Ir al contenido
_
_
_
_

Así es la lechetrezna, la ‘pariente’ tóxica de la flor de Pascua

Conocida como albahaca venenosa en algunos países, su color verde es fresco y luminoso. Se puede ver en las calles de España, su relación con las hormigas es estrecha y es generosa con su entorno

Los verdes de la lechetrezna son alegres y vivos.Valter Jacinto (Getty Images)

Un verde fresco alegra el día a cualquiera, parecen decir las inflorescencias de la lechetrezna. En la anatomía de esta planta herbácea se conjuntan unos verdes tan frescos y luminosos como se puedan imaginar, y ahora se encuentra en las calles de toda España. Esto es debido a que uno de sus rincones favoritos para crecer son las grietas de las aceras; allí, pegadita contra el muro de la zapatería, al lado de la puerta de la librería o en un alcorque tristemente abandonado.

Su nombre científico es Euphorbia peplus, por lo que pertenece a la noble estirpe de las euforbias, un género con más de 2.100 especies descritas hasta el momento. Muchas de ellas son frecuentes en los jardines, ya estén cultivadas o no, así como en el interior de las casas. La más famosa de todas ellas —una de las plantas más reproducidas a nivel mundial— es la flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima), conocida también como poinsetia. La protagonista de estas líneas no es tan espectacular, pero llama la atención por sus tonos y por su ubicuidad, y cuando se la identifica correctamente, se la verá crecer en muchos rincones. Esta pequeña herbácea tiene un tamaño comedido, ya que suele tener la altura de un teléfono móvil puesto de pie.

Su ciclo comienza siempre y cuando haya agua presente para que su semilla germine, y aunque disfruta con humedad en las raíces, vive a la perfección en suelos arenosos y algo más secos. El invierno tampoco le va mal, como se puede comprobar en estas fechas más frías en las que incluso se desarrolla. Pero su estrategia vital es tan efectiva que vegeta desde enero hasta diciembre. Eso sí, no es muy longeva, ya que está considerada como una especie anual, y desde que germina hasta que produce sus frutos y muere a continuación, tan solo pasan unos pocos meses. No pocas veces se la localiza creciendo en las macetas de los balcones, a los que aporta ese extra con su belleza, y mientras no oculte a otras plantas cultivadas más pequeñas que ella se la puede dejar sin gran perjuicio en el jardincillo del tiesto.

El curioso nombre de lechetrezna proviene, probablemente, de su savia de color lechoso, habitual en esta familia vegetal, y que se denomina látex. A la más mínima herida, esta savia mana con abundancia, y bien es sabido desde antiguo de su toxicidad. Por esta razón, en otros países de habla hispana se la ha bautizado como albahaca venenosa, debido a su verdor engañoso, que puede provocar intoxicaciones, irritaciones e inflamaciones en la piel.

Como buena euforbia, posee una inflorescencia única dentro del mundo botánico: el ciatio. Su estructura tiene una copa central, de la que emerge la parte femenina y globular, rodeada a su vez de cinco grupos de estambres, la parte masculina. Estos ciatios albergan una gran cantidad de néctar, por lo que son un recurso nutricional de primera para una plétora de animalillos, que reponen su energía en las lechetreznas del jardín.

Y es que su relación con los insectos es muy estrecha, hasta el punto de engatusarles con sus semillas. Estas caen un poco más lejos de la planta madre mediante una pequeña explosión controlada, la llamada dehiscencia. Gracias a ella, el pequeño grano puede alejarse hasta un metro; toda una hazaña. En ese momento se darán dos escenarios distintos: o bien se quedará por aquel lugar, hasta que germine, o bien intervendrán las hormigas, porque cada semilla tiene un apéndice carnoso denominado carúncula, que está destinado exclusivamente a su dispersión. Esa carne vegetal es rica en lípidos y almidón, y a las hormigas les pirra; este es el premio que la lechetrezna reserva a esos insectos, que enganchan sus semillas para llevarlas más lejos de donde enraizó la planta madre. A dicho transporte especializado por parte de las hormigas se le llama mirmecocoria. Tal es el nexo entre esta especie y esos bichillos que se encuentran hormigueros bajo las euforbias.

Las aves también están pendientes de este menú del día, y los verderones son habituales zampadores de estas delicias de la lechetrezna, y engullen la semilla con su carúncula.

Por último, habría que decir que es una planta pionera, que mejora la tierra donde vive con su simple presencia, para que después otras plantas puedan establecerse mejor en el mismo sitio. Generosa para con su entorno, generosa en lindas formas.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_