía tener el rey de Gondor. “Estuve allí ensayando y entrenando durante dos meses, y me despidieron el día antes de que empezara el rodaje”, declaró Townsend a Entertainment Weekly. “No tengo ningún aprecio por los responsables, de verdad que no. El director me quería a mí, pero luego, al parecer, cambió de opinión porque en realidad quería a alguien veinte años mayor que yo y completamente diferente”.

¿Quién lo interpretó finalmente? Que la edad era relevante quedó claro cuando eligió como sustituto a Viggo Mortensen, de 42 años, 14 más que Townsend. Una ocurrencia felicísima a tenor de los resultados, aunque el actor tuvo sus dudas antes de afrontar un papel que implicaba un rodaje durísimo muy lejos de su hogar. Fue su hijo, fan de la novela de Tolkien, el que lo animó. “Cuando me dijeron que iba a reemplazar a alguien, me sentí incómodo”, contó Mortensen. Me preguntaba si le conocería, pero ya se había ido cuando llegué. Me metieron de lleno en el papel y tuve que hacer lo mejor que pude”. Llegó tarde al rodaje, pero se implicó más que nadie.

Meryl Streep por Madonna en Música del corazón (1999)

La primera opción: La diva pop quiso triunfar en el cine desde su primer disco. Ahí están Buscando a Susan desesperadamente, Shanghái Surprise o Quién es esa chica, intentos con más o menos fortuna. Pero su gran oportunidad le llegó en 1996 con Evita, donde pudo demostrar su capacidad interpretativa y trabajar a las órdenes de un gran director, Alan Parker. Wes Craven iba a ser el siguiente. El maestro del terror iba a dirigir una propuesta muy alejada de lo que se esperaba del autor de Pesadilla en Elm Street y Scream, la historia de Roberta Guaspari, una profesora de violín que compaginó un divorcio difícil con enseñar a tocar el violín a niños de barrios marginales. Una especie de Mentes peligrosas con instrumentos de cuerda. Pero tras tres meses aprendiendo a tocar el violín, Madonna abandonó el proyecto. Según los rumores, a la cantante, que había pasado mucho tiempo conociendo a Guaspari, no le gustaba cómo se reflejaba su historia en el guion y sus exigencias habían provocado que Craven optase por prescindir de ella. Pero la productora Miramax prefirió evitar una polémica que afectase a la película y afirmó que había sido una decisión mutua.

¿Quién lo interpretó finalmente? Para sustituir a Madonna sonaron los nombres de Sandra Bullock y Meg Ryan, pero finalmente la elegida fue Meryl Streep, que había sido el deseo primigenio de Craven. Streep tuvo muchas dudas antes de aceptar el papel porque el tiempo para prepararlo era muy reducido, pero después de todo Madonna le había robado su ansiado papel de Evita y este era un buen momento para resarcirse. Además, su hijo, gran fan de Craven, la animó. Tocó el violín durante seis semanas y pasó lo de siempre: aunque la película tuvo una acogida tibia, ella consiguió su nominación al Oscar.

Mark Wahlberg por Ryan Gosling en The Lovely Bones (2009)

La primera opción: Peter Jackson ya sabía lo que era cargarse un actor antes del inicio del rodaje, o sea que lo de Ryan Gosling no le pilló de nuevas. Gosling, que se había convertido en una estrella tras su papel en El diario de Noa, fue el elegido para interpretar a Jack Salmon, el padre de una niña asesinada incapaz de aceptar lo que había pasado. El papel ya era suyo, pero entonces tomó una extraña decisión: decidió que ese hombre tenía que ser corpulento y se dedicó a alimentarse con Häagen-Dazs para ganar peso. “Teníamos una idea diferente de cómo debía verse el personaje”, declaró a The Hollywood Reporter. “Realmente creía que debía pesar cien kilos”. Cuando llegó al set con una larga barba y un aumento de peso considerable, ni Jackson ni los productores se lo tomaron demasiado bien. Gosling cuenta que el problema radica en que no había habido demasiada comunicación durante la preproducción. Jackson le despidió y Gosling se encontró “gordo y desempleado”. Años después, Fran Walsh, esposa de Jackson y guionista de film, contó que Gosling nunca se había sentido demasiado cómodo con el papel porque pensaba que era demasiado joven. Jackson y ella estaban tan convencidos de que era el adecuado que le aseguraron que todo se podría solucionar en la sala de maquillaje, pero Gosling decidió actuar por su cuenta.

¿Quién lo interpretó finalmente? Mark Wahlberg se incorporó apenas un día antes de que se iniciase el rodaje. Había sido uno de los actores valorados por Jackson, al igual que Hugh Jackman, el primero al que se le había ofrecido el papel. Wahlberg acababa de finiquitar el rodaje de El incidente y aceptó sin dudar un papel que le resultó muy traumático. Según confesó, cuando la vio, no podía parar de llorar pensando en su propia hija. La crítica también lloró, pero por otros motivos: la película no gustó demasiado a nadie y mucho menos a los seguidores del libro de Alice Sebold en el que estaba basada.

Margot Robbie por Emma Stone en Babylon (2022)

La primera opción: La épica Babylon, una carta de amor de Damien Chazelle al cine que narraba los excesos y el glamour de los primeros tiempos de Hollywood, suponía la reunión del director con Emma Stone tras el éxito La La Land, que le valió a la actriz un Oscar. El realizador le había reservado el papel porque no concebía a ninguna otra interpretándolo, pero poco antes del inicio del rodaje se anunció la salida de Stone del proyecto. Esta vez no fue una disputa por visiones distintas del personaje, sino algo más prosaico: la pandemia trastornó muchas agendas por el parón de las producciones y la de Stone fue una de ellas. Ante la imposibilidad de compaginar proyectos, tuvo que abandonar Babylon.

¿Quién lo interpretó finalmente? De nuevo se sustituyó una estrella por otra. La australiana Margot Robbie fue la encargada de interpretar a Nellie LaRoy. Chazelle quedó gratamente sorprendido por Robbie y parece que incluso agradecido por la ausencia de Stone. “Ahora que veo a Margot en el papel, me cuesta imaginar a otra persona interpretándolo”, declaró. “Así que creo que las cosas pasan por algo”. No sabemos si Stone hubiese podido elevar una cinta con grandes pretensiones que acabó pinchando ante el público, ante la crítica y ante la Academia, que esta vez no compró el producto de Chazelle.

Michael J. Fox por Eric Stoltz en Regreso al futuro (1985)

La primera opción: En esta ocasión, el despido se produjo cuando ya había una buena cantidad de metraje rodado. Se hecho, es fácil encontrar vídeos de Stolz interpretando a Marty McFly, ya que se seguía grabando, aunque todos en la producción tenían claro que no era el adecuado. Todos excepto Stolz. No se lo comunicaron por miedo a que, si abandonaba la película, se transmitiese la sensación de que era un proyecto fallido y había mucho interés en que funcionase, por eso Universal guardó en secreto el plan alternativo que estaban tramando para sustituirlo. Stolz era un actor excelente, pero entendía la película de una manera totalmente distinta a Robert Zemeckis y Bob Gale, director y guionista de Regreso al futuro. Él no veía una comedia adolescente de verano, sino un film casi existencialista sobre un chico cuyos recuerdos jamás se van a corresponder con su verdadero pasado. El actor lo dio todo por el proyecto, se vestía como su personaje y quería que le llamasen Marty incluso cuando no rodaban, pero su espíritu no estaba en consonancia con la película. Cuando le comunicaron la noticia, quedó devastado. Era un actor joven y prometedor a punto de interpretar un papel en una superproducción y vio cómo la gloria se esfumó ante él antes de poder saborearla. Ese sí es un drama existencial.

¿Quién lo interpretó finalmente? La verdad es que Michael J. Fox siempre había sido la primera opción para interpretar al protagonista de Regreso al futuro, pero su compromiso con la serie Enredos de familia hacía imposible su participación. Finalmente, la NBC se avino a negociar y Fox compaginó ambos rodajes: grababa la serie de diez de la mañana a seis de la tarde, y luego conducía hasta Universal para rodar con Zemeckis de siete de la tarde a tres de la madrugada. Con él en el proyecto todo funcionó. Su química con Christopher Lloyd fue instantánea, era el Marty soñado por Zemeckis e incluso una ocurrencia de última hora, el chaleco rojo acolchado que se puso una madrugada porque hacía mucho frío en el plató, se acabó convirtiendo en una prenda icónica.

Eddie Murphy por Sylvester Stallone en Superdetective en Hollywood (1984)

La primera opción: En su origen, Superdetective en Hollywood era una película muy diferente a la que conocemos. La historia sobre un duro policía de Detroit en Beverly Hills tenía a Mickey Rourke como protagonista y los nombres que se barajaban para dirigirla eran Martin Scorsese y David Cronenberg. Cuando Rourke se apeó del proyecto, los productores pensaban en Al Pacino, pero también le mandaron el proyecto a una de las estrellas más taquilleras de la década: Sylvester Stallone. No era el tipo de película en la que se solía implicar, pero su agente le animó. En el guion había humor, algo que solía asociarse más a su gran rival Arnold Schwarzenegger, lo que supuso un aliciente para que Stallone quisiese participar en ella. De hecho, se entusiasmó tanto que acabó reescribiéndola. No podían negárselo: después de todo había conseguido una nominación al Oscar como guionista por Rocky. El resultado fue una película ultraviolenta que tenía poco que ver con el original. El guion, repleto de acción y explosiones de Stallone, encarecía la película tanto que los productores consideraron que era más práctico cambiar al protagonista.

¿Quién lo interpretó finalmente? Una vez que Stallone estuvo fuera, los productores apostaron por Eddie Murphy, una estrella gracias a su paso por Saturday Night Live que se había testado en el cine de acción en Límite: 48 horas. En cuanto llegó al rodaje, se dieron cuenta de que era el Alex Foley perfecto. Según reconoció su director, Martin Brest, la mayoría de los momentos cómicos fueron obra del actor, que no solo los aportó desde el guion, sino también con sus improvisaciones. La película fue un éxito instantáneo que dio lugar a tres secuelas. A Stallone tampoco le fue mal; cogió el guion que había escrito y lo transformó en Cobra, el brazo fuerte de la ley.

Scarlett Johansson por Samantha Morton en Her (2013)

La primera opción: Al igual que en el caso de V de Vendetta, en Her no vemos nunca a la protagonista, pero sí tenemos algo tan importante como su rostro: su voz. Samantha Morton, protagonista de Acordes y desacuerdos y Minority Report, interpreta exactamente eso, una voz, la de un asistente virtual. Es la her (ella) del título y, para que su interpretación fuese más creíble, a petición del director nunca coincidió con Joaquin Phoenix. Sin embargo, una vez completado el rodaje, Jonze se dio cuenta de que no era lo que quería en su película y decidió regrabarla por completo. Fue un golpe durísimo para Morton y, para compensarla, Jonze la hizo productora asociada del film y, como homenaje a su trabajo, llamó Samantha a la voz.

¿Quién lo interpretó finalmente? La solución llegó con Scarlett Johansson, la estrella de Lost in Translation, película dirigida por la exmujer de Jonze, Sophia Coppola, que estaba inspirada en su divorcio y en la que la actriz interpretaba a la pareja de un trasunto del director. Chisme aparte, la voz aguardentosa de Johansson aportó la calidez y la sensualidad desenfadada que Jonze buscaba y convirtió la película en un pequeño clásico.

Hugo Weaving por James Purefoy en V de Vendetta (2005)

La primera opción: Un caso singular, ya que, a pesar de la popularidad de la adaptación de James McTeigue del cómic de Alan Moore y de que el irreverente V es su principal protagonista, pocos espectadores ponen rostro a la persona que está bajo la máscara de Guy Fawkes. James Purefoy, actor británico que pudimos ver en Diamantes de sangre y Roma, donde interpretaba a Marco Antonio, era el previsto inicialmente por McTeigue, pero el problema llegó en cuanto tuvo que ponerse la famosa máscara que Anonymous convirtió en su símbolo. “A Purefoy le incomodaba”, declaró el director a Collider en el 20º aniversario de la película. “Es un gran actor, pero le estás quitando a alguien su herramienta, su rostro, que ha usado durante 40 años, y eso es difícil”. Interpretar al anarquista enmascarado era especialmente complejo: al no poder mostrar expresiones faciales, tenía que expresar sus emociones únicamente con su cuerpo y a eso se le añadía la dificultad de hacerlo con una máscara durante todo el rodaje.

¿Quién lo interpretó finalmente? El director no tuvo que ir muy lejos para encontrar al sustituto adecuado. En cuanto Purefoy abandonó la producción, llamó a Hugo Weaving. McTeigue había sido asistente de dirección de las hermanas Wachowski (que en V de Vendetta ejercían de productoras) en la que Weaving interpretaba al hierático agente Smith. Tampoco era un desconocido para el gran público; al australiano lo habíamos visto ya como una de las drag-queens de Priscila, reina del desierto, y como el Elrond de El señor de los anillos. Weaving aceptó el reto de la máscara porque era algo que ya había trabajado en la escuela de arte dramático y no se sentía incómodo, lo que lo convirtió en la elección perfecta. “En cuanto lo vi grabar la primera escena, sentí que me había salvado”, afirmó McTeigue.

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