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Libertad condicional para otros dos etarras que escribieron cartas de perdón a sus víctimas

Aitor Olaizola y José María Novoa fueron condenados por asesinar a un agente de los Mossos y un guardia civil retirado

Aitor Olaizola, junto a Eider Pérez, durante el juicio celebrado en 2005 por el atentado que costó la vida cuatro años al agente de los Mossos d'Esquadra Santos Santamaría.Emilio Naranjo (EFE)

La Audiencia Nacional ha concedido dos nuevas libertades condicionales a presos de ETA. Se trata de Aitor Olaizola Baseta y José María Novoa Arroniz, ambos condenados por asesinato y que en los últimos años habían escrito varias cartas de perdón a sus víctimas. Olaizola ya ha sido excarcelado y la salida de prisión de Novoa se producirá en las próximas semanas, según han confirmado fuentes jurídicas. En ambos casos la Fiscalía se ha mostrado favorable a la medida y las familias de las víctimas de ambos no han presentado alegaciones a que abandonen la cárcel, según se detalla en los autos judiciales a los que ha tenido acceso EL PAÍS. Con ellos ya son ocho los reclusos de la organización terrorista a los que se les concede la libertad condicional en lo que va de año. Desde 2018, el número total de internos de la banda beneficiados por esta medida contemplada en el Código Penal supera los 60, según la información recopilada por este diario en diversas fuentes.

Olaizola salió en libertad el 30 de marzo tras cumplir 25 años en prisión por el asesinato con un coche bomba, el 17 de marzo de 2001, del agente de los Mossos d’Esquadra Santos Santamaría en Roses (Girona). Según el auto del titular del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis Castro, Olaizola cumplía tanto los requisitos objetivos ―en septiembre de 2023 completó las tres cuartas de la condena y llevaba desde octubre de 2024 en tercer grado penitenciario o semilibertad― como los subjetivos, ya que la junta de tratamiento de la cárcel (formada por profesionales penitenciarios) concluía en sus informes que el etarra mostraba “un pronóstico individualizado y favorable de reinserción social”. Además, en los últimos años había disfrutado “correctamente” de permisos, estaba abonando “en la medida de sus posibilidades” los 526.000 euros de responsabilidad que se le impuso en la condena y había mostrado “signos inequívocos de desistimiento de los fines y los medios terroristas”.

En este sentido, el auto del juez Castro destaca que había escrito varias cartas de perdón desde 2019. La última, el pasado diciembre. El magistrado concluye que, en estos textos, Olaizola asume la muerte del agente de los Mossos, como exige el artículo 72.6 de la Ley General Penitenciaria a los condenados por terrorismo para poder beneficiarse de la libertad condicional. “Lamento sinceramente el daño y sufrimiento causado por la violencia en general y, específicamente y expresamente, lamento el dolor causado a quienes sufrieron a causa de mis acciones. Quisiera trasladar mi pesar por lo sucedido y por el sufrimiento que se han visto obligados a padecer los familiares de la víctima por mi causa”, escribió el etarra en un fragmento citado literalmente por el auto. El magistrado concluye que en la misiva “se puede apreciar que no estamos ante una fórmula de petición [de perdón] genérica, sino que nombra y reconoce el daño y sufrimiento causado a las víctimas, a sus familiares y allegados”.

El auto añade que el educador de la prisión recoge en sus informes que el etarra “muestra su arrepentimiento en cuanto a los delitos”, además de reconocer “el daño causado y [el] dolor a las víctimas, comprometiéndose con las vías democráticas y pacíficas”. El psicólogo penitenciario también ahonda en el mismo sentido al destacar “la actitud favorable en el proceso de asunción delictiva que ha realizado el interno”. El magistrado añade que Olaizola ha participado “recientemente” en un taller de justicia restaurativa, donde los internos tienen encuentros cara a cara con víctimas del terrorismo y en los que los presos de ETA pueden participar desde julio de 2021. Su excarcelación se ha hecho con una quincena de restricciones, entre ellas la de acercarse a los familiares de su víctima o participación en cualquier tipo de homenaje o acto público que se celebre en su honor o en el de otros miembros de ETA.

En el caso de Novoa, la excarcelación se ejecutará en los próximos días si no es recurrida, algo improbable, ya que la Fiscalía ha mostrado su conformidad con la medida y la familia del subteniente retirado de la Guardia Civil Alfonso Parada, al que el etarra asesinó el 8 de mayo de 1998 en Vitoria, ha informado a la Audiencia Nacional de que no tiene intención de realizar alegaciones. Según detalla el auto del juez Castro, este miembro de la banda armada también cumple los requisitos de haber cumplido las tres cuartas partes de la condena ―lo hizo en junio de 2022― y estar clasificado en tercer grado penitenciario, así como la de haber tenido buena conducta en la cárcel.

En este sentido, la resolución judicial destaca que Novoa, desde que cumplió una sanción en mayo de 2017, ha tenido “buen comportamiento y participación en actividades de corte deportivo, ocupacional [y] pintura” en prisión, por lo que ha ocupado una celda del módulo de respeto (donde están los internos con mejor comportamiento) del centro penitenciario de Zaballa (Álava). Además, desde marzo de 2022 ha tenido varios destinos remunerados dentro de la cárcel. El auto hace hincapié en que en los últimos años ha participado en 10 salidas programadas “de carácter convivencial con la pastoral penitenciaria de Álava” y ha disfrutado de 38 permisos de salida, todos ellos con “valoración positiva y buen uso y disfrute”.

El juez también señala que el etarra “ha suscrito un compromiso personal de pagos parciales de la cantidad de la responsabilidad civil a la que fue condenado” y que “de forma voluntaria” ha redactado “escritos de arrepentimiento y perdón a las víctimas de sus actos delictivos”. El documento reproduce tres de estos textos, fechados entre abril de 2023 y el pasado 12 de marzo. Al igual que Olaizola, Novoa también ha participado en un taller de justicia restaurativa y, cuando sea excarcelado, deberá cumplir una quincena de restricciones.

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