Alerta en Boiro: investigan el origen de los olores “fétidos y tóxicos” cerca de la mayor conservera de España
Una treintena de vecinos denuncia pestilencias y falta de control de la Xunta a la fábrica de Jealsa Rianxeira, fundada por un exalcalde del PP

En O Bodión, en el municipio coruñés de Boiro, hay quien ha dejado de recibir la visita de algún pariente porque no podía contener los vómitos al pisar la aldea. Junto a las casas y a orillas de la ría de Arousa, se alza la principal fábrica de Jealsa Rianxeira. Una denuncia presentada en enero ante la Xunta y avalada por una treintena de habitantes de la zona señala al gigante gallego de las conservas como el origen de unas pestilencias de tal intensidad que obligan a lavar de nuevo la ropa que se tiende fuera. Los afectados reprochan a la Consellería de Medio Ambiente que lleve cinco años sin inspeccionar los olores que emite el complejo, una falta de control que este departamento les admitió por escrito el año pasado. Tras recibir la denuncia, el Gobierno gallego desmiente el contenido de aquel informe y asegura que sí vigila las emisiones de la planta.
Los vecinos de la factoría describen olores “fétidos y nauseabundos”, “constantes”, “intensos y persistentes”, y sitúan “su origen en las emisiones atmosféricas procedentes de la actividad de dicha planta industrial”. “En ocasiones la intensidad nos obliga a refugiarnos en el interior de las casas”, advierten en la denuncia a la que ha tenido acceso este periódico. Afirman que el “deterioro de la calidad del aire en toda la zona” es “notorio y constatable”, en alusión a núcleos habitados como San Martiño, Abanqueiro, Ferreiros o Agüeiros.
Las pestilencias son insoportables desde hace cinco años, relatan los afectados, y en este tiempo han sido denunciadas ante la Guardia Civil y ante la empresa sin que se hayan tomado medidas correctoras. Jealsa, primera conservera de España y segunda de Europa, respondió en mayo pasado que su fábrica de O Bodión “cuenta con los más exigentes permisos ambientales y se somete, de forma periódica, a exhaustivos controles, tanto por las autoridades competentes como por entidades privadas encargadas de monitorizar su actividad”. Una respuesta de la Xunta a los vecinos, sin embargo, desmintió seis meses después a la conservera.
La Consellería de Medio Ambiente aseguró a los vecinos de O Bodión que lleva cinco años sin vigilar los olores que expande la conservera. Lo hizo en un informe firmado el pasado 11 de noviembre en respuesta a una petición de información ambiental. En él señala que “no constan inspecciones relacionadas con emisión de olores” en ese periodo de tiempo. En la denuncia que acaba de recibir la Xunta, se advierte de que la autorización ambiental integrada que obtuvo Jealsa de la Xunta obliga a la compañía a contar con estudios de control de olores y a remitírselos periódicamente a la Administración autonómica: “Si no constan inspecciones o informes relacionados con la gestión de olores en los últimos cinco años, la empresa estaría incumpliendo los términos de la autorización, y esta Dirección Xeral [de Calidade Ambiental e Sostibilidade] estaría al tanto de dicho incumplimiento”.
Además de la falta de control a Jealsa, la consejería que dirige Ángeles Vázquez admite en ese informe de noviembre que las balsas y el reactor biológico de la depuradora de la planta están actualmente “destapados” cuando no debería ser así. “El digestor es anaerobio, por lo que dadas sus características debe permanecer cerrado para no permitir la entrada de aire”, se puede leer en el documento.
En respuesta a EL PAÍS, Medio Ambiente rectifica la respuesta que envió en noviembre. Asegura que sus técnicos sí realizan “inspecciones periódicas de verificación de las instalaciones”. La última, sostiene, es del año pasado y “en ella se constató un grado de cumplimiento alto de lo que establece la AAI [autorización ambiental integrada], sin que se detectase ninguna irregularidad en materia de olores”. La Xunta mantiene que Jealsa cuenta con un plan de olores que aplica y revisa periódicamente. Desde 2020, la Administración autonómica ha recibido media docena de denuncias por la actividad de la planta, pero “ninguna de ellas derivó en la constatación de deficiencias”.
Jealsa atribuye las quejas de los vecinos a las obras de ampliación de la depuradora de la planta que desarrolla desde 2021 y que han provocado “episodios puntuales de olor, derivados fundamentalmente por el vaciado técnico de los tanques”. Fuentes de la compañía aseguran que mantuvieron “reuniones informativas con representantes vecinales” y que se tomaron medidas correctoras desde el pasado mayo. La conservera insiste en que cumple la normativa ambiental y que está sometida a los “correspondientes sistemas de control y supervisión”.
Preocupación por su salud
La inquietud de los residentes en el entorno de la conservera se ha agravado con los resultados de un estudio que ellos mismos han encargado a una empresa especializada. El informe, también enviado a Medio Ambiente, apunta a la presencia en el aire de “sustancias contaminantes y tóxicas” cuyos efectos en la salud de los vecinos “se agravan por su continuidad y la prolongada permanencia en el tiempo”. Entre ellas, según la denuncia, se ha detectado amoniaco, sulfuro de hidrógeno o formaldehído, este último catalogado como carcinógeno por la Comisión Europea.
Los afectados exigen a la Xunta que investigue las emisiones de la conservera y reclaman que “se obligue a Jealsa a poner remedio a esta grave contaminación, incompatible con las exigencias medioambientales que la misma empresa defiende en su ideario industrial y que le reportan beneficios y ayudas económicas por parte de las distintas administraciones”. Si el Gobierno gallego no logra corregir la situación, los denunciantes planean acudir a los tribunales.
Jealsa afirma que no conoce el estudio, pero advierte de que “el problema no está en las sustancias sino en la concentración” y esgrime que “hablar de componentes cancerígenos debe hacerse con responsabilidad porque es muy fácil crear una alarma social totalmente fuera de lugar”. Sus análisis, añade, no han detectado compuestos orgánicos volátiles a los que pueda atribuirse “toxicidad significativa”.
La denuncia vecinal contra Jealsa estalla en el municipio natal de su fundador, Jesús Alonso, un acaudalado empresario fallecido en 2022 que fue alcalde de Boiro por el PP entre 1995 y 2003. Cuentan sus paisanos que su poderío en el partido hacía que “al entrar en la Xunta, la gente se cuadrara”. La conservera da empleo directo a más de 3.000 personas e indirecto a 15.000, según datos del Gobierno gallego. En la comarca de O Barbanza donde nació, quien no trabaja para Jealsa tiene más de un allegado que lo hace. La empresa está hoy en manos de los hijos de quien la levantó en los años cincuenta del siglo pasado. “Es una riqueza para el pueblo, pero tienen que evitar esos olores a basura podrida”, reclama una extrabajadora que reside cerca de la factoría y que prefiere no identificarse.
Sobre los hedores denunciados por los vecinos de la conservera, Medio Ambiente señala que sus técnicos están realizando “las gestiones oportunas y evaluando los datos disponibles” para “determinar si procede la adopción de alguna medida de carácter administrativo”. Con todo, la consejería ya avanza que el hecho de que los distintos equipamientos de la depuradora de la fábrica estén tapados o destapados “no supone en sí mismo un incumplimiento de la autorización ambiental integrada por parte de la empresa”.
La denuncia de la Fiscalía por vertidos en 2021 fue archivada
En 2021, la Fiscalía de Medio Ambiente denunció en el juzgado de Ribeira vertidos contaminantes de la conservera. La Guardia Civil detectó un aliviadero por el que, según su informe, se vertían a la ría aguas sin tratar que esquivaban los controles y límites de la autorización ambiental. El caso fue archivado en 2023 porque se concluyó que los vertidos de la planta sí cumplen con ese permiso, recalca Jealsa. La conservera sostiene que el aliviadero era un “sistema de seguridad” para evitar un “colapso” si el nivel del agua era muy alto, algo que no llegó a ocurrir, y “fue sellado de inmediato tras la inspección”.
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