Ir al contenido
_
_
_
_
CASO KOLDO
Opinión

¿Conoce usted a los acusados? ¿Le apetece conocerlos?

Hay un testigo nervioso que dice que alguna vez ha saludado a Ábalos y recrea con la mano el saludo que le hacía. La cara de Ábalos en el banquillo es un poema

El ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Pérez testifica ante el Tribunal Supremo, este martes. Detrás, José Luis Ábalos y Koldo García. Catpura señal T. Supremo (EFE)

Cada vez que un testigo llega a su asiento, el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, le pregunta: “¿Conoce usted a los acusados?”. Y el testigo les echa una mirada como si fuese una rueda de reconocimiento (“a ver, usted, levántese y dese la vuelta”). “Les conozco de la tele”, dijo uno la semana pasada. Varios afirman que sí, otros aclaran la relación con cada uno. Juan Ignacio Díaz Bidart, exjefe de gabinete de Industria, es uno de estos últimos. Se presenta con un traje azul, se sienta frente al tribunal y automáticamente escudriña a los tres acusados. “Conozco a Koldo”, dice con seguridad. “A Aldama no, y a Ábalos lo he saludado alguna vez”. Y cuando dice lo de Ábalos, levanta la mano para recrear cómo lo saludaba. Así lo saludaba, levantando un poco la mano. Es el momento más loco del juicio. Ese testigo nervioso que, en aras de la transparencia, dice que alguna vez ha saludado a Ábalos y recrea el saludo que le hacía, en plan a distancia. Ábalos lo mira desde el banquillo alucinado.

—A ver, ¿cómo ha hecho? —el presidente del tribunal se inclina hacia delante, verdaderamente interesado.

—Así —vuelve el testigo a levantar la mano.

—¿Siempre lo saludaba así? ¿No movía la mano? ¿Era un saludo de muñeca fija y mano tiesa, como los camioneros?

—Sí, sí, así.

—Muy bien, puede retirarse ya, es suficiente.

—Muchas gracias, adiós —se despide moviendo la mano de izquierda a derecha tal como hacía la reina de Inglaterra.

—A ver, espere, ¿cómo ha hecho ahora con la mano? Siéntese otra vez.

Esta conversación no se produce de milagro. El juicio, a la espera de las declaraciones de Aldama, Ábalos y Koldo García la próxima semana, entra en un momento valle peligrosísimo. La primera testigo de la mañana se llama Ana María Aranda Jaraíces, y era la secretaria de José Luis Ábalos. Acompaña con las manos su respuestas, refuerza lo dicho con movimientos suaves, llevando sus manos aquí y allá como una Luis Cobos de las declaraciones judiciales.

Viste camiseta blanca, chaqueta verde pálida, lleva gafas y le cuelga una tarjeta con una gran T de testigo, como Míster T. Su puesto de trabajo estaba en la antesala del despacho del ministro, así que su interés, para las acusaciones, es saber quién pasaba por allí y a qué. ¿Quién facilitaba el acceso al señor Aldama? ¿Había algún ascensor directo a despacho? ¿Aparcaba Aldama su coche en una plaza especial en el ministerio? La secretaria de Ábalos contesta a lo que puede. Muchas de sus respuestas dejan de estar acompañadas por sus manos para estarlo por la cabeza grande y acusada de Koldo García, que ríe cuando a ella le preguntan por cuestiones que él niega con su gran cabeza mientras hace aspavientos, y la testigo confirma con un “no” menos enfático.

“En 13 viajes de los 293 que hizo el ministro, Jésica Rodríguez estaba incluida. Los viajes los pagaba Koldo García: daba una tarjeta y yo los cargaba. Era una tarjeta personal”, dice Ana María Aranda.

¿Era una tarjeta acabada en 1068?, le preguntan. La testigo no da crédito: cómo se va a acordar de ella de los números de la tarjeta de Koldo si el 90% de los españoles no se sabe el número de teléfono de su madre. ¿Qué va a ser lo siguiente, el PUK del vigilante de seguridad del ministerio? A la exsecretaria de Ábalos —que a saber el ajetreo que ha tenido esta mujer en los años locos del político, ese trabajo ha debido de ser como el de jefe de prensa de Paulina Rubio durante la pandemia— se le está poniendo cara de querer irse a su casa. De irse a su casa para siempre, y de no volver a ser secretaria de nadie del mundo del espectáculo.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_