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Ayuso, a Sánchez: “Veo que la herramienta que presentó contra el odio se llama ‘jodío’, que es como lo llevan ustedes”

La oposición se ha burlado de sus viajes a Nueva York, donde le critican que se reuniera con el alcade de Sevilla

Ayuso comparece en la Asamblea de Madrid, en directo
Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid este jueves. Foto: Mariscal (EFE) | Vídeo: epv

Lo que se dice en la Asamblea de Madrid lleva semanas convirtiéndose en fenómeno viral. Sobre todo las intervenciones de Isabel Díaz Ayuso y las líderes de la oposición, que en un minuto resumen la guerra cultural entre la derecha y la izquierda. A menudo, cruzan la raya y los temas públicos se mezclan con los privados y acaba todo en una gran bronca. Por eso, que Pedro Sánchez presentase ayer una plataforma con la que combatir la polarización en redes sociales no dejaba de tener un punto irónico que no se le escapaba a nadie. La presidenta no lo dejó pasar y se lanzó contra su enemigo número uno, al que algún día, Dios no lo quiera, responsabilizará de la tercera guerra mundial. “Veo que la herramienta que presentaron ayer en realidad no es HODIO sino “jodío”, que es como lo llevan ustedes si piensan colársela a alguien que esté medianamente informado. El pueblo español les da la espalda y, por eso, lo tienen bien “jodío”, se burló entre los aplausos de su bancada.

Ayuso ha vuelto después de tres días de visita institucional en Nueva York. La baronesa asegura que su presencia atrae inversores y sirve para expandir la marca Madrid. No le ayudó a crear esa imagen que la primera nota de prensa que difundió su equipo informara de un encuentro de un espectáculo flamenco con el alcalde de Sevilla, un colega suyo. Para eso no hacía falta tanto viaje, pensaron los que la quieren mal. Se la imaginan de compras por la Quinta Avenida y de musicales por la noche. La realidad es que se vio con los nuevos dueños del Atlético de Madrid, Apollo Sports Capital, y The Algemeiner, un periódico judío que le dio un galardón por negar, entre otras cosas, que se haya cometido un genocidio en Gaza. Por cierto, de este segundo evento no hay ni una sola imagen.

La primera en recriminarle el tour por Estados Unidos fue la portavoz del PSOE, Mar Espinar: “Hay que ver lo cara que le sale usted a los madrileños para lo poco que le ven el pelo, señora Ayuso”. Espinar se ha burlado de su agenda: “Ha ido para recibir la medalla de un lobby sionista en agradecimiento a los servicios prestados, condecorar a Milei en la reforma laboral esclavista (...). Se ha ido de fiesta con el alcalde de Sevilla a costa del contribuyente mientras pide con un par una bajada generalizada de impuestos”. La presidenta la miraba con cara de pocos amigos. Así que cuando se levantó y encendió el micrófono le dijo que todo lo que tenía era “envidia”. “Para realizar un viaje como ese, usted tendría que interesarle a alguien”.

No es que tuviera Ayuso muchas ganas de hablar. Tampoco en la oposición estaban especialmente inspirados, no salió ningún corte limpio para TikTok.

Lo que mejor le viene a la presidenta son las preguntas muy concretas.

— ¿Qué impacto tienen sus viajes? —le preguntó Manuela Bergerot.

—De gran impacto, gracias —zanjó ella.

Y adiós muy buenas.

Lo de la rebaja de impuestos tampoco ha pasado desapercibido. Ayuso le pidió esta semana a Sánchez que baje el IVA en la luz, el agua y la gasolina por la inflación que seguramente vaya a producir en breve la guerra que Estados Unidos e Israel le han declarado a Irán. Esa idea la lanza la presidenta del PP de Madrid, como si ella no tuviese un jefe de partido, Alberto Núñez Feijóo, de quien en realidad son estas competencias. Día sí y día no, la presidenta se presenta como némesis de Sánchez, la mujer destinada a enterrar el sanchismo. No tiene problema en meterse en los asuntos de Feijóo, como el compañero de oficina que le presenta al CEO los informes que no le corresponden: “La luz desbocada, los autónomos arruinados y ustedes están venga que te venga siempre con ocurrencias, intentando inmiscuirse en los consejos de administración, en las propias empresas. (...) Bajen los impuestos, ayuden a quienes están creando puestos de trabajo y si no, no vengan a darnos lecciones”.

Bergerot y Espinar quisieron arrinconarla por su negativa a crear un registro de objetores de conciencia del aborto en los hospitales públicos. Se niega aunque lo diga el Ministerio de Sanidad, una resolución judicial o su propio partido. No, no y no. No dio mayores explicaciones porque tampoco es que haya mucho que añadir: lo hará cuando la justicia se lo ordene y no haya opción de recurso. Por otros asuntos, como el de la guerra, no es que hubiera demasiado flanco para incendiar la discusión. La presidenta ha matizado su postura de los primeros días del conflicto y cuando habla de los bombardeos en Irán siempre empieza con un pero: “no nos gusta que lancen misiles, pero...”. Ese añadido no la sitúa con el No a la guerra de Sánchez, pero tampoco en contra. En ese terreno difuso se movió todo hoy. Había cierta desgana en el ambiente. Quizá fue el jet lag de Ayuso, que se lo contagió a la oposición. No era el día de arreglar el mundo.

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