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La denunciante del DAO, ante el juez: “Cuando asimilé lo que pasó, vi el patrón de depredador”

José Ángel González niega ante el magistrado la imputación de violación y ataca a la inspectora por tenderle una “trampa”

Desde la izquierda, el letrado José Carlos Velasco; José Ángel González, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, y el abogado Ignacio Fuster-Fabra, a su salida del juzgado este martes. Álvaro García

El magistrado David Maman Benchimol escuchó este martes dos relatos opuestos sobre lo ocurrido el 23 de abril de 2025 en el domicilio oficial del comisario José Ángel González, director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional hasta su dimisión el pasado 17 de febrero. Según fuentes jurídicas presentes en sus interrogatorios, la agente que ha denunciado al exmando del Cuerpo ratificó ante el juez que él la violó ese día tras presionarla para mantener relaciones sexuales, pese a sus negativas expresas; y que fue después, tras “asimilar lo que pasó”, cuando vio “el patrón de depredador”. Por su parte, González negó la acusación y la atacó por tenderle una “trampa”.

La denunciante, que declaró asistida por una psicóloga durante cerca de dos horas y que lloró durante su comparecencia, aseguró al juez instructor que mantuvo una relación “destructiva” con González. Según estas fuentes jurídicas, la inspectora afirmó que el comisario la quería tener “controlada”; que había “muchas faltas de respeto” y “humillaciones”; que él le recriminaba si tardaba en cogerle el teléfono; que ella llegó a “ser su presa” en varias ocasiones; y que incluso, en algún momento, este le recordaba que él era el DAO y que se estaba poniendo “muy chulita”. Además, en este sentido, añadió que había tardado en acudir a la justicia porque estaba muy “afectada” y “tenía miedo”: “Es el máximo responsable de la Policía”, advirtió.

La agente repasó el relato de su querella, que ratificó ante el magistrado. La mujer insistió en que González la llamó el 23 de abril de 2025 y que, pese a que ella trabajaba, le ordenó que fuera a recogerlo con un vehículo de la Policía al restaurante donde él estaba comiendo con su mano derecha, Óscar San Juan. Según la denuncia, al llegar al local, “ambos ya estaban tomando la copa”. “[El DAO] estaba alegre”, aseveró la mujer este martes al juez, según fuentes jurídicas, antes de narrar que el máximo responsable del Cuerpo informó entonces a su número dos que ella lo llevaría a su casa.

La denunciante sostiene que, al llegar frente a su domicilio, González le dijo que subiera; y que, ante las reticencias de ella, él recurrió a su autoridad. “Me dijo que era el DAO, que subiera”, ha rememorado a fuentes cercanas a la presunta víctima. Fue entonces cuando activó la grabación: “Porque no me fiaba” y “para protegerme”, según le dijo este martes al instructor. La agente subraya que, una vez arriba, el comisario la intentó “besar” varias veces (que ella “le retira”); que trata de ganársela con piropos; y que ella comprende que “le quiere manipular”.

Según fuentes jurídicas, la inspectora explicó al magistrado que la agresión se produjo en la cocina. La querella relataba que González, tras “doblegar la voluntad de la víctima”, se aprovechó de su “superioridad física y autoridad” para “iniciar” un “acercamiento físico de naturaleza sexual”, que implicó toquetearla y penetrarla con los dedos. Este martes, según estas fuentes, ella incidió ante el magistrado en que le dijo al DAO que no quería mantener relaciones sexuales; pero que él le “estaba metiendo la mano”.

Tras la declaración ante el magistrado, el abogado Jorge Piedrafita, que representa a la denunciante, destacó que el audio grabado por la inspectora recoge varias negativas de ella a mantener sexo. “Le dije en muchas ocasiones que no”, destacó la mujer ante el juez, que apuntó que, tras marcharse de la casa ese día, no volvió a verle. Aunque, según matizó, sí mantuvieron contacto telefónico (con mensajes y llamadas) —en la querella lo justificó por la “presión” del DAO—.

Durante el interrogatorio en el juzgado, según estas fuentes, la agente afirmó que en junio acudió a un punto violeta: “Ya no podía más”. Según sostiene, entonces aguantó en el trabajo porque estaba pendiente de su ascenso a inspectora, pero que todo estalló en julio, cuando se incorporó a su nuevo destino, en el mismo edificio donde trabajaba el DAO. La querella precisa que, cuando se encontraba en un despacho, recibió una llamada de él y que, de seguido, entró en una fuerte crisis emocional. Ese mes le dieron la baja, aunque entonces no relató la agresión sexual en la Policía.

El exDAO: “Estaba intentando meterme en una trampa”

El ex alto mando expuso al juez un relato distinto. González negó la agresión y defendió su inocencia. Según fuentes jurídicas, el antiguo DAO dijo que fue él quien puso fin a la relación “esporádica” de “amantes” que mantenían; pero que ella tenía “celos” y estaba “obsesionada” con que se veía con otras mujeres. La versión que ofreció al juez incluye, según estas fuentes, que la inspectora se “empeñó” en llevarlo a su casa el 23 de abril de 2025 y que, durante el viaje, ella se volvió “loca” cuando él recibió una llamada de una compañera.

El comisario, que pasó directamente a la jubilación tras dejar el cargo a raíz de que se admitiese a trámite la querella contra él, reconoció su voz del audio. Y, según estas fuentes, admitió que, una vez llegados a la casa, ambos se besaron y abrazaron, pero negó que llegaran a mantener relaciones sexuales. En ese tiempo, según él, a la agente volvió a sufrir “ataque de celos” y mostraba un comportamiento errático. En ese sentido, el DAO manifestó este martes al juez que “ahora” entiende esa actitud: “Estaba intentando meterme en una trampa”.

Sobre las supuestas negativas explícitas de la inspectora a mantener sexo, fuentes jurídicas indican que González justificó que ella “verbalizaba una cosa y hacía otra”. Además, para ahondar en que no se produjo ninguna violación, el comisario añadió que la agente lo telefoneó más tarde ese mismo día.

El exmando policial también contó que la inspectora le pedía que la “colocara” en un buen destino. De hecho, tras su declaración, González afirmó a los periodistas: “Yo lo único que veo en todo esto es maldad, ruindad y odio. Odio por no haber conseguido las pretensiones profesionales y personales que ella quería”.

Al finalizar las comparecencias, el abogado Piedrafita solicitó al juez que impusiese una orden de protección que implicase la prohibición expresa al antiguo DAO de que se comunique con la agente. Sin embargo, el magistrado no aceptó su reclamación al no apreciar “riesgo”: “El investigado ni se ha acercado a ella, ni se ha comunicado con la misma desde el mes de julio”.

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