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Madrid exprime a sus matronas de Atención Primaria: menos de 300 para cartillas de hasta más de 20.000 pacientes

“La falta de cobertura en vacaciones o ante una baja provoca que muchas mujeres se queden sin la asistencia necesaria, ya que la consulta cierra o, en el mejor de los casos, otra compañera debe hacerse cargo de esta”, informan desde SATSE

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visita una de las salas del nuevo centro de salud de Sevilla la Nueva, en 2023.Diego Radamés (Europa Press)

La Comunidad de Madrid exprime a sus matronas de Atención Primaria, son menos de 300 profesionales para atender cartillas de hasta más de 20.000 pacientes en los centros de salud. Así lo denuncia el Sindicato de Enfermería de la región. Esta Semana Santa es el ejemplo de otras vacaciones más en las que los ambulatorios trabajan al límite y la asistencia a la salud sexual y reproductiva femenina merma, un problema que arrastra el sistema sanitario desde hace años. Con cada vez más tareas en el primer nivel asistencial, estas profesionales lamentan no llegar a atender todas las competencias para las que están formadas, quedando más relegadas a la esfera reproductiva sin asistir con la calidad que les gustaría el resto de las tareas que las atañen como la lactancia, el puerperio, el periodo infértil, la educación sexual o la detección de la violencia de género.

Desde el Sindicato de Enfermería insisten en que la escasez de estas especialistas limita la realización de los proyectos diseñados por la Consejería de Sanidad. “Muchas trabajadoras piensan que desde el Gobierno autonómico se quiere acabar con la matrona en los centros de salud”, trasladan. Son pocas, pero indispensables para llevar a cabo los numerosos programas de cribado implementados en Atención Primaria y en los que son ellas el eje sobre el que pivotan. “La falta de cobertura en vacaciones, ante una baja o simplemente el disfrute de un día libre, provoca que muchas mujeres se queden sin la asistencia necesaria, ya que la consulta tiene que ser cerrada o, en el mejor de los casos, es otra compañera la que debe hacerse cargo de esta”, informan.

Entre los programas de cribado en los que resultan de vital importancia se encuentran los de detección precoz de cáncer de mama y cérvix, además del denominado Tarde Joven, una consulta en Atención Primaria dirigida a mejorar la información sobre salud sexual y reproductiva entre la población de 14 a 25 años de edad. “Pero la política de la Consejería de Sanidad, y por ende del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, es limitar la contratación de estas profesionales”, apuntan desde el sindicato tras explicar que el aumento de la plantilla repercute directamente en la retribución que perciben el resto de matronas, ya que si se contrata otra profesional, sus compañeras verán reducido su sueldo.

Si llega una trabajadora más al equipo, el complemento salarial se reparte. Así lo explica la matrona de Atención Primaria María Sanz: “¿Qué ocurre cuando contratan a una compañera nueva en los centros de salud para que en vez de atender 30.000 pacientes atendamos 15.000? Pues que el sueldo se ve limitado entre 180 y 250 euros porque cobramos por población asignada“. Desde la Consejería de Sanidad indican que esta es una condición que aplica a todos los profesionales de los centros de salud, pero que cobran el complemento de ruralidad.

“Hay matronas que tienen más de 20.000 cartillas asignadas, cuando los médicos difícilmente llegan a 2.000″, señalan desde el sindicato tras mostrar su preocupación porque “no se encuentran especialistas en obstetricia y ginecología que estén dispuestas a trabajar en el Servicio Madrileño de Salud”. Denuncian presión asistencial, listas de espera que pueden llegar a los dos meses y una ausencia de beneficio salarial acorde a la responsabilidad.

Sanz tacha el sistema de perverso: “Tenemos muchísima población que no podemos atender, meten a otra persona de refuerzo y la lista de espera baja, pero no se sigue asistiendo bien y, además, merma el salario”. Necesitan más apoyo, pero no creen que este tenga que ir acompañado de un recorte retributivo. Desde la Consejería de Sanidad consideran que las quejas del sindicato no se ajustan a la realidad “de la gran consideración profesional que la Comunidad de Madrid otorga a las matronas ni al importantísimo papel que en los centros de salud de Atención Primaria desempeñan en la salud sexual de las mujeres de la región”.

Según indican, desde 2023 han aumentado un 14% su actividad asistencial en este ámbito. También su papel en el seguimiento de embarazos y pospartos. Aseguran que los cribados para la detección precoz en los que participan estas profesionales no corren ningún peligro. “El propio Ministerio de Sanidad reconoce que la Comunidad de Madrid está por encima de la media de España en cuanto al número de matronas en el sistema público sanitario”, alegan.

Presumen de poner en marcha desde 2023 Unidades de Psicoprofilasis Obstétrica con más plazas de matronas, además de recuperar en 2025 su formación teórica presencial. La consejera de Sanidad, Fátima Matute, indicó el martes a los medios que la plantilla ha aumentado en más de 100 trabajadoras desde 2010, de las que 18 se han incorporado en el último año. Como ya hizo el pasado jueves con la profesión de Enfermería, anunció que las matronas pasarán también a ser categoría deficitaria para aplicar medidas específicas con la intención de seguir cubriendo plazas, además “de las mejoras retributivas que hay”.

Sanz recalca que en el último trimestre los partos en la Comunidad de Madrid han aumentado entre un 4% y un 5%. Si la población se incrementa, su presión asistencial también. “Las pacientes que atendemos son más complejas y no solo nos centramos en el embarazo, también en los recién nacidos y en la menopausia, que ahora hay un volumen importante de mujeres que están en ese periodo”, indica en referencia al aumento de la esperanza de vida y al envejecimiento poblacional. Refiere que ella y sus compañeras se sienten desbordadas ante la implantación del plan de prevención de cáncer de cérvix.

“No es raro entonces que, por ejemplo, tengamos que decir ‘no’ a jóvenes que refieren tener síntomas compatibles con enfermedades de transmisión sexual, ya que su seguimiento sería imposible”, explica una matrona, que prefiere mantenerse en el anonimato. Dice tener más de 14.000 tarjetas asignadas y citas disponibles solo a partir de mediados de mayo. “En estos casos derivamos a otros recursos asistenciales para que resuelvan, aunque realmente deberíamos hacerlo nosotras”, aclara.

Abandono de la profesión

Las citas y las acciones estipuladas son difíciles de asumir en muchos centros de salud con el personal disponible. “No solo atendemos a mujeres en un periodo de edad determinada, también a niños lactantes, a padres en talleres de preparación al parto o a adolescentes en materia de educación sexual, pero no cobramos por la asistencia a esa población”, protesta Sanz. Muchas de sus compañeras abandonan la profesión. “Creen que sale más rentable económicamente trabajar como enfermeras sin especialidad”, señalan desde el sindicato.

La falta de estas especialistas es un problema que se extiende a nivel nacional y se arrastra desde hace décadas, cuando en 1987 se cerraron las Escuelas de Matronas porque España se sumó a la Comunidad Económica Europea y tuvo que adaptar sus formaciones al considerarse algunas de ellas obsoletas. Pero hasta 1992, que se estipuló la obligatoriedad de realizar la especialización tras cursar Enfermería para ejercer la profesión, hubo un parón. En 1994 volvieron al mercado laboral. Fueron siete años sin nuevas tituladas.

El Informe sobre la desigualdad del desarrollo de competencias de la matrona en el territorio español, publicado en 2024 por la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME), indica que la Comunidad de Madrid está marcada por una autonomía limitada y un desarrollo desigual de las competencias profesionales. Pone de relieve la presencia deficitaria de estas especialistas en dispositivos de salud sexual y reproductiva e indica que su trabajo se concentra en paritorios, plantas obstétricas y urgencias, mientras que su participación en consultas de planificación familiar, climaterio, fertilidad o salud sexual especializada es más deficitaria. En la valoración global, la región figura con avances parciales y una fuerte heterogeneidad interna entre áreas sanitarias.

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