La emotiva y contundente despedida de Lluís Rabell: “Me voy a luchar por la vida”
“Sigo creyendo en el futuro socialista de la humanidad”, sentencia el concejal del Ayuntamiento de Barcelona

“En cirunstanias como esta, se dice que uno se retira a luchar contra la enfermedad. Yo no me retiro, me tengo que poner en las manos de oncólogos del hospital Clínic: me voy a luchar para vivir, soy un enamorado de la vida, quiero a mi compañera, a mis hijos y a mis amigos”. Ha sido el inicio del final del emotivo y contundente discurso de despedida del concejal Lluís Rabell como concejal independiente del Ayuntamiento de Barcelona. Ni un papel en más de diez minutos, durante los que ha citado a Victor Hugo o Amin Maalouf. Y un largo aplauso de admiración. “Quiero luchar por mis convicciones” ha añadido quien sigue creyendo “que hay potencial para salvar el mundo” y “en el futuro socialista de la humanidad”.
Rabell ha dejado claro que para él la política (desde joven, durante los años que vivió en Francia, como activista vecinal, diputado de los comunes o ahora en el consistorio) “nunca ha sido una ocupación ni un trabajo, ha sido un compromiso ético y vital”. “Devine socialista en el sentido humanístico leyendo Los Miserables de Victor Hugo”, ha dicho. “Tenía 14 años, ahora tengo 72 y debo confesar que sigo enamorado de Fantine y sigo detestando a Thenardier, que me parece una figura psicológica con la base social natural de la extrema derecha”.
En una “encrucijada histórica donde parece que el mundo pertenezca a los depredadres, donde podemos ver salvajadas como la guerra de Ucrania o Sudan o el genocidio de Gaza, y la democracia está amenazada” ha asegurado, “sigo creyendo que hay potencial socialista para salvar el mundo”. “Es una utopía sí, y las utopías sirven para caminar hacia horizontes de progreso”, ha advertido.
El concejal ha celebrado tanto “la Barcelona tolerante que puede ser un eslabón en el progreso”, como la institución, el Ayuntamiento. Traje y corbata, de pie y delgado como consecuencia del tratamiento, Rabell, que fue el fichaje estrella del alcalde Jaume Collboni (PSC) ha arrancado sus palabras con un largo agradecimiento: desde el alcalde hasta colaboradores, pasando por trabajadores, oposición y los equipos del distriro de Horta-Guinardó.
No se ha olvidado ni de la trabajadora de la limpieza con la que se cruza en el consistorio pero que luego descubre que es vecina de Horta-Guinardó porque acude a un Consejo de Barrio. O los conductores de la flota de coches municipales: “Me han ayudado cuando iba corto de gasolina”. Rabell ha loado el Ayuntamiento como una institución de la que sus trabajadores tienen un “sentimiento corporativo legítimo, en una institución que vela y sirve a la ciudad”.
Ha explicado tras una recaída del cáncer que le detectaron en 2023 y del que ya se trató, ahora intentó conciliar el nuevo tratamiento con su agenda, pero que resultó “inviable”. “El cargo es muy exigente y mantener esta situación acaba tensionando los equipos que trabajan conmigo y un territorio que demanda una presencia que no podía mantener”, ha lamentado. Le sustituirá la hasta ahora comisionada de relaciones ciudadanas, diversidad cultural y religiosa, Sara Belbeida.
Las alabanzas a su discurso por parte de la oposción han sido prácticamente unánimes, así como a su “compromiso” allí por donde ha pasado. También todo el mundo ha recordado su presidencia en la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona, la FAVB. Los concejales han confiado en que pueda volver y ha resumido bien el sentir general el regidor Jordi Coronas, de ERC. “Tu discurso reafirma que puede que te falte gasolina, pero la cabeza carbura muy bien. Cuando un regidor lo deja por motivos de salud es una putada, y no hay que estar siempre de acuerdo para reconocer el trabajo hecho”, ha dicho.
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