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Los vecinos de ronda Universitat esperan dejar de ser una estación de autobuses al aire libre: “Con la crisis de Rodalies estamos todavía peor”

Las empresas de autocares advierten de que si no pueden llegar donde lo hace el tren o el metro recibirían un trato “discriminatorio”

Autobuses interurbanos en Ronda Universitat. Albert Garcia

La primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Laia Bonet, explicó el lunes -en una entrevista a EL PAÍS- que el plan del ejecutivo es crear estaciones de autocares interurbanos en plaza Espanya, Sagrera y la Diagonal con un claro objetivo: que el número de autobuses interurbanos que llegan al centro de Barcelona se reduzca “drásticamente”. Las declaraciones de Bonet, efectuadas en plena crisis de Rodalies, han sentado como un jarro de agua fría al sector que teme ser expulsado del centro de la ciudad. Por otro lado, los vecinos de calles como ronda Universitat convertida, desde hace décadas, en una estación de autobuses encubierta, se muestran incrédulos ante la enésima ocasión que se anuncia la acumulación de autobuses en las aceras de la ciudad.

Un portavoz de la Federación Empresarial Catalana de Autotransporte de Viajeros (Fecav) ha manifestado a EL PAÍS que declaraciones como las de Bonet constatan que las administraciones consideran el autobús como un “transporte de segunda”. “Que no se permita al autobús llegar a la última milla, como si hacen otros medios de transporte como el metro o el tren, es discriminatorio. Si tengo que subir a dos transportes diferentes para llegar al centro, se resta eficacia y directamente envía a los usuarios al transporte privado”, han denunciado.

Genís Domínguez, de la plataforma Eixample Respira que vela por la calidad del aire de la ciudad, admite que no han estudiado el tema. “Nos sorprende que trasladen la estación de autobuses de Sants a Espanya y a la vez digan que fomentan la intermodalidad. Es cierto que hay vecinos preocupados por las concentraciones de autobuses como la que se produce en Ronda Universitat o en los alrededores de Sagrada Familia donde se concentra ruido y polución”, denuncia.

La líder de ERC y candidata a la alcaldía de Barcelona, Elisenda Alamany, contestó a la entrevista de Bonet con un tuit en el que denunciaba: “Mientras el transporte público no funcione como toca, cosa que es responsabilidad del PSC a todos los niveles, los únicos autobuses interurbanos que hay que limitar son los turísticos. No los que usa la gente que va a trabajar y que no se comprará un vehículo eléctrico”.

José Luis Bou vive, desde hace décadas, en el número 35 de la ronda Universitat. Su calle es, desde hace “más de 25 años”, una estación de autobuses al aire libre. Hay más de medio centenar de paradas de líneas de autobús en los 350 metros de aceras de la Ronda. Paran autobuses escolares, turísticos, interurbanos, sobre todo de ida y vuelta al Baix Llobregat y el Maresme. Gran parte de las antiguas viviendas de los pisos de ronda Universitat se transformaron en oficinas y despachos, Aún así, siguen viviendo vecinos como Bou que se consideran víctimas de la contaminación acústica y las emisiones de contaminantes que provocan los autobuses. “Es cierto que se han reducido un poco los autobuses nocturnos pero la gran concentración de autobuses en mitad de nuestra calle es enfermiza”, lamenta. “No solo son los vehículos, la polución y el ruido. Son las colas de gente en mitad de la calle. Hay autobuses que pasan cada diez minutos y los usuarios dejan los alcorques de los árboles llenos de colillas, latas de cervezas…”, denuncia Bou. El vecino asegura que la gran proliferación de estos autocares ha provocado un efecto llamada a los autobuses turísticos. “Ayuntamiento y Generalitat han desaprovechado espacios como la plaza de les Glòries para construir una estación subterránea y descongestionar otras zonas”, cuestiona.

Marius Armengou, uno de los fundadores del colectivo SOS Ronda Universitat, monitoriza y cuestiona la movilidad de este trozo de calle céntrica día a día. “Con la crisis de Rodalies, nosotros estamos todavía peor. Hay autobuses interurbanos constantemente. Menos mal que en una de las reformas ampliaron la acera. Lo que hay hoy en ronda Universitat es una estación encubierta con decenas de bajadores urbanos. Una verdadera pesadilla que lleva durando demasiado tiempo”, denuncia.

La propia Laia Bonet aseguró en la entrevista: “Cada día 270.000 personas entran y salen de Barcelona en autobús. Antes de la crisis de Rodalies, teníamos 6.000 expediciones diarias; ahora 7.000. El autobús es más fiable que el tren, pero la infraestructura que tenemos, con medio centenar de dársenas, es evidente que afecta, y mucho, al espacio público”. El Consistorio y el Área Metropolitana de Barcelona apuestan por el autobús interurbano, aunque quieren dejarlo fuera del centro. Los vecinos de ronda Universitat no acaban de creérselo.

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