Streets Fight Club, la red que monta peleas en la central de Cercs
Una entidad clandestina organizó el combate sin reglas que congregó a rusos, españoles e italianos en la vieja fábrica abandonada


“Estamos en la liga que estamos, una de las más duras del planeta, si no es la que más”, escribe Néstor en su cuenta de la red social Instagram. Es una de las más de 50 personas que el pasado fin de semana se reunieron en la central térmica abandonada de Cercs, en Barcelona, para pelearse. “Estaba listo para intercambiar golpes de pie, pero mi rival salió con una patada frontal y, como la intercepté, aproveché la ocasión para llevarlo al suelo. Duró menos de lo previsto”, explica también en su perfil de la misma red social alguien que se hace llamar Taurus Milano. Los dos luchadores participaron en alguno de los seis combates que se celebraron el pasado domingo, en un ring improvisado con ruedas neumáticas, con el suelo de la fábrica en desuso como única lona y los puños desnudos como arma.
Ambos dan las gracias en Instagram a Streets Fight Club por haber organizado las peleas. Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación para averiguar qué más hay detrás de los combates sin normas, que los propios protagonistas han colgado en sus redes sociales. En el caso del perfil de Taurus Milano, se ve cómo derriba a golpes a su contrincante; una vez en el suelo, le introduce los dedos en los ojos para aturdirlo, y finalmente lo estrangula con la técnica del mataleón (agarrándole por el cuello con el brazo) hasta dejarlo inconsciente. “Eso no es un deporte. Esto es la guerra. Reglas mínimas. Sin piedad. Sin quejas. Queremos sangre, brutalidad y caos desenfrenado”, admite Streets Fight Club, los supuestos anfitriones del encuentro, en sus redes sociales, sobre el tipo de peleas que montan por el mundo.
Los Mossos sospechan que el organizador del combate —que no es el primero que se celebra en Barcelona— es un hombre de origen ruso afincado en Lloret de Mar, junto con un compatriota. Este diario ha tratado, sin éxito, de hablar con Streets Fight Club, que ofrece enlaces en directo de las peleas, que se pueden ver previo pago. Algo similar a lo que organiza, desde hace años, otro grupo que cuenta con casi dos millones de seguidores en YouTube: King of the Streets. La cuenta de Streets Fight Club en Instagram consta creada en agosto de 2021, ubicada en Rusia, y verificada por Meta en febrero del año pasado.
El aviso a la policía catalana llegó a mediodía del domingo, cuando un ciclista que pasaba por la zona oyó ruidos dentro de la antigua central termoeléctrica de Cercs. La infraestructura, un símbolo durante el apogeo industrial en Cataluña, cerró en 2011 y desde entonces no se ha logrado un acuerdo para buscarle un nuevo uso. Los agentes se desplazaron a la zona, identificaron a todos los participantes en los combates, y les ofrecieron incluso asistencia médica a los que estaban magullados y con sangre, algo que rechazaron. Entre los allí reunidos había de todo: catalanes, valencianos, eslovacos, rusos, italianos y belgas.

También hubo periodistas que asistieron y grabaron las diferentes peleas, cámara en mano. Es el caso del fotoperiodista Sebastian Steveniers, que se encontraba en el lugar trabajando en un proyecto documental. “Es un trabajo a largo plazo que todavía estoy desarrollando”, explicó a este diario el profesional, que aseguró que no tiene información directa sobre los organizadores, y que, por el momento, prefiere no dar más detalles sobre los eventos ni los participantes. Steveniers tiene un libro publicado, de 2018, con fotografías de peleas clandestinas en bosques. Un trabajo por el que, según él mismo explica en su web, acabó detenido y con el material confiscado.
Además de Steveniers, en el evento participó al menos otro fotógrafo, con el que este diario ha intentado hablar sin éxito. También se exhibió una pancarta de la empresa de ropa y complementos de boxeo Shark Boxing. “No nos interesa”, ha zanjado la conversación, al ser preguntado sobre su nivel de implicación en el evento. Fuentes policiales aseguran que las peleas entre personas no son un delito. Desde hace años, el bare-knuckle [peleas sin guantes de boxeo] underground está de moda. La policía investiga si se dan apuestas clandestinas, lo que sí permitiría actuar contra los organizadores.
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