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Un año de la compra de Casa Orsola de Barcelona: la burocracia mantiene 10 pisos vacíos

El Ayuntamiento y Habitat 3 adquirieron las 26 viviendas del edificio, símbolo de la lucha inquilina, que se alquilarán a precio libre y protegido

Casa Orsola

Este sábado se cumple el primer aniversario de la movilización que logró frenar el desahucio de Josep Torrent, vecino de la Casa Orsola, en el Eixample de Barcelona, convertida en los últimos años en símbolo de la lucha inquilina. La madrugada previa al lanzamiento, miles de personas se concentraron ante el bloque, y la comitiva judicial dio media vuelta al no poder ejecutarlo. Una semana después, el Ayuntamiento de Barcelona y la fundación Habitat 3 anunciaban una fórmula pionera por la que compraban el edificio por 9,3 millones: tres millones más de los que Lioness Inversiones había pagado en 2021. Fue un desenlace agridulce: se salvaban los vecinos que quedaban y un edificio entero para el parque de vivienda de la ciudad, pero la propiedad sacaba tajada de la operación.

Un año después de la compra, los vecinos pagan lo mismo que pagaban, a la espera de regularizar la situación cuando finalice la división horizontal (un trabajo técnicamente complejo) y registro de las viviendas con los nuevos propietarios. Pero 10 pisos están vacíos (la mayoría tras finalizar los contratos de temporada), también a causa de la burocracia. Según el acuerdo, será Habitat 3 quien gestione toda la finca, un convenio que las partes prevén firmar durante el próximo mes.

El alcalde Jaume Collboni presentó el 7 de febrero una adquisición “social colaborativa” en la que la ciudad pondría un 49% del coste y la entidad, un 51%. La operación suspendía el resto de desahucios previstos en dos escaleras que donde había, ese momento, siete contratos vigentes, siete indefinidos, siete de temporada, cinco con demandas judiciales y dos vacíos. Y el Sindicato de Inquilinas, que lideró las movilizaciones, celebró que “después de tres años de lucha” la Casa Orsola fuera un edificio “indesahuciable hoy y en el futuro”, pero arremetió contra el consistorio por “rescatar y premiar al especulador con 9,2 millones de euros”.

Torrent y el resto de vecinos respiran un año después y explican que siguen pagando los alquileres al Ayuntamiento, unos; y a la fundación, los otros, pero que no tiene contrato con los nuevos propietarios. La burocracia no ha permitido todavía hacer la división horizontal de la finca, y registrar los pisos está resultando complicado, en parte porque la antigua propiedad (previa a Lioness), había dividido algunos y no lo registró.

Nuestras viviendas están ahora fuera del mercado, no se gestionan con lógicas neoliberales"
Josep Torrent, vecino de Casa Orsola

Uno de los casos es justo el de Josep Torrent. Un año después de un episodio del que se convirtió en protagonista involuntario, afirma que “han sido tres años duros, de incertidumbre, de lucha, organizarse y hacer comunidad”. “Al final”, cree, “ha valido la pena, aunque en ningún momento pensamos que el desenlace, la solución, sería la que fue”. “Nuestras viviendas son ahora propiedad del Ayuntamiento y la fundación, están fuera del mercado, no se gestionan con lógicas neoliberales de especulación y máximo beneficio a costa de lo que sea, esto nos da cierta estabilidad y sensación de seguridad, pero todavía hay cientos de miles de familias tengan que pasar por lo mismo”. Los cuatro locales de la finca mantienen la actividad (pastelería, quiosco, lavandería y barbería).

Preguntados el Ayuntamiento y Habitat 3, responden conjuntamente por escrito. Explican que el consistorio compró 11 viviendas (cuyo precio si se quedan vacíos será de acuerdo a la regulación vigente en alquiler): son cuatro alquileres de mercado, seis de temporada, un piso vacío y “un entresuelo que se destinará a otros usos”. La fundación compró 14 pisos (que si quedan vacíos se convertirán en vivienda de protección): son siete con contrato indefinido y siete con contratos finalizados pero con inquilinos. En los pisos de alquiler de temporada, han vencido los contratos, y se han quedado vacíos, como los dos que ya lo estaban. Y a los que no tienen inquilino se suma otro: el de un vecino que falleció.

Los contratos vencidos han sido renovados “tácitamente”, una prórroga automática y en las mismas condiciones que tenían, a la espera de que acabe todo el papeleo. Los indefinidos, en los que Habitat 3 será el propietario, se han subrogado respetando el contrato original. Hay otra casuística: un piso okupado sobre el que se mantiene “un proceso judicial abierto por no ser viable la regulación de la ocupación sin título habilitante, dado que el espacio no cumple las condiciones de habitabilidad”. En este caso, precisa Habitat 3, “se analiza una posible reubicación de los afectados”. Sobre las viviendas vacías, las del Ayuntamiento son y serán de vivienda libre, no protegida. “La previsión es que salgan al precio medio que ya pagan los vecinos de Casa Orsola, que es inferior al índice oficial de precios de alquiler”, apuntan las mismas fuentes.

Sobre los pisos de precio libre, el consistorio responde que lo son la mayoría de las viviendas fruto de compras que ha realizado “aunque siempre garantiza un precio asequible”. “En el caso de los de Casa Orsola, sean del consistorio o de la fundación continuarán en las mismas condiciones contractuales y a medida que los vecinos se marchen con el cambio de contrato con un nuevo residente, Habitat 3 calificará los pisos como vivienda de protección oficial, tal y como se acordó en el acuerdo de financiación del Instituto Catalán de Finanzas (ICF)”, explica la respuesta por escrito. Mientras, en los pisos vacíos se lanzará una convocatoria de alquiler asequible (la tipología de vivienda pública de precio más alto) para adjudicarlos entre personas inscritas en el registro de solicitantes de vivienda.

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