Roberto Azcorra Consuegra, el vendedor de flores de Miami a quien Cuba acusa de atacar la isla: “Estoy en ‘shock”
La Habana identificó al hombre como uno de los integrantes de la lancha que entró en sus aguas, cuando en realidad él se encuentra en Florida


Hasta las primeras horas de la tarde, el 25 de febrero de 2026 era un día común en la vida de Roberto Azcorra Consuegra, un cubano que no está seguro de qué edad tiene, porque dejó de contar el día de 2018 en que, antes de cumplir los 25 años, se robó una lancha de los servicios de Guardacostas para llegar a Estados Unidos. El miércoles era tan normal como el martes, hasta que Consuegra leyó una noticia donde decía que era una de las seis personas heridas que ahora estaban bajo custodia de las autoridades cubanas, después del derribo de una lancha en las costas de Villa Clara. Era su nombre el de la lista, pero no era él. Tampoco estaba en Cuba, sino vendiendo flores en una de las esquinas de la ciudad de Miami.
“Dejé el trabajo y me puse a ver todo lo que estaba pasando”, dice, medio asustado, medio nervioso, conmocionado aún de que lo acusen de algo que no hizo.
Ciertamente, la información brindada por el Ministerio del Interior de Cuba anunciaba que Amijail Sánchez González, Leordan Enrique Cruz Gómez, Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Cristian Ernesto Acosta Guevara y él, Roberto Azcorra Consuegra, eran los seis heridos a bordo de la embarcación civil con diez personas, donde cuatro resultaron ser víctimas mortales.
“Es muy fuerte, estoy impresionado todavía, estoy en shock con todo esto”, asegura Consuegra. “Me están acusando de que estoy allá, pero yo estoy aquí”.

De inmediato comenzaron a llegar al celular de Consuegra decenas de mensajes de su familia en Cuba, todos preocupados porque fuera él una de las personas que ahora acaparaban titulares en los medios de prensa de todo el mundo, y quienes, según las autoridades cubanas, “tenían intenciones de realizar una infiltración con fines terroristas”. Cargaban, dicen, fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje.
“Yo ni siquiera sabía nada de lo que estaba pasando”, insiste Consuegra, quien todo el tiempo aclara que hay cierta información que no puede visibilizar. Cuando se le pregunta por qué cree que el Gobierno cubano pudo vincularlo a él con el grupo de exiliados que llegó a la isla, el joven dirá que no sospecha de las razones específicas, pero pudiera estar vinculado a su activismo político tanto fuera como dentro del país. En ocasiones, no solo se ha reunido con algunos de los cubanos ahora detenidos, sino que aparece en fotos con ellos y han estado juntos en manifestaciones en contra de la dictadura en el mítico restaurante Versailles. “Son cubanos con unos cojones bien puestos y dispuestos a dar su vida”, dice. “Yo tengo una historia con ellos y pienso que el Gobierno nos vinculó”.
No obstante, Consuegra también cree que el régimen cubano pueda estar “escondiendo algo”, al hacer público un nombre como el suyo sin haber sido partícipe. “Hay algo muy extraño, habrá que investigarlo. Esto es algo serio, hay que ver cómo camina todo, porque me están acusando de algo que no es. Están encubriendo alguna información con mi nombre; hay algo oscuro en todo esto. No dudo nada de la dictadura”, insiste. Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no se han comunicado con él para obtener algún tipo de información.

Este “error” en la información difundida por el Gobierno cubano levanta otras dudas alrededor de la veracidad o no de los hechos que hasta ahora están comunicando. Varios políticos del sur de la Florida y congresistas cubanoamericanos han insistido en la necesidad de que se haga una investigación paralela. Por el momento, todo lo que se conoce es lo que ha sido difundido por la parte cubana. El propio Secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, dijo ante la prensa que no tenían otra información que no fuera esa, pero que Estados Unidos se volcaría a realizar su propia investigación de manera independiente. “Averiguaremos exactamente qué sucedió aquí y responderemos en consecuencia”, sostuvo.
Aunque por el momento muchas interrogantes rodean el incidente, se ha sabido que la razón por la que diez hombres armados llegaron hasta las aguas cubanas fue la de tratar de liberar al país, en medio de una de sus mayores crisis. Consuegra no estuvo en la embarcación donde los exiliados, pero comparte el mismo deseo de los que, según él, se atrevieron a ir. “Yo desde que salí de Cuba tengo la esperanza de ver a mi país libre”. Siente que va a ser pronto.
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