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financiación autonómica
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Sánchez cabalga, Esquerra juega, Junts se la juega

Colocarse otra vez en el centro de un gran pacto se convierte para los de Puigdemont en una ocasión para detener su deslizamiento hacia el radicalismo

Paso a paso, Pedro Sánchez y Oriol Junqueras van haciendo lo que corresponde para que la legislatura prosiga su andadura. En el mundo conmocionado por el sometimiento militar de Venezuela por Estados Unidos, el presidente español encontró el hueco necesario para sellar el acuerdo mínimo en financiación autonómica que Esquerra Republicana considera indispensable para seguir apoyando al Gobierno del PSOE.

Parece muy sencillo y elemental, estaba previsto en el pacto de investidura y corresponde a una necesidad política que nadie discute, pero lo cierto es que el constante griterío y la descalificación permanente con que las derechas españolas pretenden ahogar la acción política del Gobierno de coalición de izquierdas propiciaba las dudas acerca de la posibilidad de alcanzar acuerdos en una materia tan sensible.

Sánchez y Junqueras han retomado el hilo de la colaboración iniciada en 2018 a raíz de la moción de censura que apeó a Mariano Rajoy y al PP del Gobierno de España y continuó con el apoyo a los gobiernos de coalición del PSOE y Sumar y en 2024 al del PSC en Cataluña. Sánchez mantiene por su parte la política de normalización de la relación con la Generalitat y los partidos independentistas iniciada también en la votación parlamentaria de la moción de censura de 2018 y sellada primero con el indulto y luego con la amnistía de los líderes de la revuelta catalana de 2017.

Esta colaboración política se ha convertido en uno de los elementos básicos de estabilidad en el ajustado equilibrio parlamentario español. Esquerra y Junqueras tienen ahora un papel en España similar en su importancia y sus características al que tuvieron en su mejor momento CiU y su líder de entonces, Jordi Pujol. Este cambio en el protagonismo estabilizador es, probablemente, una de las principales causas del rechazo al acuerdo sobre financiación adelantado por la dirección de Junts, incluso antes de que se conociera su contenido. Lo que la portavoz parlamentaria de Junts expresa cuando desprecia el pacto alcanzado por Junqueras, aunque no lo diga, es que solo le interesan los acuerdos que protagonice Carles Puigdemont.

El protagonismo en cuestión en este caso no es el personal: es el de la derecha catalana en el escenario político español. La privilegiada posición de Junts como bisagra en el Congreso de los Diputados adquiere aquí toda su relevancia. Sánchez y Junqueras deben afanarse, y esmerarse, ahora para conseguir que la derecha catalana se sume al acuerdo sobre financiación.

La aritmética parlamentaria obliga al PSOE y a ERC a buscar y conseguir un acuerdo con Junts. Tan fuerte como esta presión es, sin embargo, la que aprieta a Junts para hallar la fórmula -el precio, dicho en la fórmula que tanto gusta a Miriam Nogueras- para sumarse a la mayoría parlamentaria necesaria para validar la financiación autonómica.

Colocarse otra vez en el centro de un gran pacto se convierte así, para Junts, en una ocasión para detener su deslizamiento hacia el radicalismo que le tienta en los últimos años. Aparte de echar a perder una oportunidad de oro para las finanzas de la Generalitat, esa tentación de ocupar el espacio de la CUP o el de Aliança Catalana no hace más que apartarle de la centralidad política en la que tanto Illa como Junqueras aspiran a consolidarse cada día un poco más, paso a paso, también.

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