Los fondos inmobiliarios aumentan un 70% su control de bloques en la izquierda del Eixample
Un estudio de la asociación de vecinos alerta de 867 edificios en riesgo por el auge del ‘coliving’ y el alquiler de temporada

Un estudio de la Asociación de Vecinos y Vecinas de l’Esquerra de l’Eixample -barrio delimitado entre la plaza de España y Francesc Macià y entre la Gran Vía y la avenida Diagonal- ha detectado un aumento del 70% en el número de bloques de viviendas controlados por fondos inmobiliarios en la región. Según el informe, presentado este lunes en el edificio La Papallona, actualmente al menos 68 edificios enteros en manos de estas empresas, 28 más que hace un año, una evolución que, según la entidad, aumenta el riesgo de convertirse en coliving y el alquiler de temporada. “Hay que destacar que se ha conseguido avances importantes en la ley, pero hay que ser acompañado de una fiscalización para frenar cualquier tipo de maniobra”, ha señalado Xavi Riu, miembro de la entidad de vecinos.
El estudio se ha elaborado a partir del cruce de datos del catastro, licencias de obras y anuncios en portales inmobiliarios. Además, el barrio se dividió en cuatro subzonas que los autores recorrieron para verificar sobre el terreno los cambios en el vecindario. El resultado, ha señalado, es una expansión progresiva de la dinámica especulativa. “En poco tiempo tendrá poca gracia vivir en un barrio vacío. Será como Venecia, por la mañana gente con las maletas por toda parte, por la noche nadie”, ha lamentado Riu. Según han advertido, no afecta solo a los inquilinos, sino también a propietarios que viven en el barrio y su entorno por la rotación constante de vecinos temporales, el cierre de comercios de locales y su sustitución por negocios orientados a visitantes.
La investigación también ha identificado 867 edificios de propiedad vertical (es decir, pertenecientes a un único propietario) que, según la entidad vecinal, se encuentran en riesgo de ser transformados en coliving o destinados al alquiler de temporada, dos fórmulas que se han multiplicado en los últimos años en el barrio. La asociación advierte de que estos inmuebles son especialmente atractivos para los fondos porque permiten una reconversión rápida del uso residencial y facilitan esquivar las limitaciones de precios del alquiler, lo que han considerado una “estafa inmobiliaria”.
La presentación del informe tuvo lugar frente al edificio de La Papallona, convertido en símbolo de la resistencia vecinal. Allí ha intervenido Marga Aguilar, inquilina del bloque, que ha explicado el largo proceso de negociación con el fondo New Amsterdam Developers, que la llevará a juicio esta semana. La asociación vincula su caso a una tendencia más amplia de compra de edificios con inquilinos, rehabilitación integral y no renovación de contratos para destinar las viviendas a usos más rentables.
Las entidades vecinales y los sindicatos de vivienda presentes en el acto han reclamado un mayor control por parte de las administraciones públicas y un refuerzo de la inspección para garantizar el cumplimiento de la normativa vigente. “El cambio normativo es importante, pero no se vigila, no se impone multas”, ha advertido Riu. A su juicio, sin una actuación sostenida, el proceso de transformación del barrio puede volverse irreversible.
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