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El Macba rescata la utopía arquitectónica de Ricardo Bofill que las dunas de Algeria no enterraron

La videoinstalación de Anna Moreno cuestiona los límites del mundo ilusorio de los años setenta en la construcción y el urbanismo

Macba

Cuando el sol se esconde tras las dunas al final de la proyección de The Terminal Beach afloran vacilantes más preguntas que respuestas acerca de la arquitectura, los llamados arquitectos estrella y todo aquel mundo ilusorio de los años setenta, que se desvaneció ladrillo a ladrillo al mismo tiempo que se hinchó la burbuja inmobiliaria. Allí es donde la artista Anna Moreno pone el foco, en los límites de la construcción utópica, y lo hace a través de la obra de Ricardo Bofill con un viaje a una villa del desierto de Argelia diseñada por el arquitecto barcelonés que quedó inconclusa, pero sigue rodeada por el vaivén de los arenales.

Para conocer esta historia, el Macba invita a sentarse en una duna ficticia dentro de la instalación titulada Anna Moreno. La tercera torsión, donde también destacan los elementos de los colores que caracterizan la obra de Bofill, impresos en la cristalera. Funcionan como complemento de la visualización de esta road movie artística que toma su nombre de los relatos distópicos de J. G. Ballard. La propuesta, que se puede visitar hasta el 28 de septiembre, es una de las actividades del museo para celebrar la Capitalidad Mundial de la Arquitectura de Barcelona.

No se trata de una crítica ni tampoco de una oda al arquitecto catalán, sino de la recuperación de uno de sus proyectos arquitectónicos y urbanísticos más desconocidos para mostrar las contradicciones del fin de la modernidad. “En los años setenta, Bofill soñó con la utopía y, con el cambio de década, cuando ya es un arquitecto reconocido internacionalmente, cambia de ideología. Representa el cambio de paradigma y el fin del sueño utópico”, apunta la artista.

Cuando Anna Moreno descubrió este asentamiento nómada en el desierto de Argelia a través de unas fotografías colgadas en la web de Bofill Taller de Arquitectura, sin apenas documentación, quedó presa de la curiosidad. Empezó a buscar información sobre esta villa agrícola con fundamentos del socialismo árabe, construida en medio del Sáhara, con el nombre de Méchraâ Houari Boumédienne y encargada por el mismo Boumédienne, jefe de estado de la Argelia independiente, que gobernó desde 1965 hasta su muerte en 1978. Ramon Collado, quien fue jefe de construcción del proyecto, le contó a la artista que el mandatario pretendía replicar este modelo de asentaminetopor todo el país.

Su inquietud la llevó, junto al cineasta brasileño Bernardo Zanotta, a viajar hasta allí para rodar lo que quedaba de un sueño, que resultó ser mucho más de lo que daba a entender Bofill, que decía que el proyecto había quedado engullido por las dunas. Entraron al país como turistas con una pequeña cámara, sabedores de que no conseguirían un permiso para rodar. Sorteando las dificultades consiguieron retratar un pueblo con vida, donde las partes principales diseñadas por el arquitecto, como la puerta de entrada, el mercado o la mezquita, siguen en pie, pero sus habitantes no saben nada de quién las dibujó.

Con todo el material grabado durante 16 días de febrero en este asentamiento, los directores añadieron una parte de ficción a la historia, que está narrada por una supuesta fotógrafa que viaja al lugar, cerca de la ciudad de Béchar y la frontera marroquí, para hacer un reportaje que le encarga una revista de arquitectura. Al final del film, de textura poética, también hay una concesión a una película gravada en esta zona de Bernardo Bertolucci, El cielo protector, quien creó un decorado a su medida en medio del desierto. Funciona como la puntilla que cuestiona la mirada occidental sobre el desierto y critica su apropiación como espacio a colonizar.

Aunque solo se puede ver esta pieza, The Terminal Beach cierra una trilogía que forma parte de la colección Macba, en la que la artista, que reside entre La Haya y Barcelona, explora proyectos inconclusos o cancelados de Bofill. La instalación también cuenta como segundo elemento dos vídeos encarados que dan muestra de otro proyecto efímero del arquitecto catalán, La Ciudad del Espacio, que tenía que construirse en Moratalaz (Madrid). La artista recrea el happening de presentación que se celebró en el lugar, ideado por el mismo taller de Bofill, que acabó truncando el proyecto. Seguramente fue una actividad demasiado transgresora para un gobierno tardofranquista, ha elucubrado Anna Moreno.

Con el apoyo de Hiuwai Chu, jefa de exposiciones, y de Zaida Trallero, como curadora adjunta, la muestra, respondiendo al título, también incluye una tercera pieza que da color a toda la instalación: un vinilo superpuesto a la cristalera que conecta la sala con la calle, donde se recrean los motivos arquitectónicos básicos de la capilla, que a la vez crea un diálogo con el interior y el exterior del Macba. La artista lo ha presenatdo como un guiño al debate del rol del museo en el barrio, sin olvidar que este antiguo edificio religioso acogerá el CAP largamente reivindicado.

El centro se suma a la Capitalidad Mundial de la Arquitectura

Como otros edificios de la ciudad, el Macba se suma a la Capitalidad Mundial de la Arquitectura 2026 con esta exposición y otras activdades que se desarrollarán durante el año. Uno de los más importantes, según la directora, Elvira Dyangani Ose, será el seminario sobre urbanismos negros Black Urbanities, que se celebrará del 18 al 20 de febrero, en colaboración con el CCCB y comisariada por Abdou Maliq Simone y Asha Best. Además, también se programan visitas al mismo edificio, obra de Richard Meier que justo ha cumplido 30 años.

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