Ir al contenido
_
_
_
_

Pollo piccata, la receta con una salsa que lo cambia todo

Fácil, rápido y combina con casi cualquier cosa: si existiese un ranking de platos que parecen poca cosa y luego te dejan sin habla, este estaría en el podio

De la sartén al platoDaniela Santos

Cuando creías que habías comido el pollo de todas las formas posibles en El Comidista te traemos una nueva idea para sacar provecho a uno de los ingredientes más socorridos de la cocina. En el pollo piccata las pechugas adquieren el sabor cítrico del limón, el salino de las alcaparras y el dulzón de los demás ingredientes, en una amalgama sedosa de mantequilla y caldo.

Es el acompañamiento ideal para una ensalada, arroz, cuscús, unas patatas fritas o al horno, o incluso un plato de espaguetis. De hecho, esta última es una de las maneras más comunes de comer pollo piccata en Estados Unidos, país donde se ha inventado esta receta pese a que lleva nombre italiano.

En Italia la piccata es la técnica de aplastar con golpes suaves la carne para que quede fina y se cocine más rápido. Tradicionalmente se hacía con ternera, muy común en preparaciones como el scallopini. Pero en la década de los años treinta en Estados Unidos era un producto difícil de conseguir, y caro para los inmigrantes italianos que llegaron de forma masiva. Así que adoptaron el pollo como sustituto.

No existen unos orígenes documentados del pollo piccata pero se estima que es una adaptación práctica y accesible de estas recetas con ternera del país de Raffaella Carrà. Como resume la cocinera italo-americana Giada De Laurentiis, es el ejemplo perfecto de cómo la emigración transforma un clásico sin perder su esencia.

Dificultad: Cortar las pechugas de pollo en filetes finos sin rebanarse un dedo

Ingredientes

Para 2 personas

  • 2 pechugas de pollo
  • 100 g de mantequilla
  • 3 cucharadas de alcaparras
  • 150 ml de caldo de pollo
  • ½ taza de harina
  • 1 limón
  • 3 chalotas (o 2 cebollas tiernas pequeñas)
  • 3 dientes de ajo
  • Vino blanco
  • Perejil picado
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Instrucciones

1.

Cortar los dientes de ajo en trozos pequeños y las chalotas en juliana o en dados medianos. Reservar.

2.

Cortar medio limón en rodajas finas y reservar. Dejar la otra mitad del limón para zumo.

3.

Cortar las pechugas de pollo en varios filetes horizontales finos. Si quedan gruesos, cubrirlos con papel de horno o film y golpearlos suavemente para aplanarlos sin romper la carne ni dejarla como una suela de zapato. Salpimentar.

4.

Colocar la harina en un plato y pasar los filetes para que queden ligeramente impregnados, sacudiendo el exceso.

5.

Calentar una sartén amplia a fuego medio. Verter un chorro de aceite de oliva y añadir una cucharada (grande) de mantequilla para que se derrita. Colocar los filetes en la sartén y cocinar por ambos lados hasta que estén hechos y con una costra ligera. Retirar y reservar. 

6.

Sin apagar el fuego, verter un chorro de vino blanco en la sartén y rascar el fondo con una cuchara de madera o silicona para desglasar y disolver los restos caramelizados, un par de minutos hasta que se evapore el alcohol.

7.

Añadir el ajo y la chalota y sofreír hasta que empiecen a transparentar. Incorporar las rodajas de limón, las alcaparras troceadas y el caldo de pollo. Remover suavemente, verter un chorro de limón y agregar el resto de la mantequilla.

8.

Cocinar hasta que la salsa esté ligeramente ligada. Cubrir el pollo con la salsa. Terminar con perejil picado por encima.

 

Si tienes dudas o quejas sobre nuestras recetas, escríbenos a elcomidista@gmail.com. También puedes seguir a El Comidista en Youtube.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_