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Hana Jalloul, dirigente del PSOE: “La cumbre de Barcelona es un punto de inflexión para la izquierda mundial”

La responsable de Política Internacional del partido, que ha desempeñado un papel destacado en la organización del foro, califica a Sánchez como “catalizador” de los progresistas

Hana Jalloul, en un desayuno informativo en 2021.J.J. Guillén (EFE)

La primera edición de la cumbre para la Movilización Global Progresista no habría sido posible sin la labor, entre otras, de Hana Jalloul (Zaragoza, 48 años). El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y Giacomo Filibeck, secretario general del Partido Socialista Europeo, son algunos de los participantes en el foro que han reconocido el desempeño de la eurodiputada, responsable de Política Internacional y Cooperación al Desarrollo de la dirección del PSOE y una de las vicepresidentas de la Internacional Socialista en la organización de un encuentro con el que la izquierda ha puesto por primera vez en años pie en pared frente a la ultraderecha.

Pregunta. ¿Qué ha supuesto la cumbre de Barcelona?

Respuesta. Es un punto de inflexión porque no había precedentes de un evento progresista de este calado en la izquierda mundial. Hemos conseguido aglutinar los distintos espacios de las izquierdas. Se ha hecho una labor de unión muy importante. Generalmente se tiende a pensar que hay unos espacios que pertenecen más a una izquierda que a otra, hay a quienes se les cataloga a nuestra izquierda, pero hemos demostrado que por encima de todo hay unos valores y principios comunes frente a la ultraderecha: la defensa del derecho internacional, el respeto a la soberanía nacional, el Estado de derecho, combatir la desigualdad, promover los derechos de las mujeres, la lucha contra el cambio climático, la regulación de la inteligencia artificial... La reunión del presidente con los líderes de los sindicatos es un mensaje político y al mundo laboral. El éxito global, combinado con la IV Reunión en Defensa de la Democracia, que era más institucional, con líderes de los gobiernos de más de 15 países, ha merecido la pena.

P. ¿Qué ha sido lo más difícil para organizar el foro de Barcelona?

R. Hemos logrado que se reunieran las principales organizaciones progresistas. Estamos hablando de plataformas políticas que tienen una historia. La Alianza Progresista es una escisión desde 2012 de la Internacional Socialista, que Sánchez preside desde 2022 y de la que yo soy una de sus vicepresidentas, y había resquemor en algún partido, pero se superó. Lo importante es ir todos juntos de la mano. El Partido Socialista Europeo también se ha involucrado de una forma fundamental, aunque no aporta por razones geográficas la globalidad por ejemplo de la Internacional Socialista con la presencia de partidos hermanos de África, América o Asia. Dicho esto, la logística ha sido el otro gran reto. Un evento de estas características se organiza como mínimo con un año de margen y lo hemos logrado en la mitad de tiempo. Cuadrar agendas de partidos de todo el mundo, de Japón, Filipinas, Ghana o Suecia, con un centenar de paneles con académicos, con todas las fundaciones... Conjugar todo eso en el mismo espacio y en la misma fecha ha sido complicado, la cumbre no se reduce a Luiz Inácio Lula da Silva [presidente de Brasil], han venido desde el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, al vicecanciller alemán Lars Klingbeil o Magdalena Andersson, presidenta del partido socialdemócrata sueco.

P. Pedro Sánchez llevaba tiempo defendiendo que era prioritario contrarrestar el auge del credo ultraconservador. Advertía de cómo esos partidos colaboran en la expansión de una agenda común mientras soslayan sus incoherencias y contradicciones.

R. Sánchez ha sido el catalizador de la cumbre de Barcelona y lo ha conseguido con un mensaje que une a la izquierda de todas partes y desde todos los ángulos. Su liderazgo, como presidente del Gobierno progresista de referencia en la UE, presidente de la Internacional Socialista y secretario general del PSOE ha resonado no solo entre la socialdemocracia clásica de Europa, o en la izquierda de América Latina, también lo ha hecho en el Sur Global.

P. ¿Cuál es la razón?

R. Su valentía en la denuncia de injusticias como las de Gaza, Cisjordania o Líbano, o su exigencia de poner fin a la guerra ilegal contra Irán, sin el amparo de ningún organismo internacional. Siempre ha ido por delante, marcando el camino en la UE. Otro ejemplo: su iniciativa para combatir los efectos negativos de las redes sociales, desde la desinformación al peligro para los menores. La consecuencia es que el año pasado fue el único líder europeo invitado a la Cumbre de la Liga Árabe por su iniciativa con el reconocimiento del Estado de Palestina, habló de una conferencia de paz cuando nadie lo hacía... El resultado es que en las calles del Sur Global y de otras partes del mundo es visto como un héroe. Es trending topic en todos sitios.

P. Recuperar el orgullo de ser progresistas ha sido el otro mensaje central de la cumbre.

R. Sánchez ha levantado esa conciencia a nivel internacional. Barcelona nos ha servido para subir la autoestima, nos hemos reunido más de 5.500 cuadros, nos hemos reconfortado, intercambiado experiencias, ideas... ¡Que para nada estamos solos como nos quiere hacer creer la derecha, somos muchos más de los que dicen! Y sí, estamos orgullosos de ayudar a los desfavorecidos, de denunciar los genocidios, las injusticias, en definitiva de estar del lado correcto de la historia. También nos ha servido para ser conscientes de la condición de España de referente progresista en el planeta. Ojo, lo digo desde la más absoluta humildad. Apreciamos muchísimo el apoyo internacional que hemos tenido de todos los partidos y agradecemos el reconocimiento a la figura pública del presidente.

P. Barcelona ha inaugurado además una nueva etapa entre España y México tras la crisis diplomática de los últimos años.

R. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha realizado su primer viaje a Europa para asistir a un evento en defensa de la democracia. Eso ya dice mucho y lo celebramos.

P. ¿Los excesos de la ultraderecha han abierto una oportunidad para la izquierda global?

R. La derrota de Viktor Orbán en Hungría se ha producido pocas semanas después del referéndum para reforma la magistratura que Giorgia Meloni ha perdido en Italia. La situación no es la misma a la de hace unos meses. Por eso mismo nuestro encuentro en Barcelona adquiere una dimensión mayor, porque no solo había presidentes, había muchos líderes políticos que hoy están en la oposición y mañana serán presidentes de sus países. El ciclo político es un continuum, no olvidemos que tenemos varias elecciones este año, en Perú, Brasil, Colombia, Suecia... Otro ejemplo del impacto que ha tenido la cumbre es que en la ultraderecha de Patriotas por Europa [el tercer bloque más grande en el Parlamento Europeo] convocó el sábado en Milán una manifestación para pedir la deportación de millones de migrantes y pinchó de manera sobresaliente. No fue el único intento de contraprogramación.

P. ¿Se refiere a la gira de María Corina Machado por Madrid?

R. Ha sido apartada y aislada por el presidente que ella mismo halaga, que es Donald Trump, por traer la democracia, mientras Trump negocia con Delcy Rodríguez para dirigir Venezuela. ¿Qué incoherencia es esa? Pero no es la única: el Gobierno ha concedido la nacionalidad a Leopoldo López o asilo a Edmundo González. Ha dado desde 2019 más de 265.000 residencias a venezolanos por por cuestiones humanitarias, cuando Rajoy no llegó a 13. Por no olvidar que en el acto del sábado en la Puerta del Sol hubo cánticos en los que se llamó “mona” a Rodríguez. Y eso son insultos racistas.

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