El jefe de bomberos en la dana confesó a la jueza que fue “ajeno” a la movilización de sus efectivos en el Poyo
El mando, que declaró ante la magistrada de Catarroja como testigo, llegó a decir que su equipo se marchó anticipadamente de la rambla que desató la desgracia porque tenían hambre

José Miguel Basset, el que fuera jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia durante la dana, confesó a la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la riada, Nuria Ruiz Tobarra, que fue ajeno a la movilización de sus efectivos la jornada de la catástrofe que dejó 230 muertos el 29 de octubre de 2024. Así lo reveló este funcionario, ya jubilado, a la magistrada cuando declaró como testigo el pasado enero, según la transcripción de su comparecencia, a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
“El día 29 [de octubre de 2024], en el momento en el que se genera la petición por parte de la sala del 112 [la centralita telefónica de la Generalitat que gestionó la tragedia] de la movilización de bomberos forestales para el control de las escalas en el río Magro y el barranco del Poyo [la rambla detonante de la inundación], soy ajeno totalmente a esta petición en este momento”, declaró Basset, que al comparecer como testigo tenía la obligación de decir la verdad.
El mando desveló que, cuando se registró la petición de movilización, se encontraba “en la central de bomberos, pero no en la central de comunicaciones”. Y matizó ante la instructora que “no todas” las más de 3.000 incidencias que se registraron entre el día de la tragedia y la jornada siguiente “pasaron por su mano”.
El responsable expuso que a las 14.30 horas del día de la dana recibió una llamada del alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, que le advirtió de la extrema situación en este municipio. El regidor le pidió que movilizara a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Tras la comunicación, Basset puso rumbo a L’Eliana (Valencia), donde se celebraba el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), para encarar la gestión de la emergencia.
Pese a la cadena de alertas y la llamada del alcalde de Utiel, la Generalitat no reaccionó ante la crisis. Y el Cecopi no envió la alerta masiva a móviles para reportar a la población de la dimensión de la riada hasta las 20.11 horas, cuando la mayoría de los desaparecidos ya habían muerto.
La jueza reservó en enero dos sesiones para tomar declaración a Basset, que se situó en el epicentro de la polémica después de decir, semanas después de la gota fría, que sus efectivos se marcharon del barranco Poyo el día de la inundación a las 15.00, una hora y media antes de que esta infraestructura se desbordara a la altura de poblaciones como Chiva (17.245 habitantes) o Cheste (9.022). Y que lo hicieron porque “tenían ganas de comer”.
Además de reconocer ante la jueza de que no se enteró de la movilización de los bomberos para vigilar el barranco del Poyo, Basset admitió que tampoco fue consciente de su “desmovilización”. “No se me notificó, ni con posterioridad”, explicó en el juzgado de Catarroja. Precisó que conoció la marcha de sus hombres de la rambla “dos o tres días después” por la prensa. Y que en el Cecopi no se habló del papel de los bomberos en el Poyo. “Si me lo hubieran preguntado, habría dicho: pues no lo sé, pero lo comunico enseguida”, afirmó. También reconoció que, en el organismo que coordinó la crisis, no vio a la vicepresidenta primera de la Generalitat, Susana Camarero, que se conectó a la reunión de forma telemática y la abandonó a los 40 minutos para irse a unos premios.
Las instalaciones del Consorcio Provincial de Bomberos se convirtieron en un termómetro de la crisis. A las 11.00 horas, este dispositivo ya había registrado 50 servicios, frente a los 40 de toda una jornada convencional, según enumeró Basset.
Sobre la piedra angular de la investigación, el mensaje masivo a los teléfonos Es Alert, que llegó tarde y mal, según la jueza, Basset explicó que a las 18.13 horas del día de la dana “ajustó” una primera versión de esta notificación. La definitiva llegaría dos horas después. “A esa hora abro en mi portátil un fichero de Word para hacer una redacción”, relató. El mando expuso que debatió el texto con el subdirector general de Emergencias de la Generalitat, Jorge Suárez. “[en el Es-Alert] se debía decir que, ante la situación de fuertes lluvias que estábamos registrando en su zona, manténganse en sus domicilios y atentos a la información que se pueda recibir por este medio y canales oficiales. Esta versión parece que convence un poco”, admitió el testigo.
Preguntado sobre si los dos investigados en la causa –la exconsejera de Justicia e Interior Salomé Pradas y quien fuera su segundo, Emilio Argüeso- pidieron modificar el texto del Es Alert, Basset contestó: “No lo recuerdo, fue un silencio. Ahí se terminó. Lo que he comentado, simplemente le dije a Jorge [Suárez], debería ser un especialista el que analice lo que está ocurriendo”.
Durante su declaración, el que fuera jefe de bomberos en la dana desveló que fue consciente del riesgo cuatro horas antes del envío de la alerta. “A las 16.00 horas, ya sabíamos del peligro y las correntías del barranco de Chiva, el parque de bomberos estaba inundado”, dijo.
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