Madrid siempre sorprende: una cena sin pretensiones, partidas de ajedrez con copa y café entre lavadoras
Tonton, Gambit Café y Wash, tres formas de salir del letargo invernal


Empieza febrero y, aunque el frío y la lluvia inviten a quedarse en casa, Madrid no se detiene. La ciudad siempre encuentra la manera de ofrecer alternativas a la rutina. Esta semana, tres espacios que invitan a mirar el ocio desde otros ángulos: una mesa pensada para enamorarse, un bar donde las piezas de ajedrez y las copas conviven y una cafetería-lavandería que es la última tendencia del barrio.
Tonton, el sabor compartido
A media luz y con platos al centro de la mesa, Tonton (Calle de Jordán, 7) no busca sorprender con gestos grandilocuentes. En su lugar, este restaurante de Chamberí propone una experiencia reposada, basada en cocina de producto, vinos naturales y un ambiente relajado que invita a quedarse. Sin duda, es el lugar perfecto para una cita y el comienzo de una de esas noches inolvidables al lado de tu persona favorita.

Uno de sus impulsores, Bosco Suárez de Puga, lleva la hostelería en la sangre. “Desde los 16 años he trabajado en todo tipo de puestos dentro del sector, y a los 18 empecé a aceptar trabajos fuera de España”, cuenta. La idea de abrir su propio espacio surgió tras pasar por ciudades como Berlín y París: “Siempre he tenido un amor muy profundo por lo que hacemos aquí, pero después de conocer conceptos contemporáneos muy distintos, supe que podía traer algo nuevo a la escena madrileña”, asegura Suárez de Puga.
La carta está marcada por el producto de temporada, con influencias mediterráneas, francesas y españolas. “Tonton es, ante todo, un sitio al que venir a compartir y a disfrutar sin prisas”, explica. Una de sus propuestas más singulares es el menú carte blanche, una selección sorpresa elaborada por la cocina. “No es exactamente un menú degustación, sino una forma de soltar el control y dejarse llevar por nuestra carta a través de platos especiales que no siempre están disponibles”.
El restaurante apuesta por una filosofía de baja intervención y trabaja con pequeños productores. Durante su primer año, la clientela ha sido mayoritariamente local. “Nuestro estilo todavía es algo nuevo para muchos clientes madrileños, así que a veces hay algo de timidez al principio, pero en general estamos muy contentos con la respuesta”. Ticket medio: 45 euros. Después del cierre del restaurante, se recomienda quedarse a tomar una copa en su bar para cerrar la noche con broche de oro.
Gambit Café: ajedrez, copas y conversación
En el corazón de Malasaña, donde la vida cultural y la hostelería se cruzan sin pedir permiso, acaba de abrir Gambit Café (C. del Barco, 26,), un restaurante que gira en torno al ajedrez. Se trata de una propuesta inesperada que mezcla partidas, gastronomía y coctelería y que convierte tueste juego en un pretexto social.
La idea nace de Alexandra Tivoly, emprendedora francesa de 26 años. “Queremos demostrar que el ajedrez no pertenece solo a una élite ni a los clubes cerrados. Es un juego que puede ser divertido, social y abierto a todos”, afirma. Creció jugando con su padre y, tras recorrer bares especializados por Europa, decidió traer el concepto a Madrid: “Esa mezcla de estrategia y sociabilidad me marcó”.
Con una tarifa de tres euros —sin límite de tiempo ni partidas—, los clientes pueden jugar o simplemente disfrutar del ambiente. “Este juego desarrolla la concentración, la creatividad, la memoria y la gestión del estrés. Pero, sobre todo, enseña a convivir, a perder y a pensar antes de actuar. Es una metáfora preciosa de la vida moderna”.
El espacio, de más de 100 metros cuadrados, ha sido diseñado para favorecer la calma y la convivencia. Hay mesas a medida, cortinas que delimitan zonas y una carta pensada para acompañar la partida: hummus, gilda, pincho de tortilla, embutidos, tarta de queso y galletas de chocolate. En la parte líquida, clásicos como el mojito, negroni o espresso martini, y otras propuestas como el pornstar martini o el pisco sour. La carta de cafés incluye desde el affogato hasta el frappé. La programación incluye torneos, clases rápidas, charlas temáticas y colaboraciones con plataformas como Chess.com y ChessMood. Ticket medio: 10-15 euros.
Wash: café y lavadoras con aire de película
Wash (Calle Manuela Malasaña 23) combina lavadoras en funcionamiento con café de especialidad y estética de cine independiente. “Raúl, en un viaje a Nueva York, se enamoró de las lavanderías: tenía muy presentes esas escenas tan icónicas que aparecen en películas y series”, cuenta Lander, su socio. “A partir de ahí surgió la idea de mezclar ambos mundos y traer ese concepto a Madrid”.
El espacio es funcional, con mesas compartidas y ambiente de barrio. “Queremos que sea su sitio de confianza: un lugar donde puedas tomarte un café mientras haces la colada, venir solo a lavar o simplemente pasar a por un café”, explican. La cafetería abre entre semana por las mañanas y tardes y los fines de semana hasta las 19.00.
La propuesta se completa con una agenda informal sugerida por el equipo: salir a correr por El Retiro, desayuno en Wash, visita al Museo del Prado, comida en Batch (Mercado de Vallehermoso), cine en la Filmoteca y cena en El Rambal. “La acogida ha sido muy buena y, al mismo tiempo, seguimos escuchando mucho al barrio. Aún quedan muchas cosas por hacer”. Ticket medio: 7.5 euros.
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