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Oraciones, perreo y cientos de millones de euros: el Papa y Bad Bunny se convierten en la última combinación explosiva para Madrid

El primer acto multitudinario del sumo pontífice, junto al Bernabéu, coincidirá en día y hora con uno de los conciertos del artista puertorriqueño, que será en el estadio Metropolitano

El Papa León XIV y el cantante, Bad Bunny.Getty Images

Dicen que quien peca y reza empata. Todo apunta a que este será el plan de muchos en Madrid el fin de semana de los próximos 6 y 7 de junio. Por un lado, darán rienda suelta a su lado más fiestero en alguno de los diez conciertos que Bad Bunny llevará a cabo en la capital; por otro, encontrarán un rato para la oración y el acto de contrición aprovechando la visita del Papa, prevista para las mismas fechas. Las coincidencias son milimétricas: el primer acto multitudinario del sumo pontífice, junto al Bernabéu, coincidirá en día y hora con uno de los conciertos del artista puertorriqueño, que se celebrarán en el estadio Metropolitano. Y los hoteles ya empiezan a hacer caja, pese a quedar dos meses y medio para las citas.

Los expertos que analizan el impacto de este tipo de eventos auguran una ciudad hasta los topes de fieles y de fans del buen perreo, sin que ambos conceptos sean excluyentes entre sí. Resultado: cientos de miles de visitantes internacionales que reservarán en hoteles que hoy están ya casi llenos, hosteleros frotándose las manos, millones de euros previstos en ingresos y la capital presionada como nunca.

“Atraen perfiles distintos y consumos diferentes, pero también aparece un claro efecto de saturación”, explica Albert Guivernau, profesor de Economía Urbana en OBS Business School y director de la Fundación Civismo. La agenda oficial para la visita papal en España, prevista entre el 6 y el 12 de junio ―en la capital estará cuatro días―, ha ido conociéndose a cuentagotas, porque el Vaticano quiere ser quien haga los anuncios.

El primero de los dos grandes actos anunciados será una misa con jóvenes el sábado 6 a las 20.00 en la Plaza de Lima, junto al Santiago Bernabéu. En el mismo momento en que el Papa se esté dirigiendo a sus fieles, Bad Bunny hará lo propio con los suyos, pero en el estadio Riyadh Air Metropolitano. Cientos de miles de jóvenes, emocionados, viendo a sus referentes sobre un escenario.

El martes pasado, la Conferencia Episcopal Española (CEE) también presentó, además del lema y el logo oficial, las primeras cifras del coste del viaje papal. Mínimo, 15 millones de euros. Parte del gasto prevén cubrirlo con benefactores privados que paguen hasta un millón por reunirse con el Papa, y otra parte con financiación de las autoridades públicas. Ese dinero cubre la visita a todas las ciudades previstas: Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Los coordinadores del operativo prevén un retorno que podría superar los 100 millones.

En paralelo, Bad Bunny ofrecerá diez conciertos consecutivos en el Metropolitano. Cada noche, unas 50.000 entradas vendidas a un precio medio de 150 euros. La facturación bruta solo por taquilla ronda los 75 millones de euros. Son cálculos del profesor de economía de la OBS Business School y director de Eurocofín, Carlos Balado, después de estudiar el impacto económico que han tenido conciertos similares de Bad Bunny en otras ciudades del mundo. “El gasto por persona es de 278 euros en promedio, teniendo en cuenta que el valor medio de la entrada es de 150 euros más el alojamiento, transporte y alimentación de cada asistente”, asegura Balado, que ve estas cifras como acontecimientos que tienen un impacto relevante en la economía del lugar.

“Madrid se ha consolidado como una de las principales plazas de la música latina en Europa por una combinación muy clara: demanda, recintos, conectividad internacional y afinidad cultural”, señala Nacho Córdoba, promotor de Live Nation Spain, que es quien lleva a Bad Bunny en España. “Además, concentrar fechas permite optimizar la producción, reducir la huella logística y mejorar la experiencia del público. Antes hay dos conciertos en Barcelona y la gira pasará por Portugal, Alemania, Países Bajos, Reino Unido, Francia, Suecia, Polonia, Italia y Bélgica”.

Dos meses y medio antes de las citas, el efecto ya se nota. Los hoteles de Madrid advierten de una ocupación cercana al 80%, y consultas recientes en plataformas como Booking, Expedia o Trivago mostraban que el 76% de los alojamientos ya no tenía disponibilidad para esos días. Si el presupuesto máximo es de 100 euros por noche, la falta de opciones se eleva al 95%.

En junio del año pasado, Madrid registró 914.496 viajeros alojados en establecimientos hoteleros, según datos municipales. El 60,4% eran turistas internacionales y las pernoctaciones superaron los 1,85 millones. La ciudad cuenta con más de 75.000 plazas hoteleras y, en macroeventos comparables —la final de la Champions o el Orgullo—, la ocupación ha superado el 90% y rozado el lleno técnico. Todo ello, sin viaje papal ni fiesta del perreo. Al primer fin de semana de junio de este año, además de los turistas habituales, habrá que sumar los seguidores de Bad Bunny y los fieles. La última visita papal a la capital, en 2011 y durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón, congregó en la misa de cierre a más de un millón y medio de personas.

Entonces viajó con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud y la ciudad se blindó por completo para el pontífice. Calles enteras del centro de la capital se cortaron al tráfico durante siete días. El evento más multitudinario durante la visita de este año se celebrará en la plaza de Cibeles, frente a la sede del Ayuntamiento y donde el pasado sábado ya se congregaron 85.000 personas para celebrar la cuarta fiesta de la Resurrección en la capital. Precisamente en este evento de música y fe, el obispo de Madrid, José Cobo, desveló que la vigilia con León XIV ―que se prevé masiva― será en el mismo lugar. Por ahora, poco se sabe del operativo de movilidad previsto por el Ayuntamiento, más allá de que desplegará 10.000 efectivos durante los cuatro días de la visita.

El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, adelantó el jueves que, según sus cálculos aproximados de asistencia, prevén unas 500.000 personas para la vigilia de jóvenes y alrededor de 1,5 millones para la misa del domingo. “Es un reto logístico gigantesco. No recuerdo una concentración de personas tan grande”, comentó. Entre los aspectos a gestionar, están los autobuses que llegarán a la capital desde distintas partes de España y Europa, dónde aparcarlos y hacia dónde moverlos para evitar colapsos. A eso se añade que la línea 10 de metro permanece cortada por obras precisamente en la estación Santiago Bernabéu.

También son 10.000 los voluntarios que busca la Archidiócesis de Madrid para prepararlo todo. “Las necesidades son muchas, así que necesitamos a muchos. Puedes colaborar como voluntario tanto en los trabajos de preparación como en las tareas de apoyo, ofreciendo alojamiento, transporte o material”, explican en la página conelpapa.es, creada para la ocasión. El llamamiento llega hasta aquellos que, además de fieles, son influencers: “Si eres misionero digital o creador de contenidos y quieres participar más activamente en la difusión de las actividades y los mensajes del papa León, rellena este formulario y pronto nos pondremos en contacto contigo”. TikTok se llenará durante varios días, no se sabe si a partes iguales, de escenas de los conciertos de Bad Bunny y vídeos para no perderse nada de lo que haga el pontífice.

¿Qué gana la ciudad con este tipo de eventos? “Los grandes ganadores suelen ser alojamiento, restauración y transporte, aunque el orden cambia según el perfil del evento”, apunta Guivernau. “En macroconciertos, la restauración y la hostelería captan alrededor del 60% del gasto; en eventos con mayor peso del visitante foráneo y estancias más largas, gana peso el hotel. Aquí veremos un reparto mixto: presión de precios en alojamiento, alta rotación en bares y restaurantes y un fuerte incremento de la movilidad”.

Pero no son buenas noticias para todos. Jorge Nacariano, presidente de la FRAVM, advierte de que la coincidencia de esta visita con los conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano supone un riesgo serio de sobresaturación de la ciudad, especialmente en movilidad, servicios públicos y seguridad. Nacariano alerta además del déficit de Policía Municipal, del impacto en el transporte público y el tráfico, y del peligro de dejar desatendidos otros barrios por concentrar los efectivos en macroeventos mal dimensionados. Por ello, considera que lo razonable habría sido evitar esta coincidencia y reclama máxima transparencia e información a la ciudadanía, así como una coordinación real y permanente entre Ayuntamiento, Comunidad y Delegación del Gobierno. Además, pide una reflexión profunda sobre la apuesta continuada por macroeventos en espacios no siempre adecuados, recordando que Madrid debe priorizar la convivencia y la vida cotidiana de sus vecinos por encima de una política de eventos constantes.

El cardenal Cobo aseguró en una reciente entrevista que “la primera tentación” ante la visita del Papa a España es “hacer un gran espectáculo”. Y advirtió: “Lo será, pero entre nosotros no va a ser”. Eso sí, no lo decía por Bad Bunny.

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