Tres vinos atípicos de Burgos, Sevilla y Galicia para descubrir en 2026
El mundo del vino tiene mucho de viaje y exploración. ¿Por qué no dedicar este año a descubrir nuevos sabores y estilos?


Una de las cosas que más reconfortan —y, en ocasiones, frustran— a los amantes del vino es que es una afición para toda la vida. Es imposible conocer, probar y, desde luego, recorrer todas las regiones de un universo vinícola en expansión constante. La vid ha llegado en los últimos tiempos a lugares tan insospechados como Noruega o las laderas del Himalaya por obra y gracia de un cambio climático que también ha propiciado, por ejemplo, el desarrollo de una floreciente industria de vinos espumosos en Gran Bretaña.
No hace falta ir tan lejos. Conocer todo lo que se mueve actualmente en el mundo del vino de calidad en España es un reto mayúsculo. Aunque unos pocos nombres (Rioja, Ribera del Duero, Cava, Rueda o Rías Baixas) sigan dominando la agenda de los consumidores, las últimas décadas han propiciado la aparición de proyectos valientes en numerosos rincones de la geografía española. En muchos casos se busca retomar una tradición casi olvidada o incluso perdida, a menudo avalada por el trabajo con variedades de uva recuperadas.
Una de las ventajas de los proyectos incipientes y de las zonas menos conocidas es que los precios resultan más asequibles, aunque disten también de ser gangas. Los costes de una bodega de escala humana que presta gran atención a la viña, practica un cultivo respetuoso o ecológico y pone la calidad en primer lugar no puede competir con el grueso del lineal del supermercado. Si se excluyen los vinos jóvenes, no hay tantas referencias de menos de 10 euros en este segmento. En cambio, la horquilla que va de los 11 a los 22 euros, con algún salto ocasional hasta los 30 (hay que pensar también en las celebraciones especiales), puede deparar sorpresas de lo más agradables.
Aquí entran casi todos los estilos y categorías: vinos con una cierta crianza, no necesariamente en madera (la exploración puede incluir vinos envejecidos en ánfora, hormigón, vidrio o una mezcla de distintos materiales); espumosos, un amplio abanico de blancos, tintos y rosados; vinos de mezcla o elaborados con una sola variedad de uva; de viñas viejas; de una región, una zona más concreta o un municipio, de un paraje o incluso de una sola parcela.
Una botella semanal compartida en pareja o con amigos, o dos descorches al mes para quien se sienta más cómodo con esta medida, da para muchos descubrimientos a lo largo de 2026. ¿Qué hace falta para empezar? Lo primero, establecer el presupuesto por botella más adecuado para cada uno. Luego, buscar uno o varios proveedores especializados de confianza, ya sean tiendas físicas u online, que puedan acompañar en el viaje.
La casilla de salida son los vinos que se beben habitualmente. Hay personas que reducen su universo tinto a Ribera del Duero o a zonas de vinos potentes; otras que no beben blancos. También algunas que no soportan los vinos de maceración carbónica. Pero la mayoría está dispuesta a probar cosas nuevas si se le explica lo que va a encontrar en la copa o se le cuenta algo que despierte su curiosidad.
Lo mejor es empezar con vinos y estilos que no se alejen demasiado de los que uno bebía hasta ahora e ir trazando una espiral que, poco a poco, vaya explorando nuevos caminos. Cuando aparezca algo que entusiasme de verdad, se puede inaugurar una nueva senda de descubrimiento.
Otra estrategia ganadora es beber los vinos de los lugares a los que se viaja. Si es una gran zona vinícola como Rioja, el vino tendrá una presencia constante, así que será más divertido buscar etiquetas más específicas: un vino del pueblo que se visite en cada momento, de una sola variedad o de una bodega emergente: las grandes regiones también tienen sus periferias físicas y mentales. En todos los casos, conviene investigar previamente los bares de vinos o tiendas locales de referencia en los que poder tener un guía adecuado.
El viaje vale para todos los niveles y condiciones, incluidos los aficionados más avanzados. En su caso, cabe recorrer el camino inverso y comprobar cómo han cambiado, o no, los vinos con los que se iniciaron en su momento.
MIX

Mixtura Independent Wines
·DO: Treixadura y albariño
·Tipo: Blanco, 13%
·Precio: 21 euros
CASTELAO GARNACHO 170 AÑOS

Viñadores del Calcáreo
·DO: Garnacha
·Tipo: Tinto, 13,5%
·Precio: 28 euros
ÉLAN VITALBRUT NATURE

Bodegas Tierra Savia
·DO: 50% parrona, 50% zamarilla
·Tipo: Espumoso, 11,5%
·Precio: 20 euros








































