De pollo, de verduras o de ajo: 12 recetas de sopas que calientan más que un abrigo
No hay nada que apetezca más cuando hace frío que un buen sopicaldo. Esta es una selección de nuestros platos líquidos más reconfortantes para el invierno

Por algún motivo inexplicable, las sopas de toda la vida han perdido terreno en nuestros los menús cotidianos. Échale la culpa a su aire anticuado, al empuje de las más modernas cremas o a algunos personajes que las odiaban -Mafalda, aunque nos caes muy bien en esto no te apoyamos-, pero al menos en los restaurantes es cada vez más raro verlas. A no ser que sean en formato ramen, claro, que entonces sí.
En El Comidista somos más soperas que una ídem, y por eso queremos reivindicar este tipo de plato. Las sopas son fáciles de hacer, casi siempre salen bien, y su poder reconfortante contra el frío no tiene rival. No curan nada, lo sabemos, pero sí reconfortan cuando tienes el cuerpo regulero. Aquí tenéis una selección de nuestras recetas más queridas, para que le deis fuerte a la cuchara.
Tres sopas exprés para gente sin tiempo
Para llevar a tu mesa cualquiera de estas tres preparaciones apenas necesitarás unos 20 minutos (si tienes aletas en vez de manos y eres megatorpe en la cocina, quizá 30). Son perfectamente adaptables a lo que tengas por la despensa y la nevera: los garbanzos -pueden ser de bote- se sustituyen sin problema por judías blancas, y el chorizo, por jamón. En la de verduras puedes usar las que te dé la gana, y en la tailandesa, es legal cambiar el tipo de setas a tu gusto.
Sopa de verduras fácil
Después de Navidad, las dietas detox, las depuraciones o los regímenes estrictos no solo no sirven para nada en estos momentos, sino que pueden ser directamente contraproducentes. Lo que tiene más sentido es una vuelta suave a la normalidad, con platillos suaves y confortables que el cuerpo agradezca, como esta sopa. Es un clásico de supervivencia para el invierno, para el que no necesitas más que un caldo decente, unas cuantas verduras y, si quieres, unos fideos u otro tipo de pasta para sopa.
Sopa griega de garbanzos y limón
Esta sopa mezcla garbanzos y tahini, y es una de las favoritas de nuestra colaboradora Myrto Kalle. Sencilla, nutritiva, tiene con ese toque cítrico que alegra cualquier día gris. Se puede preparar con garbanzos secos, si tienes tiempo y ganas de hacerlo como antes, o con garbanzos de bote, si lo que quieres es comer rico sin complicarte la vida. En ambos casos, el resultado sigue siendo espectacular.

Sopa de ajo
Como todos los clásicos de la cocina popular, la sopa de ajo no tiene una receta canónica, y en cada región, pueblo y casa se hace de maneras diferentes. ¿Tienen los grandes cocineros alguna fórmula que realmente valga la pena seguir? Para averiguarlo, comparamos las de tres chefs archiconocidos, José Andrés, Karlos Arguiñano y Martín Berasategui, y otra más modernilla de Iván Cerdeño (Cigarral del Ángel).
La sopa que necesitas cuando estás resfriado
Los platos calientes y reconfortantes no curan ninguna enfermedad, pero pueden aliviar momentáneamente la sensación de tener la cabeza metida en una pecera. La sopa es una gran aliada, porque en estas situaciones lo que no puede faltar es agua. Esta lleva pollo, verdura, ajo y cebolla, un poco de cúrcuma, ralladura de limón, jengibre y anís estrellado. La experiencia mejora mucho si alguien que te quiere mucho es quién la prepara, mientras tú dormitas en el sofá cubierta con cuatro mantas.

Sopa de picadillo
Con el frío apetecen platos sustanciosos que reconforten el cuerpo y el alma, como esta familiar sopa de picadillo. Un buen caldito resucita a un muerto, y si lleva tropezones tan sabrosos como esta sopa, mucho más. Se supone que procede de la cocina andaluza, fundamentalmente de Sevilla y Almería, y su base es un caldo de ave y huesos de ternera acompañados de alguna hortaliza como zanahoria y puerro.

Cachorreñas
Mientras en Extremadura pueden ser un gazpacho caliente con huevo, embutidos o conejo, las cachorreñas -se suele decir en plural- de la provincia de Málaga prescinden de la carne y mantienen como elemento unificador el uso de naranja agria, también llamada cachorreña. Rara vez falta en ellas el ajo, el comino y el pimentón, y es bastante común que se enriquezcan con bacalao y patata. Nuestra versión prefiere volver a las esencias humildes de este plato andaluz, capaz de alegrar el invierno más gris. En ausencia de naranja agria, usamos naranja dulce y un poco de vinagre.

Sopa de pollo para estómagos fatigados
Puede que la de sopa de pollo se lleve la palma en cuanto a capacidad para hacernos sentir bien. Esto lo sabían perfectamente las madres y abuelas que se la daban a sus hijos cuando estaban malitos, o a cualquier familiar que anduviera con el cuerpo fané. Como venimos de jaranas navideñas en las que probablemente hemos comido y bebido por encima de nuestras posibilidades, no hay mejor momento para recuperar este bálsamo milagroso. Nuestra receta parte de cero, pero si te invade la pereza siempre puedes tirar de un caldo envasado y saltarte esta parte.
Sopa de remolacha, manzana e hinojo
Igual que la calabaza, el sabor y textura de la remolacha se vuelven atómicos al pasar por el horno. Aquí conseguimos un sabor ligeramente tostado parecido al del asado salteando la remolacha junto a dos compañeros de temporada con las que se lleva muy bien: la manzana y el hinojo, todo aterciopelado gracias a las bondades del yogur.

Sopa de miso con fideos y champiñones
El caldo base de esta sopa es fruto de uno de esos I+D en los que intentamos reproducir en versión vegetariana una textura o alguna característica que normalmente aportan a un plato la carne y derivados. Lo del tofu normal que usamos como guarnición puede sonar como cuando vas a servirle comida a alguien y te dice que tiene “normal de hambre”, pero en este caso se llama así de verdad (y regular o non-silken en inglés).

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