Sopa de lasaña: la versión del clásico italiano fácil y de cuchara
Gracias a la inefable combinación de pasta y carne, basta con añadir unos pocos ingredientes a la olla para obtener en minutos un platazo que sabe a cocina de casa

Compuesta por los ingredientes básicos –carne picada, salsa de tomate, queso y pasta–, la sopa de lasaña es una de esas recetas virales que copan las redes sociales y guardamos en Instagram para (seamos realistas) no hacerlas nunca. Hasta que pasaron las Navidades y me sobraron varias láminas de pasta de la lasaña que preparé para esas fechas. Era la oportunidad perfecta para probar la susodicha receta de sopa, eso sí, con una butifarra (sin piel) en lugar de la carne de ternera picada, y en la forma más light que las que circulaban por las redes, sin nata líquida y con el queso justo.
Desde entonces no he dejado de cocinarla con frecuencia: es uno de esos platos de cuchara que funcionan muy bien para una comida caliente de fin de semana, o para dejar preparada en la nevera ya que dura perfectamente dos y hasta tres días. También la he hecho en versión vegetariana con soja texturizada en lugar de la salchicha fresca, y queda muy bien. Otras veces he añadido unas hojas de espinaca baby fresca al final de la cocción, pero estas son variantes que –aunque recomiendo– van a gusto de cada uno.
Lo importante es hacer un sofrito al que se le añade la carne, el caldo, la salsa de tomate y las láminas de pasta de lasaña cortadas en trozos grandes. La receta no es un invento nuevo, y según The New York Times se sirve hace décadas en restaurantes de diferentes ciudades de Estados Unidos, sobre todo en Chicago, donde tienen una especial inclinación a versionar platos italianos. A fin de cuentas, en la lasaña; como en las matemáticas, el orden de los factores no altera el producto. Por raro que parezca.
Tiempo: 25 minutos
Dificultad: Deshacer la butifarra con el tenedor
Ingredientes
Para 4 personas
- 1 butifarra (o salchicha fresca o ternera picada) grande o dos pequeñas (unos 500 g en total)
- 10 láminas de pasta de lasaña
- 400 g de tomate troceado (puede ser de lata)
- 1 lata (400 grs) de tomate triturado
- 3 cucharadas de tomate concentrado
- 1 l de caldo de pollo
- 4 cucharadas de parmesano
- Queso ricotta, requesón o mató
- 1 manojo de albahaca
- 1 cebolla
- 4 dientes de ajo
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta
- 3 cucharaditas de pimentón picante (o al gusto)
- 2 cucharaditas de comino (o al gusto)
Instrucciones
Cortar la cebolla en daditos y picar los dientes de ajo. Sofreír en una olla hasta que estén tiernos.
Mientras tanto, calentar el caldo en otra olla y cortar la mitad de la albahaca en trozos pequeños.
Quitar la piel de la butifarra y añadir la carne a la sartén, desmenuzándola con un tenedor hasta que quede suelta, con algunos trozos grandes. Añadir el concentrado de tomate, el comino, el pimentón y medio manojo de albahaca troceada. Salpimentar al gusto y cocinar hasta que la carne esté casi hecha.
Verter el tomate triturado sobre la carne con el sofrito y mezclar bien hasta que la carne esté hecha.
Añadir el caldo caliente e incorporar el queso parmesano rallado para aportar sabor y cuerpo. Cocinar durante 10 minutos.
Cortar cada lámina de lasaña en tres tiras grandes y añadir a la olla junto con el tomate troceado. Cocinar hasta que la pasta esté hecha. Servir caliente en un bol, coronando cada ración con una cucharada de queso ricota y hojas de albahaca fresca.
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