El mercado halla nuevos trucos para esquivar la regulación del alquiler de temporada en Cataluña
Caseros que indican que los arrendamientos tienen finalidad vacacional o cláusulas añadidas en los contratos, fórmulas para pedir rentas más altas


Es de libro: hecha la ley, hecha la trampa. El alquiler de temporada fue hace dos años la vía de escape ante la regulación del precio de los alquileres en Cataluña y rompió el mercado. Regulado desde enero el alquiler de temporada y de habitaciones en la comunidad (debe ajustar el precio al índice oficial a no ser que sea alquiler vacacional), los operadores con menos escrúpulos del mercado buscan nuevas fórmulas para seguir al margen del control de rentas. El termómetro suelen ser los portales de internet y los contratos que se firman. En algunos los portales, desde hace semanas abundan los anuncios de pisos de alquiler de temporada que incluyen esta precisión: “Para uso recreativo, cultural o de ocio”, justo los casos en los que los caseros pueden esquivar el control de precios. Por pisos de dos habitaciones y contratos a partir de un mes, piden importes que superan de largo los del índice oficial pero están por debajo del astronómico coste del alquiler de un piso turístico.
Otra consecuencia de la regulación del alquiler de temporada es la aparición de nuevas cláusulas en los contratos. El Sindicato de Inquilinas alerta, por ejemplo, de contratos de alquiler de habitaciones que incluyen una cláusula que aseguran que es “fraudulenta” con el título “Declaración jurada del inquilino”: “El arrendatario declara expresamente que el presente contrato se suscribe bajo la modalidad de arrendamiento de temporada [...] y que la vivienda objeto de este no constituirá su residencia habitual”. Fuentes del sindicato entienden un estudiante que alquila una habitación durante el curso (aunque su residencia permanente esté en otro municipio) debe estar bajo el paraguas de la regulación porque desde comienzos de año el alquiler temporal se ajusta a las mismas obligaciones y derechos que cualquier alquiler cuyo motivo sea residencial y no vacacional.
La nueva regulación se puede resumir en que el alquiler de temporada o de habitaciones tiene las mismas reglas que cualquier alquiler residencial: está limitado en precio por el índice oficial. En el caso de las habitaciones, la suma de precios de las que haya en un piso no podrá superar el tope. En Barcelona, alquilar una habitación ya cuesta como un piso entero. Además, en los contratos deberá constar la finalidad de la estancia temporal (estudios, profesional) y la dirección fija del inquilino. La ley, además, distingue el alquiler de temporada “residencial” del “vacacional o recreativo”, que sí queda fuera de los precios regulados.
“Está claro que tantos anuncios con la frase que indica que el motivo del alquiler es vacacional o recreativo, o contratos con la cláusula por la que el inquilino declara que la vivienda no tiene un uso residencial es la última grieta para evitar cumplir con la regulación de los alquileres de temporada o habitaciones” señalan fuentes del Sindicato de Inquilinas, que recuerdan que aceptar condiciones que no cumplen con la regulación “son un fraude y como inquilino supone ir en contra de tus propios intereses y derechos”.
Desde el COAPI de Barcelona y de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya, su presidenta, Montserrat Junyent, llama a “ser rigurosos” y alerta de que “es peligroso generalizar”. “La aparición de la frase en algunos anuncios no permite concluir que exista un uso incorrecto o generalizado. Cada caso debe analizarse” y añade que no ayuda “un contexto de muchos cambios normativos”. “Los propietarios buscan fórmulas que perciben como más seguras desde el punto de vista jurídico, no para eludir la normativa, sino para operar con mayor seguridad en un contexto de cambios constante” indica. “Dicho esto”, afirma, “hay que ser muy claros: cualquier uso fraudulento de una figura jurídica debe ser perseguido. Y en eso coincidimos plenamente con la Administración”. Y concluye: “Nuestro enfoque es muy claro: ni banalizar el problema ni criminalizar al conjunto del sector”.
Una de las batallas de las organizaciones por el derecho a la vivienda o partidos como los Comuns han sido que se vele por el cumplimiento de la ley en cuestiones como la publicidad de los alquileres: que conste el precio del contrato anterior, del índice de precios oficial y aclare si el casero es o no gran tenedor. Hasta la fecha, las únicas denuncias de la administración las han impulsado las organizaciones o Sindicatos, que piden al Govern que actúe de oficio. En este sentido, desde el sector, Junyent asegura que desde colegio trabajan “de forma constante para que los profesionales conozcan y cumplan todos los requisitos legales: desde la información obligatoria en los anuncios hasta la correcta formalización de los contratos”. “Dedicamos muchos recursos a formación jurídica continua, asesoramiento y elaboración de guías prácticas precisamente para evitar errores y garantizar transparencia en el mercado”, insiste.
Hace unas semanas, los inquilinos antiguos que quedan en los edificios de la calle de Sant Agustí 14 y de la Casa Papallona, ambos en Barcelona y propiedad de la misma empresa (New Amsterdam Developers) presentaron denuncias ante la Agencia Catalana de Consumo y la Agencia de Vivienda por anunciar habitaciones a precios que se saltan la regulación de los alquileres. El dosier compliaba 44 anuncios fraudulentos, 13 en fincas de la empresa citada y 31 de empresas especialistas en colivings.
Desahucio en una finca de colivings

Precisamente del edificio de la calle de Sant Agustí, en el barrio de Gràcia en la frontera con el Eixample, está previsto para el próximo miércoles 25 de marzo el desahucio de Txema Escorsa, el vecino cuyo alquiler cuesta tanto como el de una habitación en los pisos reformados en la finca. Pese a seguir pagando el alquiler y pedir que le renueven el contrato, Escorsa y la empresa no se ponen de acuerdo en la vigencia de éste, y fue demandado. En un caso que el Sindicato equipara con el de Casa Orsola hace un año y medio, la organización llama a concentrarse ante la finca para evitar que se ejecute el lanzamiento. “Nos jugamos la batalla por el barrio y la ciudad, Gracia o los colivings”, clama el Sindicato estos días en las redes sociales.
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