La nieve sorprende a Madrid, con las tiendas medio vacías y clases y citas canceladas: “Fue bonito, pero no estaba preparada”
Los distritos de Fuencarral-El Pardo, Hortaleza y Moncloa han registrado la mañana de este miércoles las mayores nevadas en el término municipal


La nieve llegó este miércoles a Madrid sin grandes alardes, pero con la intensidad suficiente como para activar protocolos, alterar rutinas y despertar incluso alguna que otra emoción contenida en la ciudad. El Ayuntamiento activó a primera hora la Situación Operativa 1 del Plan de Emergencias Invernales, lo que supone la entrada en fase de emergencia ante las consecuencias del temporal que afecta a buena parte del país. Se trata del segundo nivel en una escala de cuatro, que suele decretarse cuando la Aemet emite avisos meteorológicos y se registran incidencias en varios distritos.
Aunque todo Madrid se encuentra en aviso amarillo por nevadas y vientos, Fuencarral-El Pardo, Hortaleza y Moncloa han sido las zonas donde más se ha dejado notar la nevada durante la mañana. Según el Consistorio, más de 5.600 personas trabajan desde primera hora en las labores de limpieza urbana y hay más de 200 esparcidores de sal desplegados para evitar la acumulación de hielo.
Pasados los minutos de mayor ‘ajetreo’, los operarios de #MadridCalle30 están extendiendo sal por aceras, pasos de peatones y paradas de autobuses. pic.twitter.com/H8QEexmqI8
— Madrid Calle 30 (@Calle30Madrid) January 28, 2026
Alfonso y Juan han sido dos de los operarios del servicio de limpieza urbana del Ayuntamiento de Madrid que este miércoles han tenido que alterar su ruta habitual en Hortaleza para evitar que la nieve se acumulase en las vías. “A las 9.30 nos dieron la orden de esparcir sal por el cantón de limpieza viaria, los pasos de peatones y la zona del colegio Princesa Sofía”, explican. Avanzan despacio por la carretera de Canillas con sus chalecos reflectantes, una escoba y un pequeño carro en el que transportan dos sacos de sal y un cubo de residuos. Ambos agradecen la salida del sol, que describen como una “ayuda extra” para las tareas de retirada de nieve. “El tráfico, afortunadamente, ha podido circular con normalidad y no hemos visto demasiadas complicaciones”, añaden.
En la M-30, Emergencias Madrid ha informado de incidencias puntuales, especialmente en el túnel de las Cuatro Torres. El de Valdepeñas permanece cortado en ambos sentidos y el de Sinesio Delgado, en dirección a la A-6, está intransitable, con nivel negro de la DGT en sentido salida, a la altura del kilómetro nueve. Pese a ello, la EMT mantiene operativas todas sus líneas, salvo la 162, en Aravaca, y la 833, afectadas por cortes en el carril bus en contrasentido en Las Tablas. El Ayuntamiento ha habilitado además puntos de recogida de sal en los 21 distritos, abiertos de 10.00 a 21.00.
La nieve también ha obligado a cerrar El Retiro y otros ocho grandes parques durante toda la jornada. El parque del Oeste, Juan Carlos I, Juan Pablo II, la Quinta de Fuente del Berro, la Quinta de los Molinos, Torre Arias y el parque Lineal del Manzanares permanecerán clausurados como parte del protocolo municipal ante rachas de viento que pueden alcanzar los 70 kilómetros por hora.

Más allá de los avisos y las restricciones, la nevada se coló en la vida cotidiana de la ciudad. Yamile Angulo, venezolana de 30 años, estudiante de un máster en EAE, no esperaba ver caer tanta nieve en su barrio. “Había visto el aviso, pero entendía que no alcanzaba esta parte”, explica. Por la mañana, un amigo le escribió desde Tres Cantos para avisarle de que llegaría tarde porque la nieve había bloqueado el trayecto. “Me mandó un vídeo y pensé que me gustaría ver nevar en Madrid”. Horas después, en plena clase, lo vio por la ventana. “Cogí mis cosas y bajé. No me importó nada. Siempre me había imaginado cómo sería ver la nieve caer de verdad”. Para Luis de Rute, de 34 años, la nevada tuvo algo de reencuentro. “Fue súper emocionante, no lo podía creer. Llevaba años sin ver nevar”, cuenta. El hecho de trabajar desde casa le permitió disfrutarla sin prisas.
Santiago Barrantes, de 32 años, vivió la jornada entre desplazamientos. Estaba en Madrid Fusión cuando empezó a nevar. “Increíble, está súper lindo”, dice del ambiente, rodeado de comida, vinos y quesos. “Como buen colombiano, me quedé en la ventana mirando emocionado”.
Pero no todos estaban igual de preparados para la nevada. Camila Ramírez, de 29 años, de visita en Madrid, se ha topado con la situación por sorpresa. Al principio le pareció una escena casi festiva. “La gente en la calle, grabando vídeos, emocionada, le daba un poco de magia al día a día”. La experiencia se torció rápido. “Acabé congelada, empapada, con la nieve derritiéndose en el pelo y en la ropa”. Su conclusión es clara: “Fue bonito, pero no estaba preparada”.

Lucila García, de 45 años, llevaba días pendiente del tiempo y cansada de la lluvia. “Decían en la radio que iba a nevar el fin de semana y nunca pasó. Honestamente, estoy harta”, cuenta. Al asomarse a la ventana, el ánimo cambió. “Me emocioné cuando vi que no era lluvia, sino nieve”.
En el metro, la nevada dio pie a rumores sobre posibles cierres. A través de X, el suburbano aclaró que todas las líneas funcionaban sin incidencias. Los viajeros solo notaron la necesidad de extremar la precaución en escaleras y accesos por el hielo acumulado y la nieve derretida. “Se pone resbaladizo y hay que ir con cuidado para no caer”, comentaba una pasajera en Diego de León. En Nuevos Ministerios, la jornada transcurrió sin más complicaciones que la habitual afluencia de la hora punta.
A las 9.45, en el autobús de la línea 34, que conecta Las Águilas con Cibeles, los pasajeros sacaban el móvil y lo pegaban a las ventanas para grabar la nieve, que caía con más fuerza en el centro. “Esto no cuaja, ya verás”, le decía un padre a su hijo. Otros llamaban a casa para avisar de posibles retrasos. En la plaza, turistas y vecinos se refugiaban bajo las marquesinas o en el Palacio de Cibeles.
La nevada, aunque repentina e inusual, tampoco ha tenido consecuencias de gravedad afuera del subterráneo. Un conductor de la EMT cuenta que los buses no han tenido que modificar las rutas y que las frecuencias no han variado.
Sobre el mediodía, ya con el cielo azul, siete taxis esperaban cerca de la estación de metro de Tribunal. “Todo estuvo normal. No pasó nada”, cuenta Mauricio, conductor de taxi, mientras comía una mandarina, decepcionado porque esperaba que hubiera más pasajeros durante la mañana.
Hugo Bretos, de 44 años, resta épica al episodio. “Ha sido solo un calentón. Yo quiero más. Me conformo con que no dure más de diez minutos”, dice. A media mañana, recuerda, el sol ya había salido en el centro. “Todo está muy tranquilo. Las tiendas están más flojas, muchas vacías por Fuencarral”. Aun así, la nieve ha dejado huella: citas canceladas, universidades sin clases y parques cerrados. “Hemos aprovechado para comprar comida, por si nos coge sin nada en casa”, señala. Desde el sábado, dice, muchos madrileños miraban al cielo. “Este miércoles, por fin, la nieve ha llegado”.
Con información de Diego Rojas, Rafa Ruiz-Matas y Beatriz Olaizola.
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