Rodalies restablece la línea R2 tras la verificación de los maquinistas y pondrá en marcha el resto de la red este viernes
El Govern pacta con los sindicatos realizar inspecciones conjuntas en todas las vías antes de ir reabriendo la circulación

Cataluña se despertó este jueves sin ningún tren de Rodalies circulando por las vías, y se va a dormir con solo una línea restablecida: la R2 se ha puesto en marcha a primera hora de la noche tras verificar su seguridad, y el resto de líneas estarán operativas mañana, según fuentes conocedoras. El accidente del martes por la noche en Gelida, en el que un muro de contención de la autopista AP-7 se desplomó sobre un tren de la línea R4 de Rodalies que pasaba por ese tramo, se saldó con la muerte de un maquinista en prácticas y con 37 heridos. Pero la onda expansiva de este suceso ha ido mucho más allá: ha terminado sumiendo a Cataluña en un caos de movilidad durante dos días, y ha puesto al Govern frente a una importante crisis justo cuando el president Salvador Illa está fuera de juego por estar ingresado en el hospital. Tras dos días sin servicio de Rodalies —este jueves, por un pulso inédito de los maquinistas, que pese a no convocar huelga se han negado a trabajar ante lo que consideran una falta de garantías suficientes en materia de seguridad—, y en medio de una amplia indignación ciudadana y política, el Govern trató a media tarde de desencallar la situación con un acuerdo con los maquinistas. El pacto permite restablecer el servicio pero solo después de que los maquinistas, integrados en equipos técnicos conjuntos con Renfe y Adif, hayan verificado el estado de todos los kilómetros de las 13 líneas de Rodalies de Cataluña. La primera línea en ponerse en marcha es la línea R2, y la previsión es que todas estén operativas por la mañana del viernes.
El caos ferroviario comenzó con las intensas lluvias que azotaban Cataluña desde el fin de semana. Estas pusieron presión sobre la red de Rodalies, y los efectos más importantes se vieron el martes. A primera hora de la noche hubo un primer descarrilamiento de un tren entre Blanes y Massanet-Massanes, que se saldó sin heridos, y pocos minutos después, el de Gelida, un descarrilamiento como consecuencia de la caída de un muro, en el que falleció un maquinista en prácticas. El Govern, capitaneado por el consejero de Presidencia, Albert Dalmau, ante la ausencia de Illa, decidió entonces suspender todo el servicio ferroviario hasta garantizar la seguridad de la red. Durante el miércoles el servicio continuó suspendido mientras se llevaban a cabo las “marchas blancas”, es decir, recorridos sin pasajeros para asegurar que no había problemas. La consejera Paneque ha explicado que el Govern obtuvo un certificado conforme las vías eran seguras, y a última hora del miércoles anunció que el servicio se retomaría al día siguiente. Dalmau vaticinó que podrían haber problemas —“No será un día fácil”, dijo—, pero no predijo el alcance del caos ferroviario de este jueves.
Los maquinistas, conmocionados por la muerte del compañero en Cataluña y por el trágico accidente de la alta velocidad en Córdoba, donde murió otro maquinista, consideraron que no había garantías suficientes. Y pese a no haber convocado huelga, este jueves por la mañana solo se han presentado a trabajar seis de los 140 trabajadores previstos, según ha detallado Paneque. El Govern ha empezado el día reaccionando con contundencia al abrir un expediente a Renfe por no prestar servicio a los ciudadanos. Lo ha dicho Pere Macías, el comisionado de la Generalitat para el traspaso de Rodalies, tras una primera reunión de la comisión de seguimiento de la crisis ferroviaria: “Es una situación que no se puede tolerar: que Renfe no preste servicio pese a garantizar la seguridad”, ha dicho por la mañana. Por la tarde, y ya con el acuerdo con los maquinistas bajo el brazo, Paneque ha aclarado que se trata solo de un expediente informativo que el Govern ha trasladado a Renfe para que aporte datos y alegaciones.
El pulso de los maquinistas, representados por los sindicatos SEMAF y UGT, ha obligado al Govern a sentarse a negociar junto con Renfe y Adif, y a aceptar un pacto que ha alargado la crisis unas horas más. El acuerdo prevé que al menos durante esta tarde y noche unos equipos técnicos inspeccionen visualmente todas las vías de la red para asegurar que no pueda haber nuevos accidentes. Estos equipos (13, uno por cada línea) están formados por técnicos de Renfe y de Adif, y por representantes de los maquinistas. El texto firmado detalla que en la inspección de la red se dividirán los problemas que puedan surgir en tres categorías: “actuación inmediata”, que no permitirá la circulación en el tramo de línea afectado; “adecuación de velocidad” para evitar problemas de seguridad; y situaciones “leves”, que abrirán un plan de actuación “a medio plazo”.
Paneque ha explicado que a medida que se vaya recabando información de las inspecciones se irá restableciendo el servicio, cosa que finalmente ha empezado a ocurrir por la noche, con la puesta en marcha de la primera línea, la R2, y con la previsión de reestablecer toda la red el viernes. Antes, el secretario general de SEMAF, Diego Martín, ha dicho en TV-3 que el requisito es que haya un informe de los técnicos que certifique que se ha comprobado el estado de la infraestructura. “Tardará más o menos, dependerá de la evolución de la auditoría. Lo que no entendemos es que esto no se hiciese durante la jornada del miércoles. La prioridad es garantizar el estado de la infraestructura”, ha dicho Martín, que ha explicado que Adif no presentó el certificado al que se refirió Paneque.
El acuerdo también implica crear un comité de seguimiento que cada dos meses irá analizando el plan de actuaciones de mejora de la seguridad en la red. En paralelo al restablecimiento del servicio ferroviario, el Govern ha decidido reforzar hasta nuevo aviso los servicios alternativos con un centenar de autobuses interurbanos, de los cuales 23 se incorporarán en Barcelona y en la comarca del Baix Llobregat, y 11 irán a la zona de Tarragona y Terres de l’Ebre.
Con este pacto, el Govern trata de superar una situación de caos y tensión que ha marcado toda la jornada en las carreteras catalanas, a las que se han abocado los 400.000 usuarios diarios que tiene Rodalies. Al plante de los maquinistas y la paralización de Rodalies, se le ha sumado el corte parcial de la AP-7 en sentido sur entre Martorell y Vilafranca del Penedès, provocado por el riesgo de hundimiento precisamente por la caída del muro de contención que causó el accidente de Gelida. Todas estas circunstancias han generado colapsos, especialmente en los accesos de Barcelona, y eso pese a las medidas extraordinarias que dispuso el Govern para facilitar desplazamientos —transportes alternativos, refuerzo de Ferrocarrils de la Generalitat, autobuses interurbanos, levantamiento de peajes en la C-32 y suspensión de la Zona de Bajas Emisiones de Barcelona—.

El anuncio del Govern de que habría circulación y la realidad de la negativa de los maquinistas ha dejado a miles de pasajeros desconcertados, sin información y sin trenes. En la Estación de Sants, la principal estación de Barcelona, no salían trenes pese a que a primera hora la megafonía aseguraba que se retomaría el servicio. En la Estación de Francia de Barcelona, cabecera de varias de las principales líneas ferroviarias, decenas de trenes permanecían detenidos en las vías pero con los motores encendidos. “Los trenes están preparados para salir, pero sin maquinistas no se mueven”, explicaba un trabajador de seguridad de la estación. “No sabemos en qué confiar. En los altavoces, en los funcionarios o en los mostradores”, lamentaba un viajero que tenía previsto desplazarse a Figueres esta mañana, junto a un grupo de amigos.
En su comparecencia, que ha hecho en solitario y sin la presencia de ningún cargo de Renfe o Adif, Paneque ha evitado hablar de “huelga encubierta” de los maquinistas, y tampoco ha detallado si el expediente a Renfe se podría saldar con sanciones por las ausencias en el trabajo. Asimismo, fuentes cercanas a Renfe explicaban a primera hora de la mañana que el motivo de la falta de servicio eran “operativas”. A las razones de seguridad que expresan los maquinistas —han convocado tres días de huelga en febrero para exigir medidas tras una semana negra que comenzó con el gravísimo accidente de Adamuz (Córdoba) el domingo, en el que murieron 43 personas— se le suma, como un bajo continuo, el malestar entre los trabajadores de Renfe por el traspaso de Rodalies a la Generalitat, pactado entre Gobierno y ERC para la investidura de Pedro Sánchez.
Los dos días de caos ferroviario han reabierto una herida profunda entre los viajeros de Rodalies, que llevan años quejándose de las múltiples incidencias y retrasos en el servicio. La bronca también es política, y mientras las patronales han vuelto a reclamar más y mejores inversiones en infraestructuras, los partidos independentistas han puesto al Govern de Illa en el punto de mira: “Este Govern ha acreditado su clamorosa incompetencia”, ha denunciado Carles Puigdemont, líder de Junts, en un mensaje de vídeo en X. Puigdemont ha convocado una cumbre de su partido el sábado en el sur de Francia para discutir sobre la “falta de liderazgo” del Govern ante el caos de Rodalies. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, también ha criticado al Govern, y ha asegurado que con este episodio “quedan retratados”. Con las negociaciones de fondo para hacer efectivo el traspaso de Rodalies, también la líder de los comuns, Jessica Albiach, ha lanzado un dardo al Govern de Illa: “Lo que está claro es que la Generalitat no puede ser únicamente un árbitro entre las tensiones de Adif y Renfe, que es lo que demasiado a menudo pasa”.

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