Laia Bonet: “El número de autobuses interurbanos que llegan al centro de Barcelona debe reducirse drásticamente”
La teniente de alcalde proyecta tres estaciones subterráneas en Sagrera, Espanya y la avenida Diagonal que conecten con el metro o el tranvía

Laia Bonet (Valls, 54 años) es la primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona. La mano derecha del alcalde Jaume Collboni es la responsable de las políticas de ecología, urbanismo y movilidad.
Pregunta. Falta un año para las elecciones municipales ¿Qué destacaría de su área?
Respuesta. Hemos desencallado proyectos como el nuevo Clínic, el traslado de los bomberos en el Eixample o el plan de Vallcarca. En plena crisis de la vivienda, invertimos en construcción y gestionamos suelo para tenerlo a punto, lo que nos ha permitido pasar de construir 500 viviendas anuales a 1.000.
P. Pero no es suficiente para atajar la crisis.
R. Por eso queremos recuperar para vivienda habitual los 10.000 pisos turísticos de la ciudad. En Barcelona no habrá más licencias de uso turístico a partir de noviembre de 2028.
P. De la cartera de movilidad, ¿qué destacaría?
R. El tranvía y la conexión por la Diagonal es fundamental. Antes de verano, aprobaremos el convenio de financiación entre Generalitat y Ayuntamiento. Antes de finalizar el mandato adjudicaremos la obra. Si empieza la construcción en verano de 2027, tardará 40 meses a partir de entonces.
P. El metro de Barcelona es de récord.
R. La demanda aumenta continuamente. En pocos meses tendremos actualizado el proyecto de la línea 2 para que llegue a la Marina del Prat Vermell.
P. Con la experiencia de la L9, ¿la ampliación de la L2 tardará décadas?
R. Es una apuesta de centenares de millones de euros y no se hará en pocos años. Hay otros proyectos para los que no tenemos los 20 años que han pasado para conectar la L9. Estoy hablando de alargar la L3 hasta el nuevo Hospital Clínic y llevarla a Esplugues y Sant Feliu de Llobregat. Hay otros proyectos como extender la L4 de La Pau a Sagrera. Es una obra urgente y prioritaria. No puede entrar en funcionamiento la estación de alta velocidad de la Sagrera y que no esté conectada con La Pau. También es urgente conectar las dos Trinitats separadas por la Meridiana. No hablo de la L9 porque, en pocos meses, la tuneladora ya habrá construido el túnel.
P. ¿Hay calendarios para estos proyectos?
R. La L2 no tiene calendario, se está actualizando el proyecto. Es difícil ejecutar a la vez la L9 y la L2. La L3 hasta el Clínic y uniendo las dos Trinitat y L4 de La Pau a Sagrera son ampliaciones urgentes y hay que abordarlas a corto plazo.
P. El alcalde dijo que le gustaría que el metro llegara a Mataró.
R. A Mataró, a Vilafranca, a Sabadell, Sitges, Granollers… necesitamos un transporte público que tenga la misma fiabilidad que tiene el metro. La movilidad interurbana es uno de los principales retos de ciudad.
P. Hay más usuarios en los autobuses interurbanos que en Rodalies. ¿La ciudad ha tenido que rediseñar la movilidad?
R. Cada día 270.000 personas entran y salen de Barcelona en autobús. Antes de la crisis de Rodalies, teníamos 6.000 expediciones diarias; ahora 7.000. El autobús es más fiable que el tren, pero la infraestructura que tenemos, con medio centenar de dársenas, es evidente que afecta, y mucho, al espacio público.
P. ¿Cómo se puede evitar?
R. En la Diagonal cada día entran y salen 25.000 personas en autobús interurbano y no hay estación. El transporte ferroviario no lo imaginamos sin estaciones. Estamos estudiando cómo funcionan los corredores de acceso a la ciudad: Diagonal, Meridiana, Gran Via Sur, Gran Via Norte y tenemos que pensar qué infraestructura se necesita para prestar un servicio mejor.
P. ¿Qué infraestructura se necesita?
R. Más autobuses y más frecuencia, pero, sobre todo, una infraestructura que no desencoche a 25.000 personas directamente en la calle. Estamos trabajando con la Generalitat y a corto plazo remodelaremos y actualizaremos una veintena de paradas de autobuses interurbanos. Son proyectos que haremos en 2026 y obras que comenzarán en 2027. Además, a medio o largo plazo, licitaremos grandes intercambiadores. No necesitamos una gran estación en cada corredor porque la movilidad es diferente y la infraestructura existente también.
P. ¿En qué piensan?
R. En la estación de alta velocidad de Sagrera tenemos prevista una estación subterránea de autobús interurbano. Tenemos Fabra i Puig y la estación del Nord. En plaza de Espanya, está adjudicado el proyecto de lo que será una estación en el subsuelo. Hay que acabar de estudiar la dimensión y el tipo de infraestructura. El objetivo es que el número de autobuses interurbanos llegando al centro de Barcelona debe reducirse drásticamente. Necesitamos generar la infraestructura para que eso pase y facilitar la intermodalidad de esos puntos.
P. Una intermodalidad que será en el subsuelo.
R. En la plaza de España y en Sagrera será en subsuelo. En la Meridiana, tenemos que actualizar Fabra i Puig y en Diagonal tendrá que ser en subsuelo. Allí hay varias posibilidades que se están estudiando desde el criterio de la intermodalidad. Una opción es Francesc Macià, que conectaría los autobuses con la L8 del metro y el tranvía. En Maria Cristina daría conexión con la L3 y estaría cerca de la L9.
P. Pero, para que los autobuses no lleguen al centro de la ciudad, ¿qué se puede hacer?
R. Hay que imaginar más paradas en los cuatro corredores. En la Meridiana habrá Fabra i Puig y Sagrera, pero hay que imaginar más paradas en Gran Via Nord y Sur. Si planificamos una estación de interurbanos en la plaza de Espanya, eso quiere decir que no llegarán a Universitat.
P. Ahora Ronda Universitat y Gran Via son estaciones encubiertas.
R. Necesitamos liberar el centro de los autobuses interurbanos. Seguimos con el mismo esquema de hace 30 años en las entradas y salidas de la ciudad. El vehículo privado hoy representa el 40% de los desplazamientos, nuestro objetivo es reducir 250.000 desplazamientos diarios de vehículo privado y pasarlos al transporte público. Solo pasará si damos alternativas. La inversión de Rodalies servirá para que mejore, pero la inversión de autobuses interurbanos no solo es más flexible, es más escalable y es perfectamente compatible con la ferroviaria.
P. Pero es poco moderna, funciona con combustible fósil.
R. Las flotas están cambiando y pronto podremos apostar por un servicio de autobús interurbano descarbonizado.
P. ¿Y la velocidad?
R. Necesitamos pensar en una infraestructura viaria con carriles bus. Donde se ha hecho, en la B-23, C-58, C-32… vemos mejoras importantes. La velocidad ha aumentado y, ha incrementado la demanda entre un 10% y un 25%.
P. ¿Laia Bonet quiere seguir el próximo mandato?
R. Sí, hay proyectos que son de medio y largo plazo y tengo ganas de seguir trabajando.
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