El jefe de bomberos en la dana revela ante la jueza que fue consciente del riesgo cuatro horas antes del envío de la alerta
Basset, que coordinó los efectivos que se retiraron del barranco del Poyo antes de su desbordamiento, declara por segunda vez como testigo ante la magistrada de Catarroja

El que fuera jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia durante la dana de 2024, que dejó 230 muertos, José Miguel Basset, ha asegurado este lunes ante la jueza de Catarroja que indaga la catástrofe que fue consciente del riesgo cuatro horas antes de que la Generalitat Valenciana enviara la alerta masiva a móviles. “A las 16.00 horas, ya sabíamos del peligro y las correntías del barranco de Chiva (17.245 habitantes), el parque de bomberos estaba inundado”, ha desvelado el responsable. Así lo indican a EL PAÍS fuentes presentes en su segunda comparecencia como testigo, una condición que le obliga a decir la verdad.
Pese a esta información, el Cecopi, el órgano que coordinó la crisis, no envío la alerta masiva a móviles hasta las 20.11 horas, cuando la mayoría de los desaparecidos ya habían muerto.
Basset, ya jubilado, ha declarado por segunda vez. La instructora reservó dos jornadas a su comparecencia por la relevancia del testimonio. Durante su primera intervención, la pasada semana, relató que se enteró de la retirada de sus efectivos del barranco del Poyo, epicentro de la catástrofe, “unos días más tarde”. La declaración de Basset resulta clave, ya que los efectivos coordinados por este profesional se marcharon del Poyo el día de la inundación a las 15.00, una hora y media antes de que la infraestructura se desbordara, a la altura de poblaciones como Chiva o Cheste (9.022).
Aunque el testigo ha reconocido que a las 16.00 horas ya conocía el riesgo derivado de la dana, ha admitido que no fue consciente de la “magnitud del desastre del barranco del Poyo hasta las 22.00 horas”. En su primera intervención, Basset expuso que se enteró de la existencia del primer fallecido en Utiel en el Cecopi entre las 18.30 y las 19.00 horas de la jornada. El expresident Carlos Mazón aseguró en el Congreso, donde tenía que decir la verdad, que supo que había víctimas mortales el día siguiente de la tragedia.
El responsable ha explicado que, desde que fue reportado del eventual riesgo de la presa de Forata – una infraestructura en Yátova (Valencia) cuya rotura pudo causar 8.000 muertos, según informes de la Generalitat- “no tuvo ninguna información directa del barranco del Poyo”. “De las horas de rotura no sabíamos nada”, ha indicado. Y ha relatado que Miguel Polo, presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), que depende del Ministerio para la Transición Ecológica, nunca habló de “colapso” o “rotura” de la presa de Forata, sino de coronación.
El que fuera jefe de los bomberos en la dana se ha referido a la llegada de Carlos Mazón al Cecopi. El entonces jefe del Consell desembarcó en el dispositivo de crisis a las 20.28 horas, 17 minutos después del envío del Es Alert. “Después de hacerle un resumen, actuó como presidente de la Generalitat. Nadie planteó que había habido un relevo en la reunión entre Salomé Pradas, la exconsejera de Justicia y principal investigada en la causa; y el expresident”, ha señalado.
Sobre la piedra angular de la investigación, el envío del Es Alert, Basset ha explicado que el mensaje final que se remitió “podía haber sido diferente”, en alusión a que la misiva podía haber mencionado la obligación de que los ciudadanos subieran a las primeras plantas para resguardarse. Más de la mitad de los fallecidos el 29 de octubre de 2024 perdieron la vida en plantas bajas y garajes tras el desbordamiento del barranco del Poyo. “Se podía haber dicho lo de los pisos, pero no era mi competencia”, ha zanjado el testigo. En decenas de autos, la jueza ha sostenido la tesis de que si el mensaje se hubiera enviado antes y mejor (con las indicaciones correctas) el número de víctimas mortales se habría reducido.
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