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Diez marcas de sardinas en lata para disfrutar de un pescado saludable y barato

Las sardinas en conserva se han puesto de moda a pesar de llevar siglos en los pasillos de enlatados. Estas son algunas de nuestras favoritas: ahumadas, picantonas, en escabeche o con pimiento de Padrón

Para comer tal cual o para cocinar con ellasKarl Tapales (Getty Images)

Son una lata, pero de las buenas: la sardina en conserva ha sido, durante mucho tiempo, ese producto que ha dado acceso al pescado a todos los bolsillos. Además, tal y como apunta el Ministerio de Agricultura y Pesca, este pescado destaca por su riqueza alimentaria, fácil digestión, alto contenido en ácidos grasos Omega3 o vitaminas y minerales. Todo ello ha contribuido, seguramente, al boom que vive este producto hoy en día, junto a un súbito interés por ellas en las redes sociales.

En este entorno abundan, por supuesto, las más peregrinas teorías sobre cómo ahumarlas en casa o “limpiarse” comiendo sólo sardinas durante cinco días que, por muy buenas que estén, no recomendamos. Ni que fuéramos el gato Garfield. En España somos, además, maestros en su preparación en conserva, y cada vez más fabricantes apuestan por realizar cuidadas versiones para ese nuevo público que aparece en el pasillo de los enlatados y embotados. Desde las Antiguas de Ortiz a las del pequeño fabricante Peperetes, he aquí algunas de las que más han gustado a colaboradores y amigos comidisters.

Las milesimadas y las ahumadas de A Conserveira

“Sutil y mantecoso”. Así recuerda la colaboradora comidister Lakshmi Aguirre su primer bocado de de las sardinillas millesimés –también conocidas como “de bodega”, pues se dejan envejecer en la lata– en aceite de oliva de A Conserveira. “Son latas con añada en las que las sardinas ya apenas tienen espina, y aluciné con su delicadeza. Me esperaba un golpe en el paladar, y fue todo lo contrario”, rememora. Igual de buenos, cuenta, están “los filetes de sardina ahumados en aceite de oliva de la misma marca, que me parecen una delicia. Son suaves, tersos, con un ahumado sutil pero convincente, con la sal bien medida”, explica. A Conserveira tiene su sede en Ribeira, muy cerca de la Punta Falcoeira que marca la entrada a la Ría de Arousa, y toda la cultura del pescado del lugar. Desde cocochas de merluza a chipirones rellenos, pasando por sus sardinillas en diferentes versiones se pueden comprar en su web. Las de Rianxo procedentes de pesca artesanal cuestan 15,75 gramos la lata de 120 gramos, mientras que la lata de sardinas en aceite de oliva de 115 gramos neto se paga a entre tres y cuatro euros aproximadamente.

Sardinillas en aceite de oliva virgen extra Los Peperetes

Desde ese pedacito de Galicia en Barcelona que es su tienda de comestibles Ego Galego, Estrella Justo nos habla de las sardinillas en aceite de la pequeña conservera de la Ría de Arosa Los Peperetes. “Enteritas, enlatadas a mano, en aceite de oliva de virgen extra: las de Peperetes son de mis preferidas. Compran las sardinas en la lonja de Noia, y son de ésas que, cuanto más tiempo están en conserva, mejor saben. Esto no pasa con todas”, apunta. La conservera Los Peperetes mantiene su formato de empresa pequeña y artesanal, y hasta David Beckham, más fan de España que su señora, lo cual no es difícil, ha caído rendido a sus productos. La lata de sardinillas en aceite de oliva de 120 gramos netos cuesta 11 euros en su web.

Sardinas a la antigua de Ortiz, en aceite de oliva o picantonas

Precisamente con las sardinas a la antigua de Ortiz arranca sus recomendaciones nuestra coordinadora Mònica Escudero. “Me hacen feliz desde el envase, que es precioso, hasta el interior del mismo. Las pescan con artes tradicionales entre agosto y noviembre, las limpian a mano, fríen, añaden un poco de sal (0,7%, ninguna burrada, lo justo para subirles un puntito el sabor) y embotan o enlatan”, describe. Existen en bote de cristal y en lata, y las picantonas, explica Escudero, “con tomate, pimiento rojo, zanahoria, pepinillo, cebolla y especias, son una maravilla”. Aunque ha intentado la técnica de ‘milesimar’, “o dejar pasar la fecha de consumo de algunas latas, que se supone que intensifica su sabor”, reconoce que nunca ha llegado a acabar el proceso y las acaba abriendo antes de tiempo. El tarro de cristal de sardinas a la antigua en aceite de oliva de 190 gramos cuesta 4,53 euros en la web del fabricante.

Sardinillas en aceite de oliva de Espinaler

Escudero continua sus recomendaciones con las sardinillas en aceite de oliva de Espinaler acompañadas de su salsa de vermut, un clásico de los domingos soleados en Cataluña. “Las sardinillas en aceite de oliva de Espinaler con un buen chorro de la salsa de la misma marca, sobre una patata frita de corte grueso y con algún encurtido, seguramente son uno de mis aperitivos favoritos”, explica nuestra coordinadora que, en realidad, las usa para casi todo. “En ensaladas, bocatas y para lo que sea, son un fondo de despensa buenísimo. Además tienen versiones puturrú cribadas por tamaño, por temporada o arte de pesca. En Galicia usan el xeito, que tiene su propia edición“, añade. La lata de sardinillas en aceite de oliva, con entre 14 y 16 piezas, cuesta 3,58 euros en la web del fabricante.

Las de Conservas Sotavento en todos sus formatos

Continuamos esta compilación de grandes pequeñas sardinas con una recomendación de la colaboradora comidister Miriam García. “En cuestión de conservas de sardinas hay una marca que me encanta. Son conservas Sotavento –las tienen en El Corte Inglés y en este artículo cuentan cosas sobre su historia y funcionamiento–, cuya fábrica está ubicada en Serra de Outes, en la ría de Muros, y que se nutre de materia prima de proximidad”, nos explica. En aceite de oliva, o picante, así como ahumada en filetes, las sardinas de esta empresa familiar de la pequeña población de Porto do Son “están deliciosas. Sobre una buena rebanada de pan de hogaza… mmmm”, se relame García. En tarros de cristal con una bonita y moderna etiqueta que deja ver el interior, las sardinas de Portosin brillan como si tuvieran super poderes. Que los tienen. A 8,25 euros el bote de 260 gramos netos en aceite de oliva virgen extra.

Lomos de sardina a la brasa de Güeyu Mar, en aceite de oliva arbequina, escabeche o picantes

Lakshmi Aguirre y Rubén Galdón coinciden en una recomendación que nos lleva hasta Ribadesella, Asturias. “El restaurante Güeyu Mar es uno de los referentes de todo el Cantábrico de pescados a la brasa. Desde hace unos años enlatan su productazo. Venden navajas, mejillones, atún, pulpo y sardinas. Todo con el inconfundible sabor a brasa que le sienta de cine al pescado”, relata Galdón. “Los lomos de sardina son mis preferidos, porque quizás es donde más se aprecia el sabor ahumado. Me arreglan más de una cena: sobre una tosta de buen pan, coloco los lomos, echo un poco del aceite de arbequina de la lata y ya estarías en el cielo”, explica, mientras nos ofrecemos a probar la combinación en cualquier momento. “De la sardina también venden los lomos a la brasa en escabeche y las colas en aceite y escabeche. Y, ojo, también las colas en escabeche picante”, añade. A todo ello se suman “unos envoltorios muy cucos que hacen en Intgraf, un Centro Especial de Empleo de Gijón”. Los lomos de sardina con aceite de oliva virgen extra se pueden comprar en su web a 15 euros la lata de 150 gramos netos.

Las picantes (o no) de Areoso

El comidister en jefe Mikel López Iturriaga nos lleva de nuevo hasta Galicia para probar las sardinas de Areoso, de la pequeña conservera del mismo nombre en Illa de Arousa, Rias Baixas. “Me gustan por varios motivos: su tamaño –son más bien sardinillas–, su punto de cocción (ni deshechas ni demasiado firmes) y su deliciosa carne, sabrosa y con la cantidad perfecta de grasa. Un aceite digno, sal y guindilla en la variedad picante rematan la faena de una conserva ejemplar. También me gusta el diseño del envase, por su contundente renuncia al diseño y a la modernidad”, resume Mikel. Esta conservera fue fundada en 1987 por Ventura García, que entonces contaba 32 años y vio el recién construido puente que los conectaba con tierra firme como una buena oportunidad de negocio. La lata de entre 40 y 50 sardinillas en aceite de oliva Areoso Gourmet cuestan 7,50 euros en tiendas online especializadas.

Xoubiñas en salsa de chipotle de Ar de Arte

Ar de Arte es una conservera que apuesta por sumar, a un producto de primera calidad lavado con agua de mar, tostado y envasado manualmente, un diseño que es diferente para cada lata y obra de diferentes artistas gallegos. “Las xoubiñas en salsa de chipotle adobado de Ar de Arte son una alegría para el paladar, para pegarse un bailoteo después”, nos cuenta Mikel López Iturriaga. No en vano, Ar de Arte colabora con De Ninghures, una asociación de músicos que reinventan la música tradicional gallega como Ar de Arte reinventa las latas. Las sardinillas en aceite de oliva Ar de Arte se pueden adquirir en establecimientos especializados a 7,20 euros la lata de 24 unidades aproximadamente.

Sardinillas en aceite de Lola

Nos vamos hasta Andalucía porque no sólo de sardina del norte vive el hombre, y las de Lola, que pude probar durante una visita a Ayamonte (Huelva), me encantaron. En esta localidad con una larga tradición conservera tiene la sede Conservas Concepción que las fabrica, una empresa familiar de cuarta generación. Sus sardinillas en aceite están muy bien envasadas, salen enteras –a lo que ayuda el tostado previo–, y no contienen nada más que pescado de primera calidad, aceite y sal. Se pueden comprar online en la propia web de la conservera, donde salen a 5,40 euros la lata de entre 40 y 50 unidades.

Sardinillas con pimiento de Padrón de La Curiosa

Como auténtica fan de los pimientos en cualquier color, tamaño o procedencia, no pude resistirme a esta propuesta de la conservera La Curiosa –y moderna– de Nigrán (Pontevedra) que encontré en Logurme. Se trata de sardinillas tostadas y envasadas, una a una, con un pimiento del padrón frito previamente que les aporta un toque vegetal y -puede que sí, puede que no- picante. La Curiosa es el flamenco fusión de las conservas y ofrece, también, sardinillas en salsa brava, en aceite trufado o en limón, así como otros productos como la ventresca en curry verde. El diseño de sus latas, como el contenido, son una delicia. Las sardinillas con pimiento de padrón de La Curiosa cuestan 7,50 euros la lata de entre 10 y 14 piezas en la web del fabricante.

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