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Madrid, ciudad estimulante… y barata para los jóvenes estadounidenses: el 56% vive en los barrios más caros

La población nacida en EE UU que reside en la capital ha crecido un 42% en los últimos 10 años y la oferta de consumo cada vez se adapta más a su presencia

Cuando uno escribe “American living in Madrid” en TikTok, aparecen cientos de vídeos de estadounidenses —en su gran mayoría mujeres en la veintena— que documentan su día a día en la capital: cuentan cómo han conseguido quedarse, qué barrios son los mejores —en casi todos gana Malasaña—, cuánto gastan en 24 horas, una semana o un mes, y hablan de lo barato, estimulante e increíble que es vivir en la capital. El algoritmo transporta a una realidad paralela. Los perfiles son similares: jóvenes nómadas digitales, estudiantes de IE University, auxiliares de conversación de inglés que llegan con diferentes programas estatales y personas que han convertido su experiencia en un negocio y cobran por ayudar a otros a mudarse.

Una de ellas es Danielle Grobman, de 23 años. Proviene del estado de Pensilvania, se mudó a la ciudad en la primavera de 2023 para estudiar un grado en el IE y su plan es quedarse tres años más. “Cuando llegué, me estresaba mucho más hablar español. Ahora escucho inglés con frecuencia e, incluso, a veces la gente me pide indicaciones directamente en ese idioma”, cuenta. Empezó a grabar su vida en la ciudad como un diario personal, y ahora miles de personas siguen su día a día y sus consejos. Comparado con Estados Unidos, dice, Madrid le resulta una ciudad mucho más asequible. “Estaba acostumbrada a pagar alquileres de más de 2.000 dólares por un apartamento. Los 1.300 euros que pago ahora por un piso en el centro son baratos”, comenta.

Parece que el gran sueño del que fuera alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se está cumpliendo. En marzo de 2010, el Ayuntamiento presentó una ambiciosa iniciativa turística: el Plan USA, un paquete de 77 medidas para fortalecer la inversión estadounidense, lograr que más empresas se instalaran en la capital y atraer aún más público procedente del país norteamericano, que ya lideraba las listas de visitantes en la ciudad. El plan se detalló en un documento de 102 páginas, escrito en inglés y español con los colores de la bandera estadounidense y un eslogan corto y claro: Madrid, an American friendly city (Madrid, una ciudad amigable para los americanos).

La hoja de ruta marcada quedó marcada y ahora, para muchos de los que llegan de la otra tierra de las oportunidades, Madrid es ya la nueva Miami. En concreto, el 42,4% de los 146.349 vecinos que viven en el distrito Centro de Madrid ha nacido fuera de España, según los últimos datos del Ayuntamiento. De estos, 3.275 son de Estados Unidos (en toda la ciudad residen 16.477). Aunque en términos relativos la cifra representa poco más del 5%, un porcentaje pequeño comparado con quienes vienen de Latinoamérica u otros países europeos, el mayor poder adquisitivo de estos nuevos vecinos genera un impacto cada vez más evidente en las dinámicas de consumo de la capital.

Para muestra, un botón: el 56,3%, más de la mitad de los estadounidenses residentes en Madrid (9.277 personas), vive en uno de los cinco distritos más acomodados del corazón de la ciudad: Salamanca, Chamberí, Chamartín, Moncloa-Aravaca y Centro, siendo este último el que mayor población estadounidense concentra. Un 20% de los nacidos en el país norteamericano que vive en Madrid lo hace ahí, siendo el barrio de Malasaña el preferido por los llamados expats. En los últimos 10 años, la población procedente de EE UU ha crecido un 42% en el distrito Centro, el mismo aumento registrado en el conjunto de la capital.

Son personas como Maddy Dodd, de 29 años y oriunda de Washington. Se mudó a España en 2018 para estudiar el idioma y la cultura. Hoy ayuda a otros a mudarse a Madrid. “La calidad de vida en España me pareció claramente superior”, cuenta por teléfono. Dodd también comparte su vida en TikTok y es uno de los perfiles con más tirón. En su cuenta da consejos a quienes se interesan por mudarse a Madrid: qué barrios son los mejores y por qué, qué restaurantes evitar o cómo conseguir entradas para ver al Real Madrid, entre otros.

Tuvo tanto éxito con los vídeos cortos que hace dos años abrió una web, Maddy in Madrid, donde ofrece rutas privadas de tapas —que van de los 180 a los 305 euros—, itinerarios personalizados y, sobre todo, un servicio de consultoría para quienes se plantean vivir en la capital. La consulta de 30 minutos, por videollamada, cuesta 72,50 euros. La de 45 minutos, 80,50. La demanda, dice, ha aumentado “muchísimo”. “Antes venían sobre todo jóvenes a enseñar inglés o jubilados. Ahora me escribe gente de todas las edades: familias, personas solteras, casadas, preguntando cómo hice para quedarme, cómo conseguir un visado y de qué trabajo”.

Otra de las emprendedoras que ayudan a los estadounidenses a instalarse en Madrid es Sophia Greenberg, de 28 años y natural de Los Ángeles (California). Se mudó en 2021 tras recibir una oferta de trabajo en una consultora y hoy dirige su propia agencia de inmigración y relocalización: Blueprint Spain. En su empresa asesora a extranjeros —principalmente estadounidenses— en la tramitación de visados y la gestión del papeleo y la burocracia administrativa española, y prevé incorporar también servicios fiscales para sus clientes. “La ciudad se siente mucho más internacional. Se oyen más idiomas, incluso fuera del centro, y Madrid tiene ahora más tirón”, explica.

@rebeccannolan

i think there’s a way more productive way to fix the issue of gentrification and the locals not being able to afford to live in the center than posting hate comments and getting mad at me. i am not going to fix the issue, nor am i the one to blame. i see what everyone is saying, but it’s really sad and nasty how easily you guys post such mean things because you are upset about a systemic issue that involves the government, universities in spain and systems. and the fact that people are even going out of there way to ruin my JOB by commenting on businesses posts that i work with is just sad. if you guys genuinely cared about your people and what was going on there is a WAY better and more productive way to fix this issue COLLECTIVELY than hating on my posts bc that will not fix it. sending nasty comments isn’t going to make rent prices go down, or lives easier for the locals. it’s just mean.

♬ original sound - rebecca ⭐️

En 2025, visitaron Madrid 11,2 millones de personas, y Estados Unidos volvió a ser el país que más turistas aportó a la capital: 1,1 millones de viajeros, un 6,8 % más que el año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Y con el primer encuentro de la NFL celebrado en Madrid —la semana pasada Almeida anunció que este año habrá un segundo— aumentó en un 17,3 % el número de turistas de EE UU que visitaron la ciudad en noviembre 2025 respecto al mismo mes el año anterior.

Por este “tirón”, cada vez más empresas emblemáticas de Estados Unidos han empezado a fijarse en Madrid. Jordi Farré, CEO y fundador de Pangea Retail, explica, por ejemplo, que la llegada de Olive Garden, una cadena de restaurantes italianos con sede en Florida y muy popular en el país, responde a esa doble tendencia y a la entrada continuada de marcas estadounidenses de retail y restauración en España. Señala que la cadena, que ha escogido Madrid para abrir su primer restaurante en Europa, no apunta solo al cliente norteamericano, sino también al consumidor español y de Latinoamérica ―una de cada siete personas que vive en la Comunidad de Madrid es de origen latino― con un concepto de “italiano americano” poco presente en la oferta tradicional. “La marca ha escogido Madrid, y en concreto la calle Jorge Juan [en pleno barrio de Salamanca], como su puerta de entrada a Europa”. Detalla que el proyecto prevé al menos tres locales más en Madrid antes de 2027 y una expansión posterior, y sostiene que “uno de cada 100 madrileños procede de América”.

Por un lado, señala que Madrid y España están recibiendo cada vez más turistas y residentes procedentes del continente americano, que traen consigo hábitos de consumo y cultura gastronómica. En paralelo, afirma que en los últimos años han aterrizado en España numerosas marcas estadounidenses como Victoria’s Secret, Aeropostale, GAP, Wingstop, Five Guys, Taco Bell o Krispy Kreme, lo que evidencia —según dice— un claro hueco de mercado.

Manuel Zamudio, CEO de Krispy Kreme, una archiconocida marca de donuts americanos que acaba de aterrizar en Leganés, define Madrid como ciudad “vibrante” y gastronómicamente activa. Describe además un despliegue con un gran obrador central que produce a diario y abastece de madrugada a tiendas más pequeñas del resto de la región. Asegura que su público es transversal, que el foco está en el consumidor local. La apertura inicial registró colas desde la víspera y esperan en los próximos cuatro años abrir aproximadamente otros 50 locales en España.

Todo este movimiento se deja notar incluso entre migrantes de otros lugares. Tom Hopcroft, británico de 33 años y que vive en Madrid desde hace una década, es fundador de la comunidad internacional Guiris de Mierda y afirma que oye cada vez más acento estadounidense en la calle, aunque sea difícil de cuantificar. Apunta a otro cambio estructural: hoy es posible instalarse en Madrid y desenvolverse durante años sin hablar español, algo mucho menos habitual cuando él llegó y se sentía como “el único guiri del barrio”. Ahora, añade, conoce personas que “llevan años aquí y no lo hablan nada”. “Es más fácil porque ahora se puede trabajar online, teletrabajar, ser nómada digital. Cuando llegué, eso era rarísimo. Además, no tienes que trabajar para una empresa española, y hay más negocios internacionales donde se habla inglés”, expone.

Dan fe de ello tres estadounidenses que se instalaron en Madrid en los últimos años y que llegaron sin hablar casi español, lo que no impidió que armaran en la capital una vida: Clare Duckworth (Boston, 29 años), Mary Kate Sloan (Cincinnati, 33) y Nikki Mucha (Michigan, 28).

Todas coinciden en que el centro se ha transformado a gran velocidad: más turismo, más inglés en la calle, más apartamentos de corta estancia y una proliferación de cafeterías y brunch pensados para la foto rápida en Instagram. Mucha asegura que ha notado un crecimiento claro de estadounidenses que se instalan en la capital, impulsados —según percibe— por recomendaciones en redes sociales. Pero no todo son buenas noticias, pues las mismas dinámicas que afectan a quienes viven en Madrid también tocan sus bolsillos. Así, aunque considera que la ciudad sigue siendo mucho más barata que las grandes urbes de EE UU, Mucha sostiene que la subida de precios es general y que el mayor salto lo ha visto en la vivienda: de pagar 390 euros por una habitación durante la pandemia, ha pasado a compartir cuarto en el centro con su pareja por 800.

Por su parte, Duckworth cuenta que lo que más le atrajo de Madrid al principio fueron los precios, muy por debajo de los de su ciudad de origen, donde una cerveza puede costar 11 dólares más la propina. Opina, sin embargo, que esa ventaja se ha reducido, sobre todo por los alquileres. “Es una locura y va empeorando. Es casi imposible alquilar una habitación decente, incluso compartiendo con mucha gente, y comprar una casa es impensable. Madrid es cara y los sueldos no compensan el coste de vida”, sostiene.

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