El juicio de Kitchen devuelve el foco a Rajoy y sus cúpulas en el Gobierno y el PP
La Audiencia Nacional se prepara para interrogar por tercera vez en una vista al expresidente del Gobierno, que ya negó la caja b que el tribunal dio por probada


La estrategia del PP de tratar de marcar distancias con el juicio del caso Kitchen se complica todavía más a partir de esta semana. El tribunal de la Audiencia Nacional que acoge la vista oral sobre la operación de espionaje activada en 2013 contra Luis Bárcenas, que comenzó a principios de abril, se prepara para interrogar el próximo jueves a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno (2011-2018) y del partido conservador (2003-2018) durante los años en que el Ministerio del Interior desplegó una presunta trama para arrebatar al extesorero popular los documentos comprometedores que aún podía guardar sobre altos cargos de la formación. Entre ellos, del propio jefe del Ejecutivo. Es la tercera vez que Rajoy testifica en un proceso de esta dimensión: ya lo hizo en 2017 en la pieza principal del caso Gürtel, y en 2021 en la de los papeles de Bárcenas. En ambas ocasiones negó la caja b del PP, que los tribunales dan por probada.
Desde el 6 de abril, cuando arrancó la vista oral, se han evidenciado los esfuerzos de la dirección de Alberto Núñez Feijóo por alejarse de Rajoy y sus cúpulas. Entonces, le correspondió a Juan Bravo, actual vicesecretario de Hacienda del partido, pasar de puntillas por el tema. “El PP de 2026 no es Kitchen ni Gürtel”, zanjó, ante la pregunta de si confiaba en la inocencia del expresidente y de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, que estuvo imputada en el caso, pero que fue excluida finalmente. Los populares evitaron días después comentar la declaración del inspector jefe Gonzalo Fraga, principal investigador de la trama, que identificó a Rajoy con el mote de El Asturiano (usado por algunos implicados). Y decidieron, a continuación, prescindir del expresidente para la campaña andaluza.
Y todo eso, pese a que el juicio acaba prácticamente de empezar. En las dos primeras semanas de sesiones de la vista —que no finalizará hasta finales de junio— solo ha desfilado ante el tribunal un alto cargo de la era Rajoy para declarar como testigo: Ignacio Cosidó, ex director general de la Policía Nacional (que se desmarcó de Kitchen). Pero, a partir de ahora, ya no hay casi tiempo de respiro. Rajoy y Cospedal están citados el jueves —con obligación de decir la verdad y responder a todas las partes—, al igual que Juan Ignacio Zoido y José Antonio Nieto, que sustituyeron respectivamente como ministro del Interior y secretario de Estado de Seguridad a Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez, que se sientan en el banquillo y se enfrentan a una petición de la Fiscalía Anticorrupción de 15 años de cárcel.
Antes, los magistrados prevén escuchar a Bárcenas, que insiste desde hace años en que ese despliegue de espionaje no podía hacerse sin la connivencia de las altas esferas del PP. El extesorero debe comparecer este lunes, al igual que su esposa Rosalía Iglesias y uno de sus primeros abogados, Javier Gómez de Liaño, señalados como objetivos de esos seguimientos irregulares. También testificará el inspector jefe Manuel Morocho, que narró las presiones que sufrió como principal investigador del caso Gürtel —las pesquisas que cercaban a los conservadores y que, según el sumario, pretendían boicotear los implicados en Kitchen—.
La lista sigue. El miércoles será el turno, entre otros, de Javier Iglesias, un abogado próximo al PP que visitó al extesorero en prisión; y de Ignacio López del Hierro, marido de Cospedal durante la operación de espionaje y un contacto habitual del turbio comisario José Manuel Villarejo, uno de los ejecutores de la trama de espionaje a Bárcenas. Y aún quedarán más testigos de renombre para otras semanas, como Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta de Rajoy; y el actual senador Javier Arenas, ex secretario general de los populares y antiguo presidente del partido en Andalucía.
Sin embargo, desde el punto de vista de repercusión política, Rajoy es el plato fuerte. Pocas dudas hay. Su citación (aunque sea como testigo) supone un revés para los propósitos electorales de Feijóo, ya que vuelve a colocar los focos sobre Kitchen y Gürtel; y contrarresta la estrategia de oposición de los populares, entregados a las causas judiciales que afectan al Gobierno de Pedro Sánchez (como los procesos contra el exministro José Luis Ábalos, juzgado actualmente en el Tribunal Supremo). De hecho, este sábado trascendió que el PP ha acordado que el próximo jueves, coincidiendo con la declaración del expresidente del Gobierno en la Audiencia Nacional, comparezca el ex consejero delegado de Air Europa, Javier Hidalgo, en la comisión del Senado sobre el caso Koldo. Según informa la agencia Europa Press, los conservadores justifican este paso por el procesamiento dictado por el juez Juan Carlos Peinado contra Begoña Gómez, esposa de Sánchez; pese a que sus supuestas vinculaciones con Air Europa han quedado excluidas de esa causa por falta de indicios.
El mote de ‘El Asturiano’
Rajoy aterrizará en la vista oral de Kitchen para declarar por primera vez en sede judicial sobre el espionaje a Bárcenas. En la fase de instrucción, el magistrado Manuel García-Castellón nunca le llamó a comparecer: ni como imputado ni como testigo. Su nombre siempre sobrevoló la investigación, ya que el entonces presidente era uno de los supuestos beneficiarios de la trama y las pesquisas apuntaron hacia dos de sus personas de máxima confianza (Fernández Díaz y Cospedal). Pero el sumario apenas le rozó. En las miles de páginas que lo componen, los indicios contra él son indirectos y a través de referencias de terceros.
El documento más comprometedor es un informe de Asuntos Internos confeccionado al arrancar las pesquisas en 2018. En base a unos audios intervenidos a Villarejo, donde el comisario conversa con dos empresarios, el documento policial concluía de forma preliminar que la persona apodada El Asturiano tendría “conocimiento” de la trama. Aunque el juez instructor descartó después esa tesis, el inspector jefe Gonzalo Fraga, principal investigador de Kitchen, confirmó el pasado lunes que ese era el mote usado por algunos implicados para referirse a Rajoy.
Más tarde, en 2021, Villarejo añadió que informaba al presidente del Gobierno por teléfono de los avances del espionaje a Bárcenas. La Fiscalía quiso investigar sobre el usuario de un móvil corporativo asociado al PP, pero el magistrado García-Castellón cerró las pesquisas y circunscribió toda la responsabilidad de la operación a Interior. “Ninguna diligencia que se ha practicado hasta el momento permite sostener que tuviera comunicación directa con ningún presidente o primer ministro”, recalcó el juez en una resolución, que achacó al comisario un “afán desmedido por ganar notoriedad y repercusión” para desviar la atención.
De hecho, apenas un año antes, en una entrevista concedida a EL PAÍS, Villarejo mantenía una versión muy distinta sobre Rajoy y aseguraba que nunca despachó con él. A la pregunta directa de “quién” le dijo que montase Kitchen, el policía respondió: “Me lo dicen desde la señora Cospedal hasta el ministro, el secretario de Estado... El único con el que no hablo personalmente es con Rajoy, pero sí a través de intermediarios”.
El 13 de diciembre de 2021, durante la comisión de investigación abierta en el Congreso sobre la trama, el antiguo líder del PP afirmó que desconoce si el oscuro comisario llegó a tener su número, pero añadió que nunca se comunicó con él. “No conozco al señor Villarejo y ni siquiera me consta haberlo visto en sitio alguno. No me reuní con el señor Villarejo nunca, no hablé con él nunca, no me consta que me haya mandado ningún mensaje y jamás en mi vida le he contestado a un mensaje”, apostilló el expresidente.
Aunque ese día Rajoy no se quedó ahí y puso la mano en el fuego por su ministro del Interior y hombre de confianza:
—¿Qué opinión tiene acerca de Jorge Fernández Díaz? —le preguntó el socialista Felipe Sicilia.
—Una magnífica opinión —respondió.
—¿Le cree usted capaz de cometer los delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos y descubrimiento y revelación de secretos, que es de lo que está acusado en la pieza Kitchen?
—No.
—Por tanto, ¿cree usted en la inocencia del señor Fernández?
—Sí [...] Yo no creo que haya montado ningún dispositivo, porque no hay ninguna sentencia de ningún tribunal que así lo haya dicho.
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