Ir al contenido
_
_
_
_

Patatas huecas, la guarnición aragonesa que desaparecerá antes de servir el plato principal

Esta especie de croquetas son un ejemplo perfecto de la cocina tradicional más humilde: con pocos ingredientes se pueden hacer auténticas maravillas

Cuando había poco para comer, se hacían maravillas con los ingredientes más humildes. Nuestro recetario tradicional es el mejor ejemplo de ello: sopas de ajo, huevos tontos, patatas a la importancia. Pan, aceite, a veces huevos, patatas; la base alimenticia de un país con la que nuestras madres y abuelas cocinaban verdaderas virguerías.

La receta de hoy es un ejemplo más para sumar a esta lista. Las patatas huecas han sido una guarnición muy común en las mesas aragonesas hasta hace no mucho. Especialmente en Navidad, se servían para acompañar asados (aunque seguramente desaparecieran de la mesa mucho antes de que llegara el ternasco). Se trata de una masa ligera de patata, huevo, leche y harina, a veces con un poco de ajo picado y perejil, frita en forma de quenelles o croquetas. A modo de buñuelo, la gracia es que quede una fritura dorada y crujiente por fuera y un interior cremoso.

En cada casa tienen su método, aunque casi todos tienen en común el uso del ojímetro. Un par de patatas medianas, un par de huevos, un poco de leche, ¿harina? la que pida. Aquí especificaremos cantidades, pero siempre está bien practicar la vista y la intuición. Una vez las patatas están aplastadas, se mezclan con el huevo y la leche. Hasta ahí bien. Luego la harina está bien añadirla poco a poco hasta obtener una textura de masa densa, que pueda darse forma con una cuchara. Es cuestión de gustos, pero yo prefiero quedarme corta de harina para que la patata hueca por dentro esté más cremosa.

Dificultad: La que implica cualquier fritura

Ingredientes

Para 4 personas

  • 3 patatas medianas
  • 1 huevo
  • 150 ml de leche
  • 3 cucharadas de harina
  • Sal
  • 1 cucharadita de levadura química
  • Aceite para freír

Instrucciones

1.

Pelar y cocer las patatas hasta que estén blandas. 

2.

Colocar en un cuenco y aplastar con un tenedor hasta que se consiga un puré homogéneo. Salar. 

3.

Añadir el huevo e incorporar. Continuar con la leche. Mezclar hasta que se integren los ingredientes. 

4.

Ir añadiendo la harina junto a la levadura hasta que se consiga una masa similar a la de los buñuelos. 

5.

Calentar aceite en una cazuela. Cuando alcance los 180 ºC, ir añadiendo cucharadas de masa. 

6.

Freír hasta que estén completamente doradas. Retirar y colocar sobre un papel absorbente. Servir al momento. 

Si tienes dudas o quejas sobre nuestras recetas, escríbenos a elcomidista@gmail.com. También puedes seguir a El Comidista en Youtube.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_