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El MNAC refuerza el mito del Maestro de Cabestany y la leyenda de Sant Pere de Rodes con obras inéditas

La exposición incluye un sarcófago romano del museo de Pisa, dos piezas del Museo Marès o un libro de la Biblioteca del Vaticano

Monasterio de Sant Pere de Rodes, en el Empordà.

El Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) refuerza el mito del Maestro de Cabestany y la leyenda de Sant Pere de Rodes para seguir investigando a este inclasificable artista del románico, para algunos un verdadero Picasso del siglo XII, y recuperando fragmentos de la perdida portada en mármol de Sant Pere de Rodes, en Port de la Selva (Girona), una obra construida entre 1160 y 1170, con elementos que recuerdan al arte romano. Se trata de una ambiciosa exposición que se podrá ver hasta el 29 de junio y complementarse con una visita al mismo monasterio, que a partir del 17 de abril formará parte del proyecto Los ojos de la historia, con el que Patrimonio de la Generalitat ofrece una mirada inmersiva e innovadora de algunos monumentos catalanes.

Con un centenar de obras, la exposición reúne esculturas, pinturas, manuscritos iluminados, dibujos y documentos procedentes de museos, bibliotecas y archivos nacionales e internacionales (Cluny, Toulouse, Aviñón, París, Pisa, Cremona, Roma, Turín, Londres), con obras y documentos inéditos. De la portada perdida se exponen, por primera vez, un relieve figurado de extraordinaria calidad recientemente encontrado, tres cabezas masculinas, la cartela del Titulus Crucis de la antigua crucifixión pétrea, un nuevo fragmento del marco de la puerta, así como dos documentos sobre el desmontaje de la abadía y de la fachada escultórica en el siglo XIX.

Además, se muestra una reconstrucción hipotética de la portada, que tenía 10,10 metros de altura por 6,25 de ancho y se organizaba en tres niveles: ingreso, tímpano inferior y tímpano superior; así como a la confirmación de que los mármoles antiguos reutilizados por el Maestro de Cabestany son de Carrara (Italia) y del Proconesio (Turquía). En las salas, comparten espacio obras de arte románico, sarcófagos romanos, piezas reutilizadas o brutalmente fragmentadas, relatos de viajeros, informes sobre el desmantelamiento del monasterio y testimonios de la progresiva recuperación de la memoria de este lugar que todavía guarda muchos enigmas.

Según el director del museo, Pepe Serra, esta exposición ha ido creciendo para llegar a lo que es, un tributo al artista y al monasterio, que debe seguir abierto para recabar más información y conocerlo mejor. Su coste es de los más elevados, de 1,2 millones de euros. Entre las piezas cedidas, ha destacado un sarcófago de 2.000 quilos procedente del museo nacional de Pisa, que fue construido entre 270-280 a.C.; un libro de censos de la Iglesia romana de la Biblioteca del Vaticano donde aparece listado Sant Pere de Rodes; así como dos piezas fundamentales del Museu Marès. Una de ellas, la Aparición de Jesús a sus discípulos en el mar de Galilea, que da fe de cómo trabajaba el Maestro de Cabestany. Reutilizó el mármol de Carrara de un antiguo sarcófago, lo repicó y le dió la vuelta para tallar una nueva escena.

En el monasterio de Sant Pere de Rodes, alzado en un lugar deslumbrante en el cabo de Creus, donde naturaleza y arte se acoplan para dejar sin palabras a los visitantes (antiguamente los monjes), el Maestro de Cabestany emprendió su obra más ambiciosa: la portada occidental del monasterio, hecha con mármol reciclado e imágenes que recuerdan a las de los sarcófagos romanos, una inspiración cuando menos curiosa para la época. “Era el más moderno de los antiguos,” ha remarcado el comisario, Manuel Antonio Castiñeiras.

La decadencia de la abadía empezó en el siglo XV, pero se cree que fue destruida y vandalizada en el XIX. En 1832, se montó un andamio para desmantelar lo poco que ya quedaba. La dispersión fue total, y muchos fragmentos y piezas se aprovecharon para decorar casas y masías de pueblos cercanos. Como testigo de este destino está la cruz del cementerio de Llançà, un pastiche formado por diversos elementos extraídos de la portada. Se pueden ver el fuste de parteluz y el de la columna que actualmente están en el Museu de l’Empordà y en los fondos de Sant Pere de Rodes de Patrimonio de la Generalitat.

Dividida en tres ámbitos, el visitante descubrirá primero el momento de la destrucción y la dispersión de la portada, y el posterior nacimiento de la conciencia patrimonial actual. En una segunda sección, se relata la edad de oro del monasterio a través de sus vínculos con Roma, incluido que a finales del siglo X se planteó como un sustituto del peregrinaje a Roma y en el XIV se estableció un jubileo a imitación del romano. Finalmente, una tercera parte plantea una reflexión sobre la inspiración del Maestro de Cabestany y el carácter retrospectivo de su arte y su técnica, con la exhibición de otras obras de los siglos XI y XII que dialogan con sarcófagos y relieves romanos.

Manuel Antonio Castiñeiras, comisario y catedrático de Historia del Arte Medieval, la ha presentado como “no solo una retrospectiva sino una reflexión con el arte catalán muy ambiciosa”. Algunas de las piezas se han prestado “porque el MNAC es un museo de referencia internacional en arte románico”, ha remarcado. De la portada, se ha referido a la reconstrucción, posible por el estudio de fragmentos dispersos, fotografías antiguas del conjunto antes de la restauración de 1995 y propuestas previas llevadas a cabo, respectivamente, por Joan Subias, Jaime Barrachina (1999), Laura Bartolomé (2010), Manuel Castiñeiras y Jordi Camps (2023).

Visita más completa

Para completar la inmersión en la historia de Sant Pere de Rodes y el Maestro de Cabestany es preciso visitar también este imponente edificio, que se une al proyecto Los ojos de la historia, según ha contado la jefa del área de Monumentos y Yacimientos de la Agència Catalana del Patrimoni, Carme Bergés, que ha subrayado que la exposición tiene que “propiciar impactos en dos direcciones”. Técnicos de ambas instituciones han unido esfuerzos para ampliar los relatos y aportar restituciones históricas.

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