Ayuso no secunda al Rey en la polémica con México por la conquista: “Abusos, los que cometían los aztecas contra los autóctonos”
La presidenta de Madrid choca de nuevo con Sheinbaum después de comparar su gobierno con la dictadura cubana


En el pulso entre España y México acerca de si se necesita extender un perdón por la conquista de América, Isabel Díaz Ayuso tiene muy clara su postura. “Abusos, los que ya se cometían contra la propia población autóctona por parte de las poblaciones aztecas y mayas, que entendían los sacrificios como parte de los rituales”, ha dicho la presidenta de Madrid en una entrevista concedida a Okdiario.
Cuarenta y ocho horas antes, el Rey de España, Felipe VI, reconoció, durante una visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. “Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”, dijo el Rey durante una conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz.
Las palabras del Rey daban a entender que podría abrirse una puerta al perdón por parte de España que el Gobierno de México reclama desde que llegó al poder Andrés Manuel López Obrador, una reivindicación que ahora hace suya Claudia Sheinbaum, su sustituta. La presidenta mexicana acogió de buen grado las palabras de su majestad y las interpretó como “un acercamiento”. “No fue todo lo que hubiéramos querido pero la verdad es que es un gesto de acercamiento”, repitió Sheinbaum. Ese perdón lo exige con mucho énfasis la ex primera dama mexicana y esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, una historiadora que lleva años dándole vueltas a este asunto.
Ayuso, sin embargo, no cree necesario que España necesite arrepentise de nada. Primero ha seguido el argumento de Alberto Núñez Feijóo de este martes en una entrevista en esRadio, que reivindicó su “orgullo” por el “legado español” en América y dijo que “hacer ahora un examen en el siglo XXI de las cosas que ocurrieron en el siglo XV es un disparate”. Y luego, la presidenta madrileña ha ido un paso más allá y ha hecho suyo el argumento de que la colonización dio paso a un proceso civilizatorio que supuso un progreso para el continente: “Llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden. Y, sobre todo, una forma de entender que la vida es sagrada y que había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Es de lo que estoy muy orgullosa y he reivindicado siempre”. Sobre la conversación del Rey con el embajador, la presidenta de Madrid ha opinado lo siguiente: “Yo creo que esta conversación se produce en un entorno pseudoprivado y es mucho más amplia”. A su entender, el Rey pretendía mostrarse cortés: “Creo que él siempre ha tenido las mejores palabras para México, para dos naciones hermanas”.
No es la primera vez que Ayuso y Sheinbaum se encuentran en posturas totalmente opuestas. La presidenta madrileña soltó hace dos meses un exabrupto contra su país que enfadó a la mexicana. Ayuso equiparó el Gobierno mexicano con la dictadura cubana. “Es absolutamente falso lo que dice. México ha decidido su propio destino sin copiarle a nadie (...). No sé si valga la pena contestarle, la verdad”, le reprendió Sheinbaum. No puede haber dos gobernantas más distintas. Ayuso promueve el nacionalismo español y en vez de Latinoamérica, como se le llama a los países en los que se habla español y portugués en Sudamérica, intenta imponer el concepto de Hispanoamérica. Sheinbaum lidera una nación de por sí muy nacionalista que repudia cualquier injerencia extranjera, como ha demostrado con sus réplicas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La polémica se arrastra desde 2019, cuando López Obrador envió una carta a Felipe VI instándole a pedir disculpas. El Gobierno español aseguró que esa petición de perdón no se iba a producir y López Obrador se quejó de que ni siquiera recibió respuesta a la carta. México, en represalia, no invitó al Rey a la toma de posesión de Sheinbaum, lo que España se tomó como una afrenta “inaceptable”. La controversia sigue viva. Ayuso ha dejado claro de qué lado está.
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