El martes negro que paró Rodalies: 12 incidentes, un muerto y una carta ignorada sobre los riesgos antes de la tragedia
Los maquinistas avisaron, horas antes de los descarrilamientos en la R1 y la R4, de “riesgos para la seguridad” por la caída de objetos en las vías


La red de Rodalies ha conocido jornadas complicadas, incluso caóticas, con retrasos y suspensiones del servicio que sacan de quicio a los usuarios. Más allá de las molestias persistentes, pocas pueden calificarse de trágicas como lo fue la del martes, cuando un maquinista en prácticas murió después de que un muro de la autopista aplastara la cabina de un tren de la R4 a su paso por Gelida (Barcelona). El accidente ocurrió a las 22 horas y fue el colofón de una jornada de temporal en la que los conductores registraron una docena de incidencias en la vía y avisaron por carta a Renfe, horas antes de la colisión mortal, de la necesidad de un plan “inmediato” ante los “riesgos para la seguridad” en situaciones adversas como la de aquel día. Una de las consecuencias del descarrilamiento mortal en la R4 ha sido la paralización, durante dos días, del servicio de Rodalies, que usan a diario unas 400.000 personas.
El accidente del tren en Gelida dejó 37 personas heridas y una víctima mortal, lo que añadió desasosiego por la coincidencia temporal con el choque entre dos trenes en Adamuz (Córdoba). Fernando Huerta, un joven sevillano de 27 años que completaba en Barcelona su periodo de prácticas en Renfe, falleció cuando un muro de la AP-7 se derrumbó como consecuencia del temporal e impactó en la cabina. Junto a él viajaban otras tres personas: el maquinista titular y otros dos maquinistas (una mujer, que acabó con una pierna rota, y otro hombre, menos grave) que ya formaban parte de la plantilla pero estaban en periodo de entrenamiento, según fuentes sindicales.
El muro cayó “en parte delante de la cabina y en parte sobre ella”, pero en cualquier caso “el margen de maniobra que tenía el maquinista era nulo”, según el ministro de Transportes, Óscar Puente. No fue el primer objeto que el martes, debido a las condiciones meteorológicas, se encontraron sobre la vía los trabajadores de Rodalies.
Árboles y “enganchones”
Un listado confeccionado por personal de Barcelona en el sindicato Semaf (mayoritario en el sector), al que ha accedido EL PAÍS, menciona un total de 12 incidencias a lo largo de esa jornada: un tren “tirado en Girona por lluvias”; un convoy de la R11 que “se come un árbol”; dos “enganchones” [en jerga ferroviaria, algún tipo de problema entre el tren y la vía que impide el avance normal del convoy] en Castelldefels y Caldes; una caída temporal en el Control de Tráfico Centralizado [el sistema que gestiona la señalización, desvíos y circulación de trenes de forma centralizada]; una “caída de árbol” en Viladecavalls; e incluso un “bloqueo” de pasajeros en Terrassa porque no pueden desplazarse a Manresa.
En ese listado aparecen los dos incidentes de más gravedad del martes: el accidente mortal de Gelida y otro descarrilamiento ocurrido dos horas antes, alrededor de las 20.20 horas, en el tramo entre Tordera y Maçanet de la R1. La caída de una piedra a la vía por el temporal provocó la salida de un eje del tren que circulaba en ese momento. No se registraron heridos en un convoy que viajaba medio vacío, con apenas diez pasajeros.
A las 15 horas, o sea cinco horas antes del incidente en la R1, los maquinistas de Semaf habían alertado por carta al departamento de recursos humanos de Renfe de lo complicada que se había puesto la jornada, y especialmente de las incidencias “en el tramo Maçanet-Figueres”. “Es bien sabido por ustedes que prácticamente en cada temporal que afecta al territorio se producen caídas de árboles a la vía, poniendo en riesgo la seguridad y la vida de los trabajadores y de los viajeros”. El sindicato recordó un incidente ocurrido en 2021 en los alrededores de Sils (Girona), cuando un tren chocó contra un árbol de grandes dimensiones que acababa de caer y que deformó la cabina. El maquinista lo vio “con cierta anteriodad” y “salvó su vida y la de sus viajeros”.
La carta solicitaba a Renfe la implementación, “con carácter inmediato”, de “un plan para mitigar los riesgos que venimos sufriendo desde hace años y que permita operar la línea con una seguridad que ahora mismo no existe”. La sección sindical de Sant Andreu (Barcelona) de Semaf remata la carta diciendo que quiere dejar constancia del requerimiento “a efectos probatorios”, o sea por lo que pudiera pasar. El sindicato denuncia que la misiva quedó sin respuesta, aunque Renfe asegura que trasladó “rápidamente” a Adif (el gestor de infraestructuras ferroviarias) esas advertencias sobre la seguridad.
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