Diez recetas con alcachofas para aprovechar su temporada
Con jamón, marinadas, a la judía, en microondas, en crema o en tarta salada: estas son algunas de las mejores opciones para cocinar una de las verduras estrella del invierno y la primavera

La alcachofa reina en el logo de El Comidista desde su nacimiento, allá por 2010, así que a nadie le extrañará que nos pongamos eufóricas cada vez que hablamos de esta verdura. Amamos su delicadeza, su versatilidad, su sabor único y hasta su forma de micrófono de televisión, y cada vez que llega su mejor época nos lanzamos a cocinarla como si el mundo se fuera a acabar. Prueba de ello son las tropecientas recetas que hemos publicado con este ingrediente en estos 15 años, de entre las cuales os ofrecemos esta pequeña selección.
La forma más fácil de cocinar alcachofas
Empecemos por lo más básico. ¿No sabes limpiar las alcachofas o te da el perezón de la muerte pelarlas? Pues estás de suerte, porque en esta receta no tienes que hacerlo. Pero nada de nada, absolutamente nada, nihil, niente.

Alcachofas con jamón
Hay miles de formas de preparar este clásico, pero la nuestra trata de resaltar al máximo el sabor de sus ingredientes. Por eso salteamos y no recocemos las alcachofas, aprovechamos sus hojas, separamos grasa y magro del jamón para usarlos en diferentes momentos del proceso y rematamos con el perejil en los minutos finales.

Alcachofas crujientes con salsa de ajo asado
Aquí cortamos por la mitad las alcachofas cocidas, pasamos por un rebozado ligero la parte plana y freímos solo ese lado para que quede muy crujiente. Por encima, un aliño de ajo asado, perejil y limón que, a modo de ajoaceite renovado, le da un toque genial al plato.

Crema de alcachofas y espinacas
Las alcachofas frescas apetecen de todas las maneras, pero hay preparaciones en las que unas alcachofas congeladas pueden lucir igual de dignas, como esta reconfortante crema en la que se combinan con espinacas y se rematan con un toque final de parmesano.

Alcachofas a la judía
Las alcachofas a la judía o carciofi alla giudia son un plato sencillísimo y tremendamente popular en la ciudad de Roma. Dicen que esta receta de origen judío nació en el gueto de la ciudad, donde el papa Pablo IV confinó a los ciudadanos judíos de Roma en el año 1555. El gueto romano es la cuna de una rica y singular tradición culinaria judeo-romana; una cocina de pobres, creada por las amas de casa con los productos sencillos que tenían más a mano.

Alcachofas marinadas en aceite de oliva
Una vez cocidas, marinar las alcachofas es un paso tan largo en satisfacciones como corto en esfuerzo, porque sólo consiste en templar una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra y dejarlos reposando plácidamente en él un día en la nevera. Invitamos a la fiesta al romero, a la menta y al ajo, pero el tomillo, la albahaca, la cebolla o incluso la guindilla podrían pasarse por aquí tranquilamente.

Alcachofas con romesco blanco
En esta receta, toca arremangarse y tornear las alcachofas como un cocinero de pro. Posteriormente las freiremos y serviremos con una salsa a medio camino entre el romesco y el ajoblanco a la que hemos decidido llamar “romesco blanco” con todo el morro.

Flores de alcachofas
Reconocemos que hay formas más fáciles de prepararlas, pero ninguna tan vistosa como las alcachofas en forma de flor. Y tampoco es que requiera amplísimos conocimientos culinarios ni habilidades especiales: basta con un poco de suavidad a la hora de abrirles las hojas una vez cocidas. Después, pasecito por la plancha, y listo.

Tarta de alcachofas
Esta tarta se puede hacer con masas distintas: de pan -tipo la de la empanada-, con hojaldre fresco comprado o con esta pasta matta. Por qué se llama “masa loca” no lo sabemos, pero es la más fácil y de mejor resultado que conozcamos. Con harina, agua, aceite y un poco de tiempo se vuelve elástica y se puede estirar en varias capas. Untándolas con poco aceite conseguimos un efecto ligeramente hojaldrado.

Alcachofas braseadas con lubina
Cuanto mayor sea la calidad del pescado mejor quedará el plato, pero lo más importante es que el punto de cocción del mismo sea correcto: da igual que te gastes medio sueldo en un ejemplar de lubina salvaje y con pedigrí si lo acabas dejando más tieso que una mojama (y, al revés, uno de calidad decente, pero en su punto y bien jugoso, se vendrá arriba). La ralladura de limón y las hierbas aromáticas para rematar son totalmente opcionales, pero le dan un punto de frescura y aroma muy interesante.
Bonus track: ocho técnicas para cocinar alcachofas y un truco para aprovecharlas enteras
En este artículo no solo tenemos un montón de ideas para cocinarlas de todas las maneras posibles: también para seleccionar las que están en su mejor momento, vinagretas para aliñarlas, consejos de aprovechamiento y una técnica que satisfará hasta a los más vagonetas. ¡Larga vida a la alcachofa!
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